Miércoles de la Octava de Pascua
Miércoles de la Octava de Pascua 2027: Emaús, «quédate con nosotros»
El Miércoles de la Octava de Pascua de 2027 propone el camino de Emaús según san Lucas. Dos discípulos se alejan de Jerusalén decepcionados, y Jesús resucitado camina con ellos sin que lo reconozcan. Lo reconocen al partir el pan. Es una de las escenas más queridas de la Pascua.

31 de marzo
Fiestas y celebraciones litúrgicas
4 min
El significado de su nombre
Emaús era una aldea a unos once kilómetros de Jerusalén, según san Lucas. Su ubicación exacta se discute. Los nombres de los dos discípulos son Cleofás y otro sin nombre, que la tradición ha dejado abierto para que cada lector pueda ponerse en su lugar.
El personaje en la Biblia
Las lecturas son Hechos 3,1-10, la curación del paralítico a la puerta del Templo por el nombre de Jesucristo; el Salmo 104 (105), «Que se alegren los que buscan al Señor»; y Lucas 24,13-35, los discípulos de Emaús.
Vida y vocación
La primera lectura cuenta cómo Pedro y Juan suben al Templo para la oración de la tarde. A la puerta llamada Hermosa hay un hombre cojo de nacimiento que pide limosna. Pedro le dice: «No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar». Lo toma de la mano y lo levanta. El hombre entra con ellos en el Templo, saltando y alabando a Dios.
El Evangelio relata el mismo día de Pascua. Dos discípulos van de camino a Emaús, hablando de lo ocurrido. Jesús se acerca y camina con ellos, pero ellos no lo reconocen. Les pregunta de qué hablan, y uno de ellos, Cleofás, se sorprende de que no se haya enterado. Le cuentan la muerte de Jesús y su desencanto: «Nosotros esperábamos que él fuera el que iba a liberar a Israel». Hablan también del relato de las mujeres sobre el sepulcro vacío.
Jesús les responde con dureza cariñosa y, empezando por Moisés y los profetas, les explica lo que se decía de él en toda la Escritura. Al llegar a la aldea, hace ademán de seguir adelante, pero ellos le insisten: «Quédate con nosotros, porque atardece». Entra, se sienta a la mesa, toma el pan, pronuncia la bendición, lo parte y se lo da. Entonces se les abren los ojos y lo reconocen. Y él desaparece de su vista.
Se dicen el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». Se levantan en el mismo momento, regresan a Jerusalén y encuentran a los Once con los demás. Allí oyen que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón. Ellos cuentan lo que les ha pasado y cómo lo reconocieron al partir el pan.
La escena resume el camino del creyente: la Palabra que da luz, la Eucaristía que abre los ojos y el regreso a la comunidad para anunciar lo vivido. Por eso es una de las páginas más citadas para explicar la Misa.
Patronazgos y lugares
Al ser una celebración litúrgica, no posee patronazgos personales. Es un pasaje muy querido por peregrinos, caminantes y por quienes atraviesan una crisis de fe o una decepción.
Atributos e iconografía
Camino al atardecer; dos caminantes con bastón; peregrino que los acompaña; mesa con pan partido; copa; lámpara encendida; aldea al fondo; corazón que arde.
Devoción y legado
Emaús es un modelo de la Misa: Palabra y pan partido. Es un buen día para detenerse, escuchar el Evangelio con calma y rezar con las palabras «Quédate con nosotros, Señor, porque atardece». También es un buen día para caminar y conversar con alguien que necesite compañía.
Oraciones o escritos
La celebración se fundamenta en los textos bíblicos del Miércoles de la Octava de Pascua (Hechos 3,1-10; Salmo 104; Lucas 24,13-35). No corresponde a escritos de un santo concreto.
Fuentes de consulta
- Leccionario de la Misa, Miércoles de la Octava de Pascua (Hechos 3,1-10; Salmo 104; Lucas 24,13-35).
- Misal Romano, Tiempo pascual.




