
3 de octubre — celebración actual de san Francisco de Borja en la Compañía de Jesús y en España. Vatican News lo incluye también el 30 de septiembre, aniversario de su muerte en Roma en 1572. En el antiguo Calendario Romano General su fiesta se celebraba el 10 de octubre, fecha que todavía conserva una fuerte tradición local en algunos lugares, como São Borja (Brasil).
San Francisco de Borja: del ducado de Gandía al servicio de la Compañía de Jesús
San Francisco de Borja (1510-1572) pasó de la alta nobleza y el gobierno al servicio religioso. Fue IV duque de Gandía, marqués de Llombay, virrey de Cataluña, esposo y padre de ocho hijos. Tras enviudar ingresó en la Compañía de Jesús, donde llegó a ser su tercer Superior General. Su vida une familia, responsabilidad pública, conversión, renuncia y misión, y lo convirtió en una de las figuras más singulares de la espiritualidad católica del siglo XVI.
Índice de la ficha
- El significado de su nombre
- El personaje en la Biblia
- Vida y vocación
- Patronazgos y lugares
- Atributos e iconografía
- Devoción y legado
- Oraciones o escritos
- Oración
- Frases
- Fuentes de consulta
El significado de su nombre
Francisco procede del nombre latino medieval Franciscus, relacionado originalmente con «francés» o «franco». Borja es el apellido de una casa nobiliaria de origen aragonés, vinculada a la localidad de Borja, en Zaragoza; en italiano la familia fue conocida como Borgia. Su nombre completo fue Francisco de Borja y Aragón. En las fuentes internacionales aparece también como Francis Borgia o Francesco Borgia.
El personaje en la Biblia
San Francisco de Borja no aparece en la Biblia, pero su itinerario espiritual puede comprenderse a la luz de textos sobre la libertad interior y el verdadero valor de las cosas. Marcos 8,36 pregunta qué aprovecha al hombre ganar el mundo si pierde su vida; Mateo 6,19-21 invita a poner el tesoro donde no puede corromperse; Filipenses 3,7-8 presenta como pérdida todo lo que aparta del conocimiento de Cristo. Su paso de duque y gobernante a religioso no significa que la vida pública o familiar fueran indignas: durante muchos años buscó vivir cristianamente como esposo, padre y servidor de la Corona. Su renuncia posterior fue una vocación concreta nacida tras la viudez y el discernimiento. Como Superior General de los jesuitas, su misión se relaciona también con Mateo 28,19-20 y el envío evangelizador a todas las naciones.
Vida y vocación
Francisco de Borja y Aragón nació en Gandía el 28 de octubre de 1510, en una de las familias más poderosas de la nobleza valenciana. Era hijo de Juan de Borja y Enríquez de Luna, III duque de Gandía, y de Juana de Aragón y Gurrea. Por la rama paterna descendía de la casa Borja y era bisnieto del papa Alejandro VI; por la materna estaba emparentado con Fernando el Católico. Creció, por tanto, en el corazón de una España que se estaba convirtiendo en una potencia europea y americana bajo Carlos I de España y V del Sacro Imperio. Su vida transcurrió en plena Reforma protestante, en los años del Concilio de Trento y durante la primera gran expansión de la Compañía de Jesús.
Como correspondía a su condición, recibió formación humanística, religiosa y cortesana. Desde joven estuvo vinculado a la corte. En 1529 contrajo matrimonio con la noble portuguesa Leonor de Castro, dama de la emperatriz Isabel de Portugal. El matrimonio tuvo ocho hijos. Este dato es esencial para comprender su figura: antes de ser religioso, Francisco vivió durante muchos años como esposo, padre, administrador y servidor público. La espiritualidad posterior no debe reconstruirse como si toda su vida anterior hubiera sido simplemente mundana; las fuentes jesuíticas destacan que procuró vivir la fe también en medio de sus responsabilidades familiares y políticas.
Carlos V lo nombró marqués de Llombay y le confió cargos importantes en la casa imperial. Francisco y Leonor mantuvieron una relación estrecha con la emperatriz Isabel. Cuando ella murió inesperadamente en 1539, Francisco acompañó el cortejo fúnebre hasta Granada. Las biografías antiguas y modernas consideran aquel episodio decisivo para su conversión interior. La contemplación de la caducidad de la belleza, el poder y la gloria produjo en él una fuerte llamada a ordenar su vida hacia Dios. La conocida frase según la cual decidió no servir nunca más a un señor que pudiera morir pertenece a la tradición biográfica y expresa bien el sentido espiritual atribuido al episodio, aunque no debe presentarse como una transcripción documental segura de palabras pronunciadas en aquel momento.
Ese mismo año fue nombrado virrey de Cataluña. Su gobierno se desarrolló en un territorio afectado por tensiones políticas, bandolerismo, amenaza corsaria y dificultades económicas. Al morir su padre en 1543 heredó el título de IV duque de Gandía y regresó a sus estados. Como duque impulsó la administración del territorio y promovió iniciativas religiosas y educativas. Su relación con la naciente Compañía de Jesús se hizo cada vez más estrecha, especialmente a través de san Pedro Fabro y otros primeros jesuitas. En Gandía favoreció la creación de un colegio que, con apoyo pontificio y real, se convirtió en universidad; la historiografía jesuítica la considera la primera universidad de la Compañía.
Leonor de Castro murió el 27 de marzo de 1546. Tras asegurar la situación de sus hijos, Francisco decidió ingresar en la Compañía de Jesús. San Ignacio de Loyola aceptó su petición, pero le aconsejó prudencia: debía terminar sus estudios, resolver sus obligaciones familiares y evitar que una decisión precipitada generase escándalo político. Francisco emitió votos en secreto el 1 de febrero de 1548. Aquel mismo año ayudó económicamente a la primera impresión de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio. También inició estudios sistemáticos de teología y obtuvo el doctorado en la universidad de Gandía.
En 1550 viajó a Roma durante el Año Santo y convivió con Ignacio de Loyola. A su regreso a España renunció formalmente al ducado en favor de su hijo Carlos. Una vez aceptada la renuncia, hizo pública su condición de jesuita. Fue ordenado sacerdote el 23 de mayo de 1551 y celebró su primera misa en Loyola. El contraste entre el antiguo grande de España y el religioso dispuesto a ejercer ministerios ordinarios causó enorme impresión en su tiempo.
Ignacio descubrió pronto en él capacidades de gobierno. En 1554 lo nombró comisario general para España y Portugal. Borja recorrió comunidades, impulsó la formación, fundó casas y colegios y trabajó por consolidar una orden todavía joven. Su tendencia personal a largas horas de oración y fuertes penitencias tuvo que ser moderada por el propio Ignacio, que le recordó la importancia de cuidar la salud y adaptar la vida espiritual a las exigencias de la misión. Esta correspondencia constituye una fuente histórica especialmente valiosa porque muestra a un Francisco de Borja real, sometido a discernimiento y obediencia, no únicamente al personaje idealizado de la hagiografía posterior.
Tras la muerte de Ignacio en 1556 y el generalato de Diego Laínez, Francisco fue llamado nuevamente a Roma. En 1565, después de la muerte de Laínez, la II Congregación General lo eligió tercer Superior General de la Compañía de Jesús. Gobernó la orden durante siete años, en una época decisiva para su expansión. Reorganizó estructuras internas, insistió en la calidad de la formación, favoreció la construcción de la iglesia del Gesù en Roma y apoyó el crecimiento de colegios y misiones. Bajo su generalato se reforzó la presencia jesuita en Europa y se enviaron misioneros hacia Asia y América.
Su relación con América fue particularmente importante. Durante su gobierno llegaron en 1568 los primeros jesuitas al Perú y se organizó la antigua Provincia jesuítica peruana, motivo por el que los jesuitas del Perú lo consideran fundador de su provincia y patrono de ella. También se desarrollaron iniciativas misioneras en Nueva España, Florida y Brasil. Estas empresas deben leerse dentro de la realidad compleja de la expansión europea del siglo XVI: la evangelización estuvo ligada al mundo colonial, y su estudio actual exige distinguir el impulso misionero de la Iglesia de los sistemas políticos y económicos en los que actuó.
Francisco mantuvo asimismo relación con figuras centrales de la reforma católica española. San Juan de Ávila influyó en su camino espiritual; tuvo contacto con santa Teresa de Jesús y contribuyó a que su experiencia mística fuera valorada favorablemente en un período en que despertaba sospechas. Como General jesuita mantuvo correspondencia con numerosas comunidades y dejó instrucciones sobre el gobierno, la oración, la obediencia y la conservación del espíritu de la Compañía.
En 1571 recibió una última misión diplomática vinculada a la política pontificia europea. Acompañó al cardenal Michele Bonelli en una legación que pasó por España y Francia. El viaje debilitó gravemente su salud. Enfermo, emprendió el regreso a Roma y murió allí en la noche del 30 de septiembre de 1572, a los 61 años. Había pasado de la corte imperial al gobierno civil, del ducado a la vida religiosa y finalmente al gobierno de una orden internacional.
Fue beatificado por Urbano VIII en 1624. Clemente X firmó su canonización el 20 de junio de 1670. Su culto se difundió especialmente en España, entre los jesuitas y en territorios evangelizados por la Compañía. Sus restos, enterrados inicialmente en Roma, fueron trasladados a Madrid en 1617. Después de diversos traslados, guerras, desamortizaciones y el incendio de la iglesia jesuita de la calle de la Flor en 1931, parte de los restos identificados como suyos quedaron custodiados en la actual iglesia de San Francisco de Borja, en la calle Serrano de Madrid.
Las fuentes sobre su vida son abundantes: cartas propias, correspondencia de san Ignacio, crónicas jesuíticas tempranas como las de Juan Alfonso de Polanco, documentos de gobierno, archivos ducales y testimonios posteriores. Gracias a ello puede distinguirse con bastante precisión entre el núcleo histórico y los desarrollos devocionales. Están bien documentados su matrimonio, sus ocho hijos, sus cargos políticos, el impacto de la muerte de la emperatriz, su entrada en la Compañía, su generalato y su actividad institucional. En cambio, determinadas frases, prodigios y escenas dramáticas difundidas por biografías piadosas posteriores deben presentarse como tradición hagiográfica.
Su importancia actual reside precisamente en la amplitud de su itinerario. San Francisco de Borja no fue santo únicamente después de renunciar al ducado. Su vida permite reflexionar sobre la santidad en la familia, la política, la administración, la educación, el sacerdocio y el gobierno religioso. Su conversión no consistió tanto en declarar malo todo lo anterior como en descubrir que ninguna dignidad, riqueza o poder podía convertirse en absoluto. Por eso su figura sigue proponiendo una pregunta especialmente actual: cómo transformar la autoridad en servicio y los recursos recibidos en instrumentos para el bien común y la misión cristiana.
Patronazgos y lugares
San Francisco de Borja posee patronazgos territoriales e institucionales bien documentados, además de asociaciones devocionales tradicionales que conviene distinguir de los reconocimientos formales.
En España, su patronazgo más claro es Gandía, su ciudad natal. El Ayuntamiento de Gandía identifica expresamente las fiestas de finales de septiembre y comienzos de octubre como fiestas patronales en honor de Sant Francesc de Borja. El Palau Ducal dels Borja, donde nació, es hoy uno de los grandes lugares de memoria del santo y mantiene una estrecha vinculación con la Compañía de Jesús. La diócesis y la ciudad conservan además parroquias y celebraciones dedicadas a él. En Madrid se encuentra uno de los principales centros de veneración: la iglesia de San Francisco de Borja, en la calle Serrano, custodia parte de sus restos. La tradición jesuítica española lo presenta también como patrono de la Grandeza de España, relación histórica coherente con su propia condición de grande y duque; esta vinculación está documentada en la historia de la antigua Casa Profesa de Madrid.
En el ámbito de la Compañía de Jesús su patronazgo tiene una dimensión internacional. La Curia General de los jesuitas en Roma lo reconoce como su patrono y celebra su fiesta el 3 de octubre. También es patrono de la Provincia Jesuita del Perú. Los jesuitas peruanos lo consideran además fundador de su antigua provincia porque bajo su generalato llegaron los primeros miembros de la Compañía al Perú en 1568.
En Latinoamérica existen patronazgos territoriales particularmente claros. En Perú es patrono de la provincia de Yunguyo, en Puno, donde su fiesta popular es conocida como la del Tata Pancho y ha adquirido un fuerte carácter religioso y cultural. En Brasil es patrono del municipio de São Borja, en Rio Grande do Sul. La propia prefectura municipal documenta que la antigua reducción recibió su nombre en honor del santo y que el 10 de octubre se celebra allí el Día del Patrono San Francisco de Borja. Esta fecha conserva la antigua tradición litúrgica anterior a la reforma moderna del calendario.
En Colombia su nombre quedó muy presente en la evangelización jesuítica colonial y existen parroquias bajo su advocación, entre ellas una incorporada a la actual diócesis de Engativá en Bogotá. Algunas fuentes devocionales antiguas lo presentan además como protector frente a terremotos y tempestades en diversas regiones americanas; cuando no existe un decreto eclesial local comprobable, es más correcto hablar de tradición de intercesión que de patronazgo oficial.
En otros lugares de Europa, especialmente Italia y Portugal, su presencia se explica por su biografía y por la expansión de la Compañía. Roma fue la sede de su generalato y el lugar de su muerte; la iglesia del Gesù estuvo vinculada a sus primeros restos y a su memoria como tercer Superior General. Portugal estuvo unido a él tanto por su esposa Leonor de Castro como por sus responsabilidades de gobierno jesuítico sobre España y Portugal antes del generalato.
Entre los colectivos que recurren a su intercesión destacan, por tradición, gobernantes, responsables públicos, familias de la nobleza y personas llamadas a discernir un cambio profundo de vida. Sin embargo, salvo donde exista reconocimiento institucional concreto, estas asociaciones deben entenderse como afinidades espirituales más que como patronazgos universales formalmente proclamados.
Atributos e iconografía
San Francisco de Borja suele representarse con la sotana negra de la Compañía de Jesús, a veces junto a símbolos de la dignidad que abandonó. El atributo más característico es una calavera coronada, que recuerda la experiencia espiritual asociada a la muerte de la emperatriz Isabel y expresa la fugacidad del poder y de la belleza. También puede aparecer una corona ducal o insignias nobiliarias depositadas a sus pies, indicando su renuncia al ducado de Gandía. Otros elementos son un crucifijo, un libro de oración, las Constituciones o documentos de la Compañía, y en ocasiones una custodia eucarística. En retratos históricos puede aparecer con rostro austero, barba corta y vestidura jesuítica. Para una representación rigurosa conviene evitar convertir la calavera en un motivo macabro: su sentido iconográfico es el memento mori cristiano y la libertad frente a la vanidad del poder.

Devoción y legado
La devoción a san Francisco de Borja se centra especialmente en la conversión del corazón, el uso cristiano de la autoridad y la libertad frente al prestigio y la riqueza. Su vida resulta cercana a quienes deben conciliar fe, familia, profesión y responsabilidades públicas, porque durante gran parte de su existencia vivió precisamente en esos ámbitos antes de abrazar la vida religiosa.
En Gandía, su ciudad natal, las fiestas patronales mantienen viva su memoria y el Palau Ducal constituye un lugar privilegiado para conocer su historia. En Madrid, la iglesia de San Francisco de Borja custodia parte de sus restos y funciona como uno de los principales lugares de veneración jesuítica relacionados con el santo. En Roma su recuerdo está unido a la Curia General y a la iglesia del Gesù.
En América su devoción se difundió con las misiones jesuíticas. En Perú tiene especial importancia por su relación con la fundación de la antigua Provincia jesuita y por la fiesta del Tata Pancho en Yunguyo. En Brasil su nombre quedó ligado al municipio de São Borja, surgido de una reducción jesuítica. Su figura es especialmente significativa para quienes piden discernimiento en momentos de cambio, rectitud en el ejercicio del poder, fortaleza para desprenderse de aquello que impide seguir una vocación y fidelidad en el servicio a la Iglesia.
Oraciones o escritos
De san Francisco de Borja se conserva una documentación amplia, muy superior a la disponible para muchos santos de épocas anteriores. Existen cartas personales y de gobierno, instrucciones dirigidas a miembros de la Compañía y textos espirituales relacionados con la oración y la vida religiosa. Entre los documentos accesibles hoy se encuentra su carta de 1569 sobre los medios para conservar el espíritu de la Compañía y de la vocación, conservada y difundida por el Portal to Jesuit Studies. También son fundamentales las cartas de san Ignacio dirigidas a Borja, especialmente las que moderan sus largas prácticas de oración y penitencia, porque permiten conocer su espiritualidad dentro del discernimiento ignaciano.
Las crónicas de Juan Alfonso de Polanco, secretario de san Ignacio, ofrecen noticias contemporáneas sobre Francisco, su vida en Gandía, sus estudios, sus votos y su relación con los primeros jesuitas. A ellas se suman archivos familiares y ducales, documentos sobre su gobierno en Cataluña y Gandía y las fuentes institucionales de la Compañía durante su generalato. Las biografías devocionales posteriores aportaron episodios, frases y milagros que deben contrastarse con estas fuentes tempranas antes de presentarlos como hechos históricos.
Oración
Señor Jesús, que llamaste a san Francisco de Borja a servirte en la familia, en el gobierno y después en la Compañía de Jesús, danos libertad para no hacer del poder, del éxito ni de los bienes nuestro tesoro. Por su intercesión, concede prudencia a quienes tienen responsabilidades públicas, fortaleza a quienes deben tomar decisiones difíciles y generosidad a quienes sienten tu llamada a comenzar una vida nueva. Enséñanos a convertir la autoridad en servicio, el trabajo en misión y cada cambio de nuestra vida en una oportunidad para acercarnos más a Ti. Amén.
Frases
- La verdadera conversión no siempre consiste en abandonar una responsabilidad, sino en aprender a ejercerla sin convertirla en un ídolo.
- San Francisco de Borja conoció el poder desde dentro y terminó entendiéndolo como servicio.
- Su vida muestra que la santidad puede comenzar en la familia, continuar en la vida pública y tomar después caminos inesperados.
- La memoria de la muerte no pretende despreciar la vida, sino recordar qué cosas permanecen de verdad.
- Renunciar no es huir cuando la renuncia nace del discernimiento y abre un camino de mayor servicio.
- De duque de Gandía a Superior General de los jesuitas: la grandeza que buscó al final no fue la del título, sino la de la entrega.
Fuentes de consulta
Compañía de Jesús, Curia General, «San Francisco de Borja»: https://www.jesuits.global/es/saint-blessed/san-francisco-de-borja/
Compañía de Jesús, «San Francisco de Borja y Gandía: una visita que reabre la memoria y la misión»: https://www.jesuits.global/es/2025/11/07/san-francisco-de-borja-y-gandia-una-visita-que-reabre-la-memoria-y-la-mision/
Compañía de Jesús, «Del poder de la dominación al poder del servicio»: https://www.jesuits.global/es/2020/10/08/del-poder-de-la-dominacion-al-poder-del-servicio/
Vatican News, «San Francisco de Borja, sacerdote jesuita»: https://www.vaticannews.va/es/santos/09/30/s--francisco-de-borja--sacerdote-jesuita.html
Benedicto XVI, Carta Apostólica para la proclamación de san Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/apost_letters/documents/hf_ben-xvi_apl_20121007_giovanni-avila.html
Jesuitas España, «El peregrinar de la urna de san Francisco de Borja»: https://jesuitas.es/es/actualidad/562-el-peregrinar-de-la-urna-de-san-francisco-de-borja
Portal to Jesuit Studies, «On the Means of Preserving the Spirit of the Society and of Our Vocation» (1569): https://jesuitportal.bc.edu/research/documents/1569_borgiapreservingthespirit/
Polanco's Chronicon, documentación contemporánea sobre Francisco de Borja: https://sites.bc.edu/polancoschronicon/
Ayuntamiento de Gandía, documentación histórica y fiestas patronales: https://www.gandia.es/aytg/Web_php/txt/010-TEMA-41.pdf
Jesuitas del Perú, «Año Jubilar de San Francisco de Borja, patrono de la Provincia Jesuita del Perú»: https://noticias.jesuitas.pe/2021/10/05/jubileo-de-san-francisco-de-borja/
Jesuitas del Perú, historia de la Provincia: https://jesuitas.pe/en-el-peru/
Prefeitura Municipal de São Borja, historia y Día del Patrono: https://www.saoborja.rs.gov.br/index.php/ultimas-noticias/3517-prefeitura-e-igreja-catolica-definem-programacao-alusiva-ao-dia-do-padroeiro-e-aos-339-anos-de-fundacao-de-sao-borja
Museo Colonial de Colombia, «San Francisco de Borja»: https://www.museocolonial.gov.co/colecciones/piezas-del-mes/Paginas/San-Francisco-de-Borja.aspx



