Gula y templanza
La gula consiste, según santo Tomás, en el placer inmoderado de comer y beber (Suma Teológica, II-II, q. 148). El Catecismo la nombra entre los siete pecados capitales (n. 1866) y presenta la virtud contraria: «La templanza es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados» (n. 1809).

Pecados capitales
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Qué es
La gula es el desorden en el uso de la comida y la bebida. Santo Tomás dice que consiste propiamente en un placer inmoderado de comer y beber (II-II, q. 148, a. 6). El Catecismo no le dedica un apartado propio, pero la incluye entre los pecados capitales (n. 1866) y, al explicar el quinto mandamiento, recuerda: «La virtud de la templanza conduce a evitar toda clase de excesos, el abuso de la comida, del alcohol, del tabaco y de las medicinas» (n. 2290).
La virtud contraria es la templanza, que «asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad» (n. 1809). Santo Tomás estudia la abstinencia, parte de la templanza, en la q. 146, y la gula en la q. 148.
En la Biblia
Pablo describe a quienes «no piensan más que en las cosas de la tierra»: su final es la perdición, «cuyo Dios es el vientre» (Flp 3,19). Los Proverbios avisan: «No seas de los que se emborrachan de vino, ni de los que se ahítan de carne, porque borracho y glotón se empobrecen y el sopor se viste de harapos» (Pr 23,20-21). Jesús previene: «Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida» (Lc 21,34). Y Pablo a los romanos: «nada de comilonas y borracheras» (Rm 13,13).
La Escritura ofrece dos escenas: Esaú, agotado, que por un guiso de lentejas vende su primogenitura, y de quien el relato concluye: «Así desdeñó Esaú la primogenitura» (Gn 25,29-34); y el hombre rico que «celebraba todos los días espléndidas fiestas», mientras Lázaro, a su portal, «deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico» (Lc 16,19-21).
Para la templanza: «ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios» (1 Co 10,31); «que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad» (Tt 2,12); y «Sed sobrios y velad» (1 P 5,8).
Cómo se manifiesta
Santo Tomás enumera lo que suele acompañar a la gula: el embotamiento del entendimiento, la alegría desordenada, la locuacidad, la chocarrería y la inmundicia (II-II, q. 148, a. 6). El Catecismo describe así a la persona moderada: «orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreción y no se deja arrastrar “para seguir la pasión de su corazón”» (n. 1809).
El Catecismo cuida el matiz: desear comer cuando se tiene hambre o calentarse cuando se tiene frío, dice, «son deseos buenos en sí mismos; pero con frecuencia no guardan la medida de la razón» (n. 2535). El desorden está en la falta de medida, no en comer.
Qué dice la Iglesia
El Catecismo enumera la gula entre los pecados capitales (n. 1866) y dedica a la templanza el n. 1809: «La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreción y no se deja arrastrar “para seguir la pasión de su corazón”». Recuerda que la templanza «es a menudo alabada en el Antiguo Testamento: “No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena” (Si 18, 30)» y que en el Nuevo Testamento es llamada «moderación» o «sobriedad» (n. 1809).
Añade que las virtudes humanas «son purificadas y elevadas por la gracia divina» y que «el hombre virtuoso es feliz al practicarlas» (n. 1810).
La virtud que lo vence
Algunas formas de vivir la templanza: comer y beber con gratitud y sin exceso, «para gloria de Dios» (1 Co 10,31); aprender, como Pablo, a vivir en el equilibrio: «Sé andar escaso y sobrado […] a la saciedad y al hambre; a la abundancia y a la privación» (Flp 4,12); cuidar la sobriedad en la bebida (Pr 23,20-21); compartir la mesa con quien tiene hambre, como piden las obras de misericordia; y velar sobre uno mismo (1 P 5,8).
Más sobre cómo se vive la Cuaresma, en el artículo de esta web. Todas las obras de misericordia, en su landing, y el conjunto de los pecados capitales y sus virtudes, en la landing de los siete pecados capitales.
Para profundizar
Catecismo de la Iglesia Católica: n. 1866 (los pecados capitales), nn. 1809-1810 (la templanza) y n. 2290 (la templanza y los excesos). Santo Tomás de Aquino trata la abstinencia en la Suma Teológica, II-II, q. 146, y la gula en la q. 148. Textos clave de la Escritura: Flp 3,19, Pr 23,20-21, Lc 21,34, Rm 13,13, 1 Co 10,31 y Tt 2,12.
Fuentes de consulta
- Biblia de Jerusalén (Desclée de Brouwer): Génesis 25,29-34; Proverbios 23,20-21; Lucas 16,19-21; Lucas 21,34; Romanos 13,13; 1 Corintios 10,31; Filipenses 3,19; 4,12; Tito 2,12; 1 Pedro 5,8.
- Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1866: https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c1a8_sp.html
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1809-1810: https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c1a7_sp.html
- Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2290: https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a5_sp.html
- Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II, q. 146 (abstinencia): https://www.newadvent.org/summa/3146.htm
- Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II, q. 148 (gula): https://www.newadvent.org/summa/3148.htm
- Cuaresma, en esta web: https://jesushistoriaviva.com/cuaresma-significado-40-dias/
- Las obras de misericordia, en esta web: https://jesushistoriaviva.com/las-obras-de-misericordia/
- Los siete pecados capitales y sus virtudes, en esta web: https://jesushistoriaviva.com/los-siete-pecados-capitales/




