fiesta de la Presentación del Señor, cuarenta días después de la Navidad
Presentación del Señor: Jesús, luz para alumbrar a las naciones
La Presentación del Señor celebra el episodio narrado por san Lucas en el que María y José llevan al niño Jesús al Templo de Jerusalén. Allí Simeón reconoce en Él la salvación preparada para todos los pueblos y lo proclama «luz para alumbrar a las naciones». La fiesta une la obediencia de la Sagrada Familia, la espera de Israel y la manifestación de Cristo como luz del mundo.

2 de febrero
Fiestas y celebraciones litúrgicas
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El significado de su nombre
El nombre de la fiesta procede del gesto de presentar a Jesús en el Templo conforme a la Ley. La denominación popular «Candelaria» está relacionada con la bendición y procesión de las candelas, signo de Cristo, luz de las naciones.
El personaje en la Biblia
La lectura evangélica fundamental es Lucas 2,22-40. María y José llevan a Jesús al Templo, Simeón bendice a Dios y proclama el Nunc dimittis, mientras la profetisa Ana habla del niño a quienes esperaban la liberación de Jerusalén. Malaquías 3,1-4 anuncia la llegada del Señor a su Templo; Hebreos 2,14-18 presenta a Cristo solidario con la condición humana.
Vida y vocación
La Presentación del Señor se celebra cuarenta días después de Navidad, siguiendo el marco cronológico de Lucas 2 y las prescripciones de la Ley mosaica sobre la purificación ritual de la madre y la presentación del primogénito. El centro teológico de la celebración no es una biografía de un santo, sino la manifestación de Cristo en el Templo.
María y José presentan a Jesús y ofrecen el sacrificio de los pobres. Simeón, movido por el Espíritu Santo, reconoce al Mesías y proclama que sus ojos han visto la salvación de Dios. Sus palabras —«luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel»— dieron a la fiesta una fuerte dimensión luminosa.
La profetisa Ana, mujer anciana dedicada a la oración y al ayuno, se une a esta confesión y habla del niño a quienes esperaban la redención. Así, el relato presenta a dos ancianos como representantes del Israel fiel que reconoce el cumplimiento de las promesas.
La celebración nació en Oriente, donde fue conocida como Hypapante, «Encuentro», subrayando el encuentro de Cristo con su pueblo. En Occidente adquirió progresivamente importancia la procesión de luces. De ahí procede la costumbre de bendecir candelas al comienzo de la liturgia.
La fiesta posee también una profunda dimensión mariana, aunque litúrgicamente está centrada en el Señor. Simeón anuncia a María que una espada atravesará su alma, texto que la tradición relacionará con los dolores de la Virgen. Sin embargo, el protagonista de la celebración es Cristo presentado como luz y salvación universal.
La Presentación cierra simbólicamente el ciclo de manifestaciones de la infancia de Jesús y enlaza el misterio de la Encarnación con la Pascua: el niño llevado al Templo es el mismo Cristo que entregará su vida y llevará la salvación a todos los pueblos.
Patronazgos y lugares
La fiesta no corresponde a un santo con patronazgo personal. Está muy vinculada a parroquias y comunidades dedicadas a la Presentación del Señor, a la Candelaria y a la Virgen de la Candelaria. En numerosos lugares de España y América posee tradiciones populares de gran arraigo.
Atributos e iconografía
Candelas encendidas, palomas o tórtolas de la ofrenda, rollo de la Ley, lámparas y las escaleras del Templo de Jerusalén.
Devoción y legado
La devoción de este día invita a reconocer a Cristo como luz, renovar la esperanza y pedir una fe capaz de reconocer la presencia de Dios en lo humilde. La bendición de candelas recuerda el compromiso de llevar la luz de Cristo a la vida cotidiana.
Oraciones o escritos
Son fundamentales Lucas 2,22-40, los textos litúrgicos de la fiesta y el cántico de Simeón, Nunc dimittis, que forma parte diariamente de la oración de Completas de la Iglesia.
Fuentes de consulta
- Vatican News, santoral del 2 de febrero: https://www.vaticannews.va/es/santos/02/02.html
- Biblia, Lucas 2,22-40; Malaquías 3,1-4; Hebreos 2,14-18.
- Misal Romano, fiesta de la Presentación del Señor.




