23SEP

conmemoración de los santos Zacarías e Isabel, padres de san Juan Bautista, según el Martirologio Romano

Santos Zacarías e Isabel: padres de san Juan Bautista

Zacarías e Isabel ocupan un lugar singular en el comienzo del Evangelio de Lucas. Él era sacerdote de la clase de Abías y ella descendía de Aarón. Ambos son presentados como justos ante Dios y fieles a la Ley. En la vejez recibieron el anuncio del nacimiento de Juan Bautista, el precursor del Mesías. Su historia une espera, prueba, promesa, maternidad inesperada, profecía y preparación inmediata de la venida de Cristo.

Santos Zacarías e Isabel: padres de san Juan Bautista
Santos Zacarías e Isabel: padres de san Juan Bautista
Fiesta

23 de septiembre

Tipo de ficha

Santo o santa

Lectura

6 min

El significado de su nombre

Zacarías procede del hebreo Zekharyah y significa «el Señor recuerda» o «Dios se ha acordado». Isabel, del hebreo Elisheba, suele interpretarse como «Dios es juramento» o «mi Dios es plenitud». Los nombres armonizan con el relato lucano: Dios recuerda su alianza y manifiesta su fidelidad mediante el nacimiento de Juan.

El personaje en la Biblia

La fuente principal es Lucas 1. En Lc 1,5-25 se presenta a Zacarías e Isabel y se narra el anuncio del nacimiento de Juan; en Lc 1,39-45 tiene lugar la Visitación de María a Isabel, que proclama bendita a María y bendito el fruto de su vientre; en Lc 1,57-66 se relata el nacimiento y la imposición del nombre de Juan; y en Lc 1,67-79 Zacarías, lleno del Espíritu Santo, entona el Benedictus y profetiza la misión de su hijo. El texto los sitúa en continuidad con las parejas estériles del Antiguo Testamento, como Abraham y Sara, mostrando que la salvación es iniciativa de Dios.

Vida y vocación

El Evangelio de Lucas introduce a Zacarías e Isabel en tiempos de Herodes, rey de Judea. Zacarías pertenecía a la clase sacerdotal de Abías, uno de los turnos encargados del servicio del Templo. Isabel era descendiente de Aarón. Lucas subraya que ambos eran justos ante Dios y vivían fielmente los mandamientos, pero no tenían hijos y eran ya de edad avanzada.

Durante uno de sus turnos de servicio, a Zacarías le correspondió entrar en el santuario para ofrecer el incienso. Allí se le apareció el ángel Gabriel y le anunció que Isabel daría a luz un hijo llamado Juan. El niño estaría consagrado a una misión especial y prepararía al pueblo para el Señor. Zacarías pidió una señal y, como consecuencia de su dificultad para creer, quedó sin poder hablar hasta el cumplimiento de la promesa.

Isabel concibió y vivió los primeros meses de embarazo en recogimiento. Lucas presenta su maternidad como una acción misericordiosa de Dios que quita una antigua humillación social. En el sexto mes recibió la visita de María, que también había concebido de manera extraordinaria. Cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su seno y ella, llena del Espíritu Santo, reconoció a María como «la madre de mi Señor». Esta escena convirtió a Isabel en una de las primeras voces del Evangelio que confiesan la grandeza de la misión de María y de Jesús.

Al nacer el niño, vecinos y familiares quisieron llamarlo Zacarías, siguiendo la costumbre familiar. Isabel afirmó que debía llamarse Juan. Zacarías confirmó por escrito el nombre indicado por el ángel y recuperó el habla. Entonces bendijo a Dios mediante el cántico conocido como Benedictus, en el que interpreta el nacimiento de su hijo dentro de la historia de la alianza y anuncia que Juan preparará los caminos del Señor.

Después de estos episodios el Nuevo Testamento no ofrece más datos biográficos sobre Zacarías e Isabel. Las tradiciones posteriores sobre su muerte, lugares de sepultura o episodios ligados a la persecución de Herodes no tienen el mismo grado de certeza que el relato evangélico y deben distinguirse de él.

El Martirologio Romano los conmemora conjuntamente como padres del Precursor. Su santidad se contempla sobre todo en la fidelidad cotidiana, la perseverancia durante una larga espera y la apertura final a una acción de Dios que supera las expectativas humanas. Zacarías representa también un camino desde la duda hasta la alabanza; Isabel, desde el sufrimiento de la esterilidad hasta la alegría y la profecía.

Patronazgos y lugares

No poseen un patronazgo universal tan definido como otros santos, pero son invocados especialmente por matrimonios que desean hijos, familias que atraviesan largas esperas, padres de familia, personas mayores y quienes necesitan mantener la esperanza ante situaciones humanamente difíciles. Isabel tiene además una especial cercanía devocional con mujeres embarazadas y madres. Su memoria está profundamente unida a Ain Karem, en las cercanías de Jerusalén, lugar tradicional de la Visitación y del nacimiento de Juan Bautista.

Atributos e iconografía

Zacarías suele representarse con vestiduras sacerdotales judías, incensario, rollo de la Ley, tablilla con el nombre de Juan o gesto de silencio. Isabel aparece como mujer anciana embarazada o recibiendo a María en la Visitación. Como atributos conjuntos son apropiados una tablilla, un incensario, un rollo de la Escritura, una lámpara del Templo y elementos de la Visitación. Conviene evitar iconografía sacerdotal cristiana posterior aplicada a Zacarías.

Devoción y legado

Su devoción conduce a la espiritualidad de la espera confiada. Son figuras especialmente adecuadas para rezar en situaciones donde una promesa parece retrasarse, para matrimonios que sufren infertilidad o para familias que necesitan esperanza. El Benedictus de Zacarías forma parte diariamente de la oración de Laudes de la Iglesia, lo que hace que su testimonio siga presente de manera constante en la liturgia.

Oraciones o escritos

No se conservan escritos propios. La tradición cristiana recibe sus palabras a través del Evangelio de Lucas. El Benedictus de Lc 1,68-79 es uno de los grandes cánticos del Nuevo Testamento y ocupa un lugar estable en la Liturgia de las Horas. La exclamación de Isabel en Lc 1,42-45 influyó profundamente en la oración mariana y en la tradición litúrgica.

Fuentes de consulta

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