Una mujer anónima entra en el Templo de Jerusalén y deposita dos diminutas monedas. Nadie parece reparar en ella, excepto Jesús. Marcos y Lucas la presentan como una viuda pobre que entrega todo lo que tiene para vivir. Desde entonces, su gesto ha sido leído como ejemplo de entrega, confianza y generosidad. Pero el contexto de Marcos también ha provocado otra pregunta: ¿está Jesús elogiando únicamente a la viuda o mostrando, además, la tragedia de un sistema religioso capaz de recibir el último sustento de una mujer vulnerable? La historia es breve; su legado y su debate interpretativo, enormes.
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- ¿Quién fue la viuda de las dos monedas?
- ¿Cuándo aparece por primera vez en la Biblia?
- Marcos y Lucas cuentan la misma escena con matices distintos
- ¿Qué eran las dos pequeñas monedas?
- ¿Dónde depositó las monedas?
- “Todo lo que tenía para vivir”: qué significa
- ¿Jesús elogia a la viuda?
- Pero Marcos acaba de hablar de quienes “devoran las casas de las viudas”
- Elogio o denuncia: un debate que sigue abierto
- La viuda y los ricos: Jesús cambia la medida del valor
- ¿Era obligatorio que entregara todo?
- La viuda de las monedas y la viuda de Sarepta
- ¿Cuándo desaparece de la historia bíblica?
- ¿Existe evidencia histórica externa sobre ella?
- ¿La tradición le dio algún nombre?
- El legado cristiano de las dos monedas
- La viuda de las dos monedas en la actualidad
- Qué no sabemos de la viuda de las dos monedas
- Preguntas frecuentes sobre la viuda de las dos monedas
- Conclusión: dos monedas que cambiaron la medida de una ofrenda
- Fuentes y pasajes para profundizar
¿Quién fue la viuda de las dos monedas?
La llamada viuda de las dos monedas, también conocida tradicionalmente como la viuda pobre o la viuda de la ofrenda, aparece en Marcos 12:41-44 y Lucas 21:1-4.
Los dos Evangelios la presentan como una mujer viuda y pobre que deposita dos pequeñas monedas en el tesoro del Templo de Jerusalén. Jesús llama la atención de sus discípulos sobre ella y afirma que, aunque otros han entregado cantidades mayores, ella ha dado más porque ha entregado de su pobreza todo lo que tenía para vivir.
No conocemos su nombre. Tampoco sabemos su edad, de dónde procedía, cuánto tiempo llevaba viuda, si tenía hijos, si poseía una vivienda o cómo obtenía sus ingresos.
¿Cuándo aparece por primera vez en la Biblia?
En Marcos entra en escena en Marcos 12:42, después de que Jesús se siente frente al lugar de las ofrendas y observe cómo la gente deposita dinero. En Lucas aparece en Lucas 21:2.
La mayoría de la investigación sinóptica considera Marcos anterior a Lucas y entiende que Lucas conoció o utilizó una forma del relato de Marcos. Por eso Marcos 12:41-44 es probablemente nuestro testimonio escrito más antiguo conservado sobre esta mujer.
No aparece antes con otro nombre ni existe una referencia bíblica que permita identificarla con otra viuda de los Evangelios.

Marcos y Lucas cuentan la misma escena con matices distintos
Marcos sitúa a Jesús sentado frente al tesoro del Templo, observando cómo la multitud deposita dinero. Muchos ricos entregan grandes cantidades; después llega una viuda pobre con dos pequeñas monedas.
Lucas conserva la misma oposición entre ricos y viuda, pero presenta el episodio de forma todavía más concisa. Jesús ve a los ricos depositar sus ofrendas y después observa a la mujer.
En ambos Evangelios la conclusión es prácticamente la misma: los demás han dado de lo que les sobra; la viuda ha dado desde su pobreza todo lo que tenía para vivir.
¿Qué eran las dos pequeñas monedas?
Marcos utiliza el término griego lepta, plural de lepton, para describir las dos monedas. Lucas también habla de dos lepta.
Marcos añade una explicación para sus lectores: las dos monedas equivalían a un quadrans, una pequeña denominación monetaria romana. De ahí proceden traducciones tradicionales como «dos blancas», «dos ochavos», «dos centavos» o, en inglés, two mites.
No es riguroso convertirlas directamente a céntimos o euros actuales. Las economías antiguas, los salarios, los precios y el poder adquisitivo no permiten una equivalencia moderna sencilla. El propio relato no necesita esa conversión: insiste en que la cantidad monetaria era pequeña, pero representaba para la mujer una parte extraordinariamente grande de sus recursos.
¿Dónde depositó las monedas?
Marcos sitúa a Jesús frente al tesoro del Templo. Lucas habla igualmente del lugar donde se depositaban las ofrendas.
Las fuentes judías posteriores describen recipientes destinados a distintas clases de contribuciones en el recinto del Templo, pero debemos ser prudentes al reconstruir exactamente el mobiliario que la mujer encontró aquel día.
Lo seguro en los Evangelios es que se trata de una contribución vinculada al Templo y que Jesús puede observar a quienes están entregando dinero.
“Todo lo que tenía para vivir”: qué significa
Marcos concluye que la viuda entregó «todo lo que tenía», su bios. En este contexto, la palabra se refiere a su medio de vida o sustento. Lucas utiliza una formulación equivalente.
El texto no permite calcular cuánto tiempo habría podido mantenerse con aquellas monedas ni si conservaba alimentos, vivienda u otros bienes. Tampoco sabemos si recibió ayuda después.
La afirmación de Jesús funciona en términos comparativos: mientras los ricos pueden dar mucho sin alterar sustancialmente sus recursos, la ofrenda de la mujer afecta a su propio sustento.

¿Jesús elogia a la viuda?
Esta ha sido la lectura dominante durante gran parte de la historia cristiana. Jesús llama expresamente a sus discípulos y declara que ella ha dado más que todos los demás. Desde esta perspectiva, la cantidad se mide no por su tamaño absoluto sino por lo que representa para quien la entrega.
La nota de la USCCB a Lucas 21 interpreta a la viuda como otro ejemplo lucano de los pobres cuya dependencia de Dios contrasta con la autosuficiencia y ostentación de quienes poseen más.
Benedicto XVI, en 2012, la presentó junto a la viuda de Sarepta como modelo de fe. Francisco, en 2015, insistió igualmente en el contraste entre los ricos que dan de lo superfluo y la mujer que entrega cuanto posee.
Pero Marcos acaba de hablar de quienes “devoran las casas de las viudas”
La escena adquiere un tono más complejo cuando se lee dentro del contexto inmediato de Marcos.
Justo antes, en Marcos 12:38-40, Jesús denuncia a ciertos escribas que buscan honor público, hacen largas oraciones y «devoran las casas de las viudas». Inmediatamente después aparece una viuda que entrega todo su sustento al sistema del Templo.
Y justo después de la escena, en Marcos 13:1-2, Jesús anuncia que el magnífico edificio del Templo será destruido.
Esta secuencia llevó a Addison G. Wright, en un influyente estudio de 1982, a proponer que el pasaje no es simplemente un elogio, sino también un lamento ante una viuda cuyo sustento acaba siendo absorbido por una estructura religiosa.
Elogio o denuncia: un debate que sigue abierto
La interpretación de Wright generó un debate duradero. Algunos estudiosos han desarrollado la lectura trágica: la mujer puede ser admirable, pero el sistema que recibe su último sustento no necesariamente lo es.
Otros autores, como Adam Kubiś, han defendido que el contexto más amplio de Marcos sigue presentando a la viuda positivamente como ejemplo de fe, amor, desprendimiento y entrega.
Jeremy D. Otten, en un estudio de 2023, revisó nuevamente el problema y mostró que el episodio está relacionado no solo con la denuncia de los escribas, sino con toda la secuencia de debates de Jesús en el Templo. Su estudio confirma que las opciones interpretativas siguen siendo diversas.
Por eso resulta demasiado simple afirmar que «Jesús manda a los pobres dar hasta quedarse sin nada», pero también sería excesivo decir que el pasaje contiene únicamente una condena de la ofrenda. El texto permite admirar a la mujer y, al mismo tiempo, preguntar críticamente por el contexto institucional que rodea su gesto.
La viuda y los ricos: Jesús cambia la medida del valor
La comparación de Jesús no niega que los ricos hayan entregado más monedas. Afirma algo diferente: desde la perspectiva que él propone, la importancia de una ofrenda no se calcula solo por la cantidad depositada.
Los demás dan «de lo que les sobra». La mujer entrega desde su pobreza. Su gesto revela una diferencia entre cantidad económica y coste personal.
Este principio explica por qué la escena se convirtió tan fácilmente en una referencia cristiana sobre generosidad. Pero no autoriza a valorar la fe de una persona según cuánto dinero sea capaz de entregar ni a presionar a quienes carecen de recursos.
¿Era obligatorio que entregara todo?
Los Evangelios no dicen que una norma del Templo obligara a esta viuda concreta a entregar sus dos últimas monedas. Tampoco Jesús le ordena hacerlo.
La escena comienza cuando ella ya está realizando el gesto. Jesús observa y lo comenta después.
Esto es importante para la aplicación actual: no existe base en Marcos 12 o Lucas 21 para utilizar a la viuda como mandato universal según el cual una persona pobre deba entregar a una institución religiosa el dinero necesario para su alimentación o vivienda.
La viuda de las monedas y la viuda de Sarepta
La tradición cristiana ha relacionado frecuentemente a esta mujer con la viuda de Sarepta de 1 Reyes 17. Ambas poseen muy poco y realizan una acción que compromete sus escasos recursos.
Benedicto XVI reunió expresamente a ambas en su Ángelus del 11 de noviembre de 2012 y las presentó como figuras de fe y confianza en Dios.
Sin embargo, sus historias no son idénticas. La viuda de Sarepta dialoga con Elías y recibe una promesa explícita relacionada con harina y aceite. La viuda del Templo no habla, no recibe una promesa individual y ni siquiera parece saber que Jesús la está observando.
¿Cuándo desaparece de la historia bíblica?
En Marcos, la última referencia está en Marcos 12:44. En Lucas, en Lucas 21:4.
Después la mujer no vuelve a aparecer en el Nuevo Testamento. No sabemos cómo regresó a casa, cómo obtuvo su siguiente comida, si volvió al Templo, si conoció personalmente a Jesús o si llegó a formar parte de alguna comunidad cristiana.
Los Evangelios tampoco dicen qué ocurrió con ella después de la muerte y resurrección de Jesús.

¿Existe evidencia histórica externa sobre ella?
No conocemos una inscripción, tumba, documento administrativo o fuente contemporánea que permita identificar personalmente a esta viuda.
La numismática puede estudiar las pequeñas monedas de bronce utilizadas en Judea y el mundo romano; la arqueología y las fuentes antiguas permiten estudiar el Templo y las prácticas de ofrenda. Pero ninguna moneda conservada puede vincularse con seguridad a las dos que depositó esta mujer.
Su existencia como personaje histórico individual depende de los relatos evangélicos de Marcos y Lucas.
¿La tradición le dio algún nombre?
A diferencia de otros personajes anónimos que adquirieron nombres muy difundidos en tradiciones posteriores, la viuda de las dos monedas siguió siendo conocida principalmente por su condición de viuda pobre y por su ofrenda.
No existe un nombre antiguo suficientemente documentado que pueda presentarse como su identidad histórica.
Por tanto, cualquier nombre que aparezca en novelas, dramatizaciones o reconstrucciones modernas debe entenderse como recurso literario.
El legado cristiano de las dos monedas
La imagen de las dos pequeñas monedas se convirtió en un símbolo cristiano de enorme fuerza. Durante siglos se ha utilizado para hablar de generosidad, confianza, humildad y del valor de aquello que exteriormente parece insignificante.
Benedicto XVI afirmó que la viuda no entrega simplemente una parte de lo que posee, sino que se ofrece a sí misma en una confianza radical. Francisco la presentó como contraste frente a una religiosidad de apariencia y ostentación.
Incluso en 2026, León XIV volvió a mencionar a la viuda y sus dos monedas al hablar de la entrega total a Dios, mostrando hasta qué punto la escena continúa presente en la predicación cristiana contemporánea.
La viuda de las dos monedas en la actualidad
Hoy el relato plantea una cuestión ética importante: ¿cómo hablar de generosidad sin explotar a las personas económicamente vulnerables?
La lectura tradicional recuerda que el valor humano y espiritual de una acción no se mide únicamente por su tamaño visible. La lectura crítica recuerda, a su vez, que inmediatamente antes Marcos denuncia a dirigentes capaces de consumir los bienes de las viudas.
Juntas, ambas perspectivas ofrecen una aplicación más responsable: admirar la libertad y la entrega de la mujer no debería utilizarse para presionar a los pobres, justificar recaudaciones abusivas o presentar la precariedad económica como una condición espiritual deseable.

Qué no sabemos de la viuda de las dos monedas
No sabemos su nombre, edad, familia, procedencia ni cuánto tiempo llevaba viuda.
No sabemos cuáles eran todos sus bienes ni si las dos monedas representaban literalmente cada objeto material que poseía. El lenguaje de los Evangelios se centra en su sustento económico inmediato.
No sabemos si esperaba alguna recompensa, si alguien la ayudó después o si conoció personalmente a Jesús.
Tampoco sabemos qué ocurrió con ella después de salir del Templo. Su vida desaparece de nuestras fuentes exactamente en el momento en que su gesto comienza a ser recordado.
Preguntas frecuentes sobre la viuda de las dos monedas
Conclusión: dos monedas que cambiaron la medida de una ofrenda
La viuda pobre entra en los Evangelios sin nombre y desaparece después de apenas cuatro versículos. No pronuncia una palabra y no parece saber que Jesús la está observando.
Su gesto obliga a distinguir entre el tamaño visible de una donación y el coste que representa para quien la realiza. Al mismo tiempo, el contexto de Marcos impide ignorar la pregunta por las estructuras religiosas y su responsabilidad hacia las personas vulnerables.
Quizá por eso sus dos pequeñas monedas continúan hablando después de dos mil años: pueden representar una entrega extraordinaria y, a la vez, recordar que la fe nunca debería utilizarse como excusa para consumir el sustento de quienes menos tienen.
Fuentes y pasajes para profundizar
- Biblia del Vaticano, Marcos 12:38-44 — contexto inmediato: denuncia de los escribas y ofrenda de la viuda.
- USCCB, Marcos 12 — texto del relato de las dos monedas.
- USCCB, Lucas 21:1-4 — versión lucana y nota interpretativa sobre la viuda pobre.
- Addison G. Wright, “The Widow’s Mites: Praise or Lament?—A Matter of Context” — artículo clásico de 1982 que propuso leer el episodio también como lamento y crítica contextual.
- Adam Kubiś, “The Poor Widow’s Mites: A Contextual Reading of Mark 12:41-44” — defensa académica de la lectura positiva de la viuda dentro del conjunto de Marcos.
- Jeremy D. Otten, “Copper Coins, Catchwords, and Contextual Cues” (2023) — revisión reciente de las distintas lecturas y del contexto literario de Marcos 12.
- Benedicto XVI, Ángelus del 11 de noviembre de 2012 — recepción cristiana de la viuda como figura de fe, en paralelo con la viuda de Sarepta.
- Francisco, Ángelus del 8 de noviembre de 2015 — reflexión sobre la viuda, la ostentación religiosa y la entrega de todo lo que poseía.
- Francisco, “Where the light comes from” (2014) — lectura de Lucas 21 que contrasta a la viuda con quienes devoran los bienes de las viudas.
- León XIV, Ángelus del 6 de enero de 2026 — ejemplo reciente de la permanencia del símbolo de las dos monedas en la predicación cristiana.
MUJERES QUE CAMINARON CON DIOS
LOS EVANGELIOS · Libro IV
Esta historia forma parte de Mujeres que caminaron con Dios · Los Evangelios, un recorrido por las mujeres que atraviesan los Evangelios y acompañan la historia de Jesús. La web profundiza en el texto, su contexto y sus interpretaciones; el libro invita a contemplar, meditar y caminar con cada historia.




