Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, ciclo B
Domingo de Ramos 2027: Jesús entra en Jerusalén y comienza la Pasión
El Domingo de Ramos de 2027 abre la Semana Santa con dos momentos: la entrada de Jesús en Jerusalén, aclamado con ramos, y la lectura de la Pasión según san Marcos. La liturgia pasa del «Hosanna» a la cruz en pocos minutos para mostrar el camino de Jesús, que se entrega por amor.

21 de marzo
Fiestas y celebraciones litúrgicas
4 min
El significado de su nombre
«Hosanna» es una aclamación hebrea que significa «sálvanos, te lo rogamos». Los ramos de olivo y de palma, signos de victoria y de paz, dan nombre al domingo. La liturgia lo llama «Domingo de Ramos en la Pasión del Señor».
El personaje en la Biblia
En la procesión se lee Marcos 11,1-10, la entrada en Jerusalén. En la Misa se proclaman Isaías 50,4-7, el siervo que no se tapa el rostro ante los golpes; el Salmo 21 (22), «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»; Filipenses 2,6-11, el himno a Cristo que se hizo obediente hasta la muerte; y la Pasión según san Marcos, 14,1–15,47.
Vida y vocación
El Domingo de Ramos comienza con una procesión. Los fieles se reúnen con ramos de olivo y de palma, y se lee el relato de la entrada de Jesús en Jerusalén, según san Marcos. Jesús envía a dos discípulos a buscar un pollino que nadie ha montado. Muchos extienden sus mantos y ramas en el camino y gritan: «¡Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor». El rey que entra no lo hace a caballo, sino sobre una cría de asno: es una imagen de humildad y de paz.
Después, la liturgia cambia de tono. La primera lectura, de Isaías, presenta al siervo que ofrece la espalda a los que lo golpean y no oculta su rostro a las injurias, porque confía en Dios. El salmo prolonga ese grito con las palabras que Jesús pronunciará en la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». San Pablo, en la carta a los Filipenses, canta que Cristo, siendo de condición divina, no se aferró a su categoría, sino que se despojó de sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo.
La Pasión según san Marcos recorre la unción en Betania, la última cena, la oración en Getsemaní, la traición de Judas, el juicio ante el Sanedrín y ante Pilato, la negación de Pedro, la crucifixión y la muerte. Es el relato más sobrio de los cuatro. Jesús calla casi siempre, y sus únicas palabras desde la cruz son el grito del salmo. Al final, un centurión pagano, al verlo morir así, dice: «Realmente este hombre era Hijo de Dios».
El Domingo de Ramos invita a acompañar a Jesús en vez de verlo desde lejos. El mismo pueblo que lo aclama al entrar le dará la espalda unos días después, y la liturgia nos pone en las dos escenas. Durante la Semana Santa se profundizará en cada una de ellas.
Patronazgos y lugares
Al ser una celebración dominical, no posee patronazgos personales. En España es el día de las procesiones de la Borriquita y de las palmas, y de muchos niños y familias que acompañan a Jesús en su entrada.
Atributos e iconografía
Ramos de olivo y palmas; borriquito o pollino; mantos extendidos en el camino; muralla y puerta de Jerusalén; cruz; ornamentos rojos de la Pasión.
Devoción y legado
Los fieles llevan a la Misa ramos de olivo o palmas, que se bendicen en la procesión y se conservan en casa durante el año. En España, el Domingo de Ramos abre el ciclo de las procesiones de Semana Santa y es tradición estrenar ropa. Es un buen día para leer despacio la Pasión.
Oraciones o escritos
La celebración se fundamenta en los textos bíblicos del Domingo de Ramos, ciclo B (Marcos 11,1-10; Isaías 50,4-7; Filipenses 2,6-11; Marcos 14,1–15,47), y en la tradición litúrgica de la Semana Santa, que se remonta a la peregrina Egeria, en el siglo IV.
Fuentes de consulta
- Leccionario de la Misa, Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, ciclo B (Marcos 11,1-10; Isaías 50,4-7; Filipenses 2,6-11; Marcos 14,1–15,47).
- Misal Romano, Semana Santa.




