
20 de septiembre — memoria obligatoria de los santos Andrés Kim Taegon, sacerdote, Pablo Chong Hasang y sus compañeros, mártires de Corea, grupo de 103 santos canonizados por san Juan Pablo II en Seúl el 6 de mayo de 1984. En 2026, sin embargo, el 20 de septiembre cae en el XXV Domingo del Tiempo Ordinario; por las normas de precedencia litúrgica, el domingo prevalece y esta memoria no se celebra en la misa del día. La ficha se mantiene como santo destacado del santoral y para redes del 20 de septiembre.
Santos Andrés Kim Taegon, Pablo Chong Hasang y compañeros: mártires de Corea
Los santos Andrés Kim Taegon, Pablo Chong Hasang y compañeros representan una de las historias más singulares del cristianismo moderno. La Iglesia católica en Corea nació a finales del siglo XVIII impulsada inicialmente por laicos que conocieron la fe a través de libros llegados desde China y organizaron comunidades antes de disponer de un clero estable. Durante casi un siglo sufrió sucesivas persecuciones. Andrés Kim fue el primer sacerdote coreano y Pablo Chong Hasang uno de los grandes catequistas y organizadores laicos. Sus nombres encabezan la memoria de 103 mártires coreanos y misioneros canonizados conjuntamente en 1984.
Índice de la ficha
- El significado de su nombre
- El personaje en la Biblia
- Vida y vocación
- Patronazgos y lugares
- Atributos e iconografía
- Devoción y legado
- Oraciones o escritos
- Oración
- Frases
- Fuentes de consulta
El significado de su nombre
Andrés Kim Taegon aparece en coreano como Kim Dae-geon o Kim Taegŏn, con Andrés como nombre de bautismo. Pablo Chong Hasang aparece también como Jeong Ha-sang según sistemas modernos de romanización; Pablo es su nombre cristiano. La denominación litúrgica española habitual es «Santos Andrés Kim Taegon, presbítero, Pablo Chong Hasang y compañeros, mártires». El grupo reúne 103 santos canonizados conjuntamente, pertenecientes a distintas edades, clases sociales y estados de vida.
El personaje en la Biblia
Los mártires coreanos no aparecen en la Biblia. Su historia se relaciona especialmente con Hechos 8,4, donde creyentes dispersados anuncian el Evangelio; Mateo 10,17-22, sobre comparecer ante autoridades por causa de Cristo; Hebreos 12,1-3, que presenta a una gran nube de testigos; y Apocalipsis 2,10, sobre la fidelidad hasta la muerte. El origen laical de la Iglesia coreana recuerda también que la misión pertenece a todos los bautizados y no únicamente al clero. Andrés Kim Taegon y Pablo Chong Hasang muestran dos vocaciones complementarias: el sacerdocio y el apostolado laical.
Vida y vocación
La historia de los mártires coreanos se desarrolla dentro de la sociedad de la dinastía Joseon, profundamente organizada según principios confucianos y muy recelosa de doctrinas extranjeras que pudieran alterar el orden ritual y social. El cristianismo católico llegó a Corea de una manera especialmente singular. Durante el siglo XVIII, intelectuales coreanos conocieron en China libros occidentales traducidos al chino, entre ellos obras de misioneros jesuitas. Lo que comenzó como interés por nuevas ideas sobre astronomía, filosofía y religión desembocó en una búsqueda religiosa cada vez más profunda.
San Juan Pablo II recordó en Seúl en 1984 que la fe cristiana llegó a Corea mediante libros traídos desde China y que, en 1784, un coreano enviado a Pekín recibió allí el bautismo. Se trataba de Yi Seung-hun, conocido por su nombre cristiano Pedro. A su regreso comenzó a bautizar a otros creyentes. De este modo surgió una comunidad que el propio papa describió como singular en la historia de la Iglesia porque fue fundada inicialmente por laicos, antes de contar de manera estable con sacerdotes.
Aquella primera comunidad no disponía todavía de formación teológica suficiente para resolver todas las cuestiones sacramentales y disciplinares. Cuando comprendió la necesidad del sacerdocio, comenzó a pedir ayuda a la Iglesia de Pekín. El sacerdote chino Zhou Wenmo —conocido en Corea como Chu Mun-mo— consiguió entrar clandestinamente en el país a finales de 1794 y pudo celebrar los sacramentos y organizar mejor la comunidad. Fue martirizado durante la persecución de 1801.
La aceptación del catolicismo chocó con elementos centrales del sistema social de Joseon. Una de las cuestiones más conflictivas fue la negativa cristiana a determinados ritos ancestrales interpretados por la Iglesia de la época como incompatibles con la fe. A esto se añadieron la conexión con extranjeros y la idea cristiana de una dignidad fundamental común que podía cuestionar algunas divisiones sociales. Las autoridades respondieron con sucesivas persecuciones. San Juan Pablo II recordó especialmente las de 1791, 1801, 1827, 1839, 1846 y 1866. La tradición católica coreana calcula que miles de cristianos murieron durante aquel siglo de hostilidad.
Dentro de esta Iglesia nació Andrés Kim Taegon el 21 de agosto de 1821 en Solmoe, en la actual región de Dangjin. Pertenecía a una familia cristiana marcada durante varias generaciones por la persecución. Su padre, Ignacio Kim Je-jun, sería también martirizado y más tarde canonizado. El actual santuario de Solmoe conserva la memoria de esta familia y del nacimiento del primer sacerdote coreano.
En 1836, cuando la Iglesia coreana comenzaba a recibir a los primeros misioneros de las Misiones Extranjeras de París, el padre Pierre Maubant eligió a Andrés Kim, Tomás Choe Yang-eop y Francisco Choe Bang-je para prepararse al sacerdocio. Por la imposibilidad de estudiar abiertamente en Corea, los jóvenes emprendieron un largo viaje hacia Macao. La formación fue difícil y estuvo marcada por desplazamientos, problemas políticos y la muerte de uno de los tres compañeros.
Andrés aprendió idiomas y adquirió conocimientos que más tarde resultarían esenciales para la comunicación entre la Iglesia coreana y los misioneros extranjeros. El 17 de agosto de 1845 fue ordenado sacerdote en Shanghái por el obispo Jean-Joseph Ferréol. Se convirtió así en el primer sacerdote coreano. Regresó a su país para ejercer un ministerio clandestino en condiciones extremadamente peligrosas.
Su sacerdocio duró poco más de un año. Además de celebrar sacramentos y atender a las comunidades, Andrés trabajó para establecer rutas por las que pudieran entrar nuevos misioneros. Mientras intentaba obtener información sobre la costa y facilitar comunicaciones con el exterior, fue detenido en 1846. Después de interrogatorios y torturas se negó a abandonar la fe. Fue ejecutado por decapitación el 16 de septiembre de 1846 en Saenamteo, a orillas del río Han, en Seúl. Tenía veinticinco años. La Iglesia coreana conserva Saenamteo como uno de sus principales santuarios martiriales.
Pablo Chong Hasang —Jeong Ha-sang en la romanización coreana moderna— nació en 1795 dentro de otra familia profundamente implicada en los comienzos de la Iglesia. Era hijo de Agustín Jeong Yak-jong, importante catequista y autor cristiano que fue martirizado durante la persecución de 1801. Pablo tenía apenas siete años cuando su padre murió. Lejos de abandonar la fe, dedicó gran parte de su vida adulta a conseguir que Corea pudiera disponer de sacerdotes y de una estructura eclesial estable.
Pablo se trasladó a Seúl, colaboró activamente con las comunidades clandestinas y realizó repetidos viajes a Pekín para pedir ayuda. La documentación de la Conferencia Episcopal de Corea señala nueve viajes relacionados directamente con la entrada de misioneros, mientras algunas narraciones populares elevan el número de desplazamientos. Su perseverancia contribuyó de forma decisiva a que sacerdotes y obispos extranjeros pudieran acceder a Corea y atender pastoralmente a los fieles.
Su importancia no fue solo organizativa. Pablo escribió el Sangjaesangseo, una defensa razonada del catolicismo dirigida a las autoridades coreanas. El texto explicaba la doctrina cristiana y trataba de demostrar que ser católico no implicaba deslealtad política. La Conferencia Episcopal de Corea lo presenta como uno de los primeros grandes escritos apologéticos de la Iglesia coreana. Pablo fue además elegido como seminarista por el obispo Laurent Imbert y comenzó estudios de latín y teología con vistas al sacerdocio, aunque no llegó a ser ordenado.
Durante la gran persecución de 1839, conocida como Gihae, Pablo fue detenido junto con su madre, Cecilia Yu So-sa, y su hermana Isabel Jeong Jeong-hye, ambas veneradas también entre los santos mártires. Pablo presentó su defensa de la fe a las autoridades y se negó a apostatar. Fue decapitado el 22 de septiembre de 1839 en el lugar de ejecuciones situado fuera de la Puerta Pequeña del Oeste de Seúl, hoy recordado en el santuario de Seosomun. Tenía unos cuarenta y cinco años.
La memoria litúrgica del 20 de septiembre no se limita a Andrés y Pablo. Sus nombres encabezan un grupo de 103 mártires que representan generaciones enteras de la Iglesia coreana. Entre ellos hay hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, laicos, catequistas, un sacerdote coreano y misioneros extranjeros. San Juan Pablo II subrayó durante la canonización que procedían de distintos estratos sociales y que muchas familias habían transmitido la fe de una generación de mártires a la siguiente.
Los 103 santos corresponden principalmente a las persecuciones de 1839, 1846 y 1866. Algunos eran franceses de las Misiones Extranjeras de París, entre ellos obispos y sacerdotes que habían entrado clandestinamente para servir a la Iglesia local. La presencia de estos misioneros no contradice el origen laical de la Iglesia coreana; más bien muestra la segunda etapa de una comunidad que, después de haber nacido por iniciativa de laicos, buscó insistentemente la plena vida sacramental y la comunión con la Iglesia universal.
El 6 de mayo de 1984 san Juan Pablo II canonizó solemnemente en Seúl a los 103 mártires. La propia Conferencia Episcopal de Corea recuerda que aquella celebración fue históricamente excepcional: tuvo lugar fuera de Roma y en la tierra donde los santos habían vivido y muerto. Durante la homilía, el papa destacó que la Iglesia coreana había resistido persecución tras persecución y que la sangre de los mártires había contribuido al crecimiento de una comunidad cristiana extraordinariamente viva.
El grupo de 103 santos no debe confundirse con los 124 mártires coreanos encabezados por Pablo Yun Ji-chung, beatificados por el papa Francisco en Seúl el 16 de agosto de 2014. Estos últimos pertenecen en gran medida a una etapa anterior de las persecuciones y constituyen una causa distinta. La distinción es importante para no mezclar dos conjuntos de mártires reconocidos oficialmente en momentos diferentes.
Los principales lugares vinculados a los 103 santos forman hoy una verdadera geografía de la memoria cristiana coreana. Solmoe conserva el nacimiento y la historia familiar de Andrés Kim. Saenamteo recuerda su ejecución y la de otros sacerdotes y líderes cristianos. Seosomun fue el lugar de martirio de Pablo Chong Hasang y de numerosos fieles. Myeongdong Cathedral, corazón de la Iglesia católica de Seúl, conserva reliquias de varios mártires y simboliza la continuidad entre la Iglesia perseguida y la comunidad pública que pudo desarrollarse después de la apertura religiosa.
La importancia actual de los mártires coreanos va más allá de Corea. Su historia muestra una Iglesia nacida mediante la iniciativa apostólica de laicos, sostenida por familias, catequistas y comunidades domésticas, y posteriormente fortalecida por sacerdotes coreanos y misioneros extranjeros. También permite comprender que la inculturación cristiana puede generar tensiones reales cuando una nueva fe entra en diálogo con un sistema político, familiar y ritual profundamente establecido.
En 2026 existe además una particularidad litúrgica. El 20 de septiembre cae en domingo y corresponde al XXV Domingo del Tiempo Ordinario. De acuerdo con la precedencia del calendario romano, el domingo prevalece sobre la memoria de los mártires. Por tanto, Andrés Kim Taegon, Pablo Chong Hasang y compañeros continúan siendo los santos propios del 20 de septiembre y pueden destacarse en el santoral o en contenidos devocionales, pero la misa del día celebra el domingo del Tiempo Ordinario.
Patronazgos y lugares
La memoria de los 103 mártires está profundamente vinculada a toda la Iglesia católica de Corea, aunque conviene distinguir esa importancia nacional de patronazgos formales concretos. San Andrés Kim Taegon es venerado de manera especial como primer sacerdote coreano y se le reconoce tradicionalmente como patrono del clero coreano. Su principal lugar de nacimiento y peregrinación es el Santuario de Solmoe, en Dangjin, mientras Saenamteo, en Seúl, conserva la memoria de su martirio. San Pablo Chong Hasang está especialmente unido al santuario de Seosomun, donde fue ejecutado junto con numerosos cristianos. La Catedral de Myeongdong y otros santuarios de Seúl conservan reliquias y memoria de distintos mártires. La Conferencia Episcopal de Corea mantiene una red de lugares martiriales que incluye Saenamteo, Seosomun, Jeoldusan, Solmoe y otros centros. Fuera de Corea, la diáspora coreana ha difundido ampliamente su devoción y existen parroquias y capillas bajo el título de san Andrés Kim y de los mártires coreanos en distintos continentes. En España y Latinoamérica su culto se encuentra principalmente en comunidades católicas coreanas y en parroquias que celebran el santoral universal, sin un patronazgo territorial general documentado.
Atributos e iconografía
Para representar a los mártires coreanos conviene respetar la Corea de la dinastía Joseon del siglo XIX. San Andrés Kim Taegon puede aparecer como joven sacerdote coreano, con vestimenta clerical sobria de su época, una cruz y la palma del martirio. Pablo Chong Hasang debe representarse como laico y catequista coreano, vestido con hanbok masculino de Joseon y acompañado por un libro o manuscrito que recuerde su defensa escrita de la fe. En una escena de grupo pueden aparecer hombres y mujeres de distintas edades con vestimenta coreana tradicional, junto a uno o varios misioneros europeos, siempre subordinados al protagonismo de la comunidad coreana. Son adecuados la cruz, palmas del martirio, libros de catequesis y un paisaje de Seúl o del río Han. Deben evitarse armaduras asiáticas genéricas, estética japonesa o china indistinta y vestimentas anacrónicas.

Devoción y legado
La devoción a los mártires coreanos está inseparablemente unida a la historia de la Iglesia en Corea. Su memoria recuerda que comunidades enteras conservaron la fe durante largos períodos con muy pocos sacerdotes, sostenidas por familias, catequistas y laicos responsables. Por eso su testimonio resulta especialmente significativo para valorar la misión de todos los bautizados. El 20 de septiembre se reza por la perseverancia de los cristianos perseguidos, por las vocaciones sacerdotales y laicales y por la evangelización. Los santuarios de Solmoe, Saenamteo, Seosomun y otros lugares permiten recorrer los escenarios concretos de esta historia. Una devoción equilibrada evita convertir el martirio en exaltación del sufrimiento: la Iglesia venera la libertad y la fidelidad con que estos cristianos se negaron a abandonar su conciencia y su fe.
Oraciones o escritos
Entre las fuentes más importantes se encuentran las cartas de san Andrés Kim Taegon, conservadas por la tradición eclesial y utilizadas también en la Liturgia de las Horas, y el Sangjaesangseo de san Pablo Chong Hasang, defensa escrita del catolicismo dirigida a las autoridades de Joseon. Para el conjunto de los mártires son fundamentales los expedientes de persecución, testimonios recogidos por las comunidades cristianas y misioneros, documentación de las Misiones Extranjeras de París y las investigaciones de beatificación y canonización. La Conferencia Episcopal de Corea conserva biografías, cronologías y documentación sobre los 103 santos y sus lugares de martirio. Las homilías de san Juan Pablo II en Corea en 1984 constituyen una fuente magisterial esencial para comprender el significado que la Iglesia atribuye a su testimonio.
Oración
Señor Jesucristo, que hiciste florecer tu Iglesia en Corea por la fe de familias, catequistas, sacerdotes y mártires, concédenos la valentía de Andrés Kim Taegon, la perseverancia apostólica de Pablo Chong Hasang y la fidelidad de todos sus compañeros. Fortalece a los cristianos perseguidos, despierta vocaciones generosas y enséñanos a comprender que cada bautizado está llamado a transmitir el Evangelio. Que su testimonio nos ayude a vivir la fe sin miedo y a trabajar por la paz y la libertad de conciencia. Amén.
Frases
- La Iglesia en Corea demuestra que una comunidad puede nacer del impulso misionero de los propios laicos.
- Andrés Kim Taegon fue sacerdote durante poco tiempo, pero su ministerio se convirtió en un símbolo duradero para toda la Iglesia coreana.
- Pablo Chong Hasang cruzó fronteras una y otra vez para que su comunidad pudiera recibir sacerdotes y sacramentos.
- Los 103 mártires representan familias enteras, hombres y mujeres, laicos y pastores unidos por una misma fe.
- El martirio cristiano no busca la muerte: testimonia que la conciencia y la fidelidad a Cristo pueden valer más que la propia seguridad.
Fuentes de consulta
Vatican News, «Santos Andrés Kim Taegon, Pablo Chong Hasang y compañeros, mártires coreanos»: https://www.vaticannews.va/es/santos/09/20/ss--andrea-kim-taegon--sacerdote--y-pablo-chong-hasang-y-compane.html
Vatican News, santoral del 20 de septiembre: https://www.vaticannews.va/es/santos/09/20.html
San Juan Pablo II, homilía de canonización de los 103 mártires coreanos, Seúl, 6 de mayo de 1984: https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/en/homilies/1984/documents/hf_jp-ii_hom_19840506_martiri-coreani.html
Santa Sede, homilía de beatificación de Pablo Yun Ji-chung y 123 compañeros, Seúl, 16 de agosto de 2014: https://www.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2014/documents/papa-francesco_20140816_corea-omelia-beatificazione.html
Conferencia Episcopal de Corea, sección oficial de los 103 santos: https://cbck.or.kr/koreanmartyrs/103-Saints
Conferencia Episcopal de Corea, biografía de san Pablo Chong Hasang: https://cbck.or.kr/koreanmartyrs/103-Saints/2
Conferencia Episcopal de Corea, Santuario de Solmoe y san Andrés Kim Taegon: https://cbck.or.kr/koreanmartyrs/Shrines/90?page=2
Conferencia Episcopal de Corea, red de santuarios martiriales: https://cbck.or.kr/koreanmartyrs/shrines/
Vatican News, bicentenario del nacimiento de san Andrés Kim Taegon: https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2021-08/corea-you-heung-unidad-puede-llegar-seguimos-ejemplo-martires.html
Vatican News, Palabra del día 20 de septiembre de 2026 — XXV Domingo del Tiempo Ordinario: https://www.vaticannews.va/en/word-of-the-day/2026/09/20.html



