Primer mandamiento: amar a Dios sobre todas las cosas

«Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí» (Ex 20,2-3). El Catecismo resume este mandamiento así: «El primer mandamiento llama al hombre para que crea en Dios, espere en Él y lo ame sobre todas las cosas» (n. 2134).

Primer mandamiento: amar a Dios sobre todas las cosas
Primer mandamiento: amar a Dios sobre todas las cosas
Tipo de ficha

Mandamiento

Lectura

4 min

Qué manda

Es el primero de las «diez palabras» y encabeza la primera tabla de la Ley. El Catecismo explica el reparto: «Los tres primeros se refieren más al amor de Dios y los otros siete más al amor del prójimo» (n. 2067). Esta web sigue la numeración del Catecismo, que adopta la división de san Agustín (n. 2066); por eso la prohibición de imágenes (Ex 20,4-5) se cuenta dentro del primer mandamiento.

Lo que pide es una actitud entera: creer en Dios, esperar en él y amarlo, es decir, las tres virtudes teologales. Y pide darle culto a él solo. El Catecismo ordena su comentario en cuatro partes: «Adorarás al Señor tu Dios, y le servirás», «A Él sólo darás culto», «No habrá para ti otros dioses delante de mí» y «No te harás escultura alguna».

En la Biblia

El Decálogo comienza recordando quién habla y qué ha hecho: «Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí. No te harás escultura ni imagen alguna [...] No te postrarás ante ellas ni les darás culto» (Ex 20,2-5). Antes de mandar nada, Dios se presenta como el que libera.

Jesús lo sitúa en el centro de la Ley: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento» (Mt 22,37-38).

Cómo se vive

El Catecismo desarrolla el mandamiento con tres verbos: creer, esperar y amar, y con la adoración como primer acto de la virtud de la religión: reconocer a Dios como Creador y Salvador, Señor y dueño de todo. De ahí surgen la oración, el sacrificio, las promesas y votos, y el deber social de la religión con el derecho a la libertad religiosa.

También señala lo que lo contradice. «La superstición es una desviación del culto que debemos al verdadero Dios, la cual conduce a la idolatría» (n. 2138). Entre las faltas enumera la idolatría, la adivinación y la magia, la irreligión, el ateísmo y el agnosticismo.

Qué dice la Iglesia

El Catecismo comenta este mandamiento en los nn. 2084-2141 y lo une al mandamiento doble de Jesús: «De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas» (n. 2055; Mt 22,40). En su resumen insiste en que el primer mandamiento «llama al hombre para que crea en Dios, espere en Él y lo ame sobre todas las cosas» (n. 2134).

Para el examen de conciencia

Preguntas para el examen de conciencia (propuesta de esta web, no del Catecismo): ¿ocupa Dios el primer lugar de mi vida, o hay algo que he puesto por encima de él? ¿Rezo cada día? ¿He dado crédito a supersticiones, adivinaciones o a la magia? ¿Vivo mi fe de forma que se note?

Para confesarte con estas preguntas tienes la guía Cómo confesarse bien. Y para rezar, Cómo rezar el rosario o la lectio divina.

Para profundizar

Catecismo de la Iglesia Católica: nn. 2052 y siguientes (introducción a los diez mandamientos) y 2084-2141 (el primer mandamiento). Textos clave de la Escritura: Ex 20,2-6; Mt 22,34-40.

Fuentes de consulta

Scroll al inicio