Bienaventurados los misericordiosos: la quinta bienaventuranza

«Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5,7) es la bienaventuranza cuya recompensa repite la acción: quien da misericordia, la recibe. Jesús la propone como imitación del Padre: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo» (Lc 6,36).

Bienaventurados los misericordiosos: la quinta bienaventuranza
Bienaventurados los misericordiosos: la quinta bienaventuranza
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Bienaventuranza

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El significado de las palabras

El griego eleēmones viene de éleos, «misericordia, compasión». En la traducción griega del Antiguo Testamento, éleos traduce el hebreo hésed, el amor leal y fiel de Dios a su alianza. Y el hebreo rajamim, «misericordia», se relaciona con réjem, «seno materno»: una compasión que sale de las entrañas.

La palabra latina, misericordia, une miser («el que sufre») y cor («corazón»): tener el corazón con el que sufre. Santo Tomás de Aquino recoge esa explicación en la Suma Teológica (II-II, q. 30, a. 1).

En la Biblia

Lucas no la recoge con esas palabras, pero sí su eco: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo» (Lc 6,36). Mateo cita dos veces a Oseas: «Misericordia quiero, que no sacrificio» (Mt 9,13; 12,7; cf. Os 6,6).

La Biblia lo muestra en acción: el buen samaritano (Lc 10,25-37), el padre del hijo pródigo (Lc 15,11-32) y el criado al que se le perdona una deuda enorme y no perdona a su compañero (Mt 18,21-35). Santiago advierte que «tendrá un juicio sin misericordia el que no tuvo misericordia» (Sant 2,13). Y el juicio final de Mateo 25 se decide con obras de misericordia: dar de comer, de beber, vestir, acoger, visitar (Mt 25,31-46).

Qué enseña

El Catecismo enumera las obras de misericordia, corporales y espirituales: dar de comer al hambriento, hospedar, visitar a enfermos y presos, enterrar a los muertos; y enseñar, aconsejar, consolar, perdonar (n. 2447). Son la forma concreta de esta bienaventuranza.

Santo Tomás sostiene que la misericordia pertenece sobre todo a Dios y que, entre las virtudes que se refieren al prójimo, es la mayor (Suma Teológica, II-II, q. 30, a. 4). Quien perdona se parece más a Él.

Un testigo que la vivió

Santa Virginia Centurione Bracelli, noble genovesa del siglo XVII, dedicó su vida y sus bienes a los pobres, enfermos y personas abandonadas tras enviudar. Su caridad se convirtió en una obra estable al servicio de la ciudad de Génova. Su ficha en esta web cuenta su historia.

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Cómo se vive hoy

Algunas maneras de vivirla: perdonar sin esperar a que el otro lo merezca primero; visitar a quien está solo; no juzgar por lo que se oye; dar de lo propio y no solo de lo que sobra. En los evangelios la misericordia siempre se hace con las manos: se acerca, se baja, se compromete.

Francisco lo resume así: «Mirar y actuar con misericordia, esto es santidad» (Gaudete et exsultate, nn. 80-82).

Voces de la Iglesia

El Catecismo de la Iglesia Católica recoge las obras de misericordia en el n. 2447 y recuerda que el juicio de Mateo 25 las toma como medida.

El papa Francisco convocó el Jubileo de la Misericordia con la bula Misericordiae vultus (2015), y en Gaudete et exsultate propone la misericordia como camino de santidad (nn. 80-82).

Fuentes de consulta

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