Eucaristía: el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo

La Eucaristía es, según el Catecismo, «fuente y cumbre» de toda la vida cristiana (n. 1324). Cristo se hace presente con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies de pan y vino, hace presente su sacrificio y se da como alimento a los fieles.

Eucaristía: el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo
Eucaristía: el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo
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Sacramento

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El significado de la palabra

«Eucaristía» viene del griego eucharistía, «acción de gracias», y recuerda las bendiciones judías por las obras de Dios (Catecismo, n. 1328). El Catecismo recoge otros nombres: Cena del Señor, fracción del pan, memorial, Santo Sacrificio, Comunión (nn. 1329-1332). «Misa» es el nombre habitual de la celebración, que concluye con el envío de los fieles a su vida diaria (n. 1332).

En la Biblia

Los evangelios sinópticos y Pablo cuentan la institución en la Última Cena: «Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío» (Lc 22,19). Y con la copa: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros» (Lc 22,20). Pablo lo transmite a los corintios como algo que recibió del Señor y añade: «cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga» (1 Co 11,23-26).

Juan no cuenta la institución, pero recoge el discurso de Cafarnaún que la prepara: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo» (Jn 6,51) y «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna» (Jn 6,54). Los discípulos de Emaús reconocen al Resucitado al partir el pan: «tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron» (Lc 24,30-31). El Antiguo Testamento lo prefigura con el pan y el vino que presenta Melquisedec (Gn 14,18), y la Última Cena se celebra en el marco de la Pascua judía, a la que da su sentido definitivo (nn. 1339-1340).

Cómo se celebra

La Misa tiene dos partes que forman un solo acto de culto: la Liturgia de la Palabra, con las lecturas, la homilía y las intercesiones, y la Liturgia eucarística, con la presentación de las ofrendas, la plegaria eucarística y la comunión (Catecismo, nn. 1346-1355). Esa estructura se mantiene esencialmente desde el siglo II, como la describe san Justino (n. 1345).

La materia son el pan de trigo y el vino de uva (n. 1412); por las palabras de Cristo y la invocación del Espíritu Santo se convierten en su Cuerpo y su Sangre (n. 1333). Solo un sacerdote válidamente ordenado puede presidir la Eucaristía y consagrar (n. 1411). Para comulgar hay que estar en gracia de Dios: quien tiene conciencia de pecado grave debe confesarse antes (nn. 1385, 1415); se piden también el ayuno previo y las debidas disposiciones (nn. 1387-1388). La Iglesia recomienda comulgar en la Misa de los domingos y fiestas, y al menos una vez al año, por Pascua (n. 1389).

La gracia que da

La comunión estrecha la unión con Cristo (n. 1391), alimenta la gracia recibida en el Bautismo (n. 1392), aparta del pecado (n. 1393), perdona los pecados veniales al avivar la caridad (n. 1394) y preserva de futuros pecados graves (n. 1395). Construye la unidad de la Iglesia, Cuerpo de Cristo (n. 1396), y compromete con los pobres (n. 1397).

La Iglesia cree en la presencia real: Cristo está presente de modo verdadero, real y sustancial, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad (nn. 1373-1374). A la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y su Sangre la llama transubstanciación (nn. 1375-1376). La Eucaristía es además memorial del sacrificio de Cristo en la cruz, que no se repite sino que se hace presente (nn. 1364-1367).

Cómo se vive hoy

Algunas formas de vivirla: participar en la Misa del domingo; llegar con tiempo y preparar las lecturas del día; dedicar unos minutos a la adoración ante el Santísimo (nn. 1378-1379); y llevar lo recibido a la vida, porque la Eucaristía compromete con los pobres (n. 1397).

San Carlo Acutis y san Manuel González, dos santos vinculados a la devoción eucarística, tienen su ficha en esta web.

Voces de la Iglesia

El Catecismo de la Iglesia Católica dedica a la Eucaristía los nn. 1322-1419. El n. 1211 la llama

«sacramento de los sacramentos»

, porque todos los demás se ordenan a ella.

Santo Tomás de Aquino la estudia en la Suma Teológica, III, qq. 73-83.

Fuentes de consulta

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