
27 de septiembre — memoria obligatoria de san Vicente de Paúl, presbítero, en el Calendario Romano General. En 2026 el 27 de septiembre cae en el XXVI Domingo del Tiempo Ordinario, por lo que el domingo tiene precedencia litúrgica y la memoria no se celebra en la misa del día. Para el santoral y los destacados de JHV, san Vicente de Paúl sigue siendo la figura propia del 27 de septiembre.
San Vicente de Paúl: sacerdote, fundador y apóstol de la caridad
San Vicente de Paúl (1581-1660) fue sacerdote francés, fundador de la Congregación de la Misión y, junto con santa Luisa de Marillac, de las Hijas de la Caridad. Su vida cambió al encontrarse con la pobreza rural y urbana de la Francia del siglo XVII. Organizó misiones populares, cofradías de caridad, formación del clero y redes de ayuda para enfermos, huérfanos, víctimas de la guerra y personas marginadas. León XIII lo proclamó patrono de las obras de caridad que se inspiran en su espíritu.
Índice de la ficha
- El significado de su nombre
- El personaje en la Biblia
- Vida y vocación
- Patronazgos y lugares
- Atributos e iconografía
- Devoción y legado
- Oraciones o escritos
- Oración
- Frases
- Fuentes de consulta
El significado de su nombre
Vicente procede del latín Vincentius, derivado de vincens, «el que vence» o «vencedor». En francés aparece como Vincent de Paul. Nació en Pouy, en Gascuña, localidad que hoy lleva el nombre de Saint-Vincent-de-Paul. Es conocido como fundador de la Congregación de la Misión, cuyos miembros son llamados también vicentinos o lazaristas, y cofundador de las Hijas de la Caridad junto con santa Luisa de Marillac.
El personaje en la Biblia
San Vicente de Paúl no aparece en la Biblia, pero su espiritualidad se apoya especialmente en Lucas 4,18, donde Cristo proclama la Buena Noticia a los pobres; Mateo 25,31-46, donde Jesús se identifica con quienes tienen hambre, están enfermos o necesitados; y Santiago 2,14-17, sobre una fe que se demuestra en obras. También resulta central la escena del Buen Samaritano de Lucas 10,25-37. Para Vicente, evangelizar y servir no eran dos tareas separadas: contemplar a Cristo llevaba necesariamente a reconocerlo en la persona pobre.
Vida y vocación
Vicente de Paúl nació en 1581 en Pouy, en la región de Gascuña, dentro de una familia campesina. Desde niño conoció de cerca el trabajo rural y la precariedad de muchas familias. Su inteligencia hizo posible que recibiera estudios y avanzara hacia el sacerdocio. Fue ordenado en 1600, en una época en la que la vida eclesiástica francesa estaba marcada por grandes diferencias entre un clero bien formado y otro con escasa preparación, así como por fuertes desigualdades sociales.
Durante sus primeros años sacerdotales Vicente todavía buscaba una cierta estabilidad personal y económica. La imagen posterior del gran apóstol de la caridad no debe ocultar este proceso gradual de conversión. Su vocación social y misionera fue madurando al contacto con situaciones concretas de pobreza y a través del acompañamiento espiritual de figuras vinculadas a la renovación católica francesa.
Una narración muy conocida afirma que durante un viaje marítimo fue capturado por corsarios, vendido como esclavo en Túnez y permaneció cautivo alrededor de dos años antes de regresar a Francia. El propio Vicente escribió cartas en las que relata esta experiencia, pero algunos historiadores modernos han discutido su interpretación y consideran que no puede darse por completamente demostrada. La ficha conserva por ello el episodio como relato transmitido por sus cartas y biografías, señalando la existencia del debate histórico.
En 1612 fue nombrado párroco de Clichy, cerca de París. Al año siguiente pasó a formar parte de la casa de la poderosa familia Gondi como tutor y capellán. Este ambiente le permitió conocer tanto a la aristocracia como las condiciones de vida de los campesinos que trabajaban en las propiedades familiares.
El año 1617 fue decisivo. En enero, en Folleville, Vicente atendió en confesión a un campesino gravemente enfermo y quedó impresionado por la necesidad espiritual de las poblaciones rurales. El 25 de enero predicó un sermón que él mismo recordaría después como el origen de la misión que marcaría su vida: evangelizar a los pobres del campo.
Ese mismo año, en Châtillon-les-Dombes, se encontró con una familia enferma y abandonada que carecía de ayuda suficiente. Después de predicar sobre aquella necesidad, muchos vecinos acudieron espontáneamente con alimentos y asistencia. Vicente comprendió entonces que la generosidad era abundante, pero que necesitaba organización para ser eficaz y sostenible. De esta experiencia nacieron las primeras Cofradías de la Caridad.
La intuición era sencilla y revolucionaria: no bastaba con responder emocionalmente a una emergencia. Había que organizar la ayuda, distribuir responsabilidades, visitar regularmente a quienes sufrían y procurar que la asistencia material fuera acompañada de cercanía humana y espiritual. Esta combinación de organización y caridad se convirtió en una de las grandes características de la obra vicentina.
Vicente regresó a la familia Gondi y continuó desarrollando misiones populares entre las comunidades rurales. La señora de Gondi apoyó económicamente la iniciativa y, en 1625, se formalizó la Congregación de la Misión. Sus miembros se dedicarían principalmente a evangelizar a los pobres del campo y a colaborar en la formación del clero. Como más tarde se establecieron en el antiguo priorato parisino de Saint-Lazare, fueron conocidos también como lazaristas.
Vicente comprendió pronto que la pobreza espiritual de muchas comunidades estaba relacionada con la falta de sacerdotes bien preparados. Desde 1628 comenzó a promover retiros para candidatos a las órdenes sagradas y otras iniciativas de formación. Más adelante organizó las llamadas Conferencias de los Martes, encuentros periódicos para sacerdotes orientados a la renovación pastoral y espiritual. La reforma del clero se convirtió así en el segundo gran eje de su misión.
En 1619 había sido nombrado capellán general de las galeras de Francia. Este cargo lo puso en contacto con los condenados a trabajos forzados y con un sistema penal extremadamente duro. Vicente promovió asistencia espiritual y material para los galeotes y denunció, dentro de los límites de su tiempo, condiciones de vida que consideraba incompatibles con la dignidad cristiana.
Otra colaboración decisiva comenzó con Luisa de Marillac. Luisa, viuda y mujer de gran capacidad organizativa, se convirtió en una de las grandes colaboradoras de Vicente. Desde 1629 visitó y acompañó las Cofradías de la Caridad, ayudando a formar a las mujeres que participaban en ellas y a dar mayor estabilidad a las obras.
En torno a 1630 apareció Margarita Naseau, una campesina que se ofreció para servir directamente a los pobres. Otras jóvenes siguieron su ejemplo. Vicente y Luisa comprendieron que había nacido una forma nueva de vida consagrada activa, distinta de la clausura monástica que caracterizaba entonces a la mayoría de comunidades femeninas. En 1633 fundaron la Compañía de las Hijas de la Caridad.
Las Hijas de la Caridad vivían entre la población y acudían a hospitales, casas, barrios pobres y lugares de conflicto. Su servicio incluía enfermos, ancianos, niños abandonados y víctimas de la guerra. Esta movilidad fue una novedad importante en la historia de la vida consagrada femenina y permitió responder de manera práctica a necesidades que los modelos tradicionales no podían atender con la misma flexibilidad.
Vicente promovió también las Damas de la Caridad, formadas principalmente por mujeres de la nobleza y la burguesía parisina que aportaban recursos, contactos y trabajo personal. Su habilidad consistió muchas veces en conectar mundos sociales que rara vez se encontraban: personas con dinero y poder, mujeres campesinas dedicadas al servicio, sacerdotes, autoridades y los propios pobres.
Durante las guerras y crisis que afectaron a Francia en el siglo XVII, especialmente los conflictos de la Fronda y las devastaciones en Lorena, Picardía y Champaña, las redes vicentinas organizaron alimentos, atención sanitaria, refugio y ayuda económica. Las Hijas de la Caridad fueron enviadas incluso a zonas de guerra para asistir a heridos y poblaciones desplazadas.
La atención a los niños abandonados se convirtió en otro campo importante. En París, muchos recién nacidos eran dejados a instituciones con recursos insuficientes y altas tasas de mortalidad. Vicente y sus colaboradores movilizaron fondos y personal para mejorar su atención. También promovieron ayuda para enfermos, ancianos, personas con discapacidades y otros grupos marginados.
La Congregación de la Misión extendió además su actividad fuera de Francia. En 1648 envió misioneros a Madagascar y desarrolló otras misiones en distintos territorios. El carisma que había nacido en pequeñas comunidades rurales comenzó así a adquirir una dimensión internacional.
Vicente supo utilizar relaciones políticas y sociales para conseguir recursos. Mantuvo contacto con la corte francesa y con figuras importantes de la vida pública, pero su objetivo principal fue poner esos vínculos al servicio de las obras. Su cercanía a personas poderosas no eliminó tensiones: en ocasiones presionó para obtener ayuda o criticó decisiones que, a su juicio, agravaban el sufrimiento de la población.
La espiritualidad de Vicente no puede reducirse a filantropía. Para él, el pobre era una presencia privilegiada de Cristo. La oración, la Eucaristía, la humildad y la confianza en la Providencia sostenían una actividad exterior enorme. Insistía en que servir bien requería competencia, organización y constancia, no sólo buena intención.
Murió en París el 27 de septiembre de 1660, pocos meses después de santa Luisa de Marillac. Dejó detrás una red de instituciones, comunidades y personas que continuaron expandiéndose. Fue beatificado en 1729 y canonizado por Clemente XII en 1737.
En 1885 León XIII lo proclamó patrono de las obras de caridad que en el mundo católico se inspiran en su espíritu. Esta proclamación consolidó una identificación que ya era espontánea: Vicente de Paúl se había convertido en el gran santo de la caridad organizada.
Durante el siglo XIX surgió la Sociedad de San Vicente de Paúl, fundada por el beato Federico Ozanam y otros jóvenes laicos en París. Aunque Vicente no fundó esta sociedad —había muerto casi dos siglos antes—, sus fundadores eligieron su nombre y patronazgo por considerar que encarnaba la forma de caridad que querían practicar: personal, concreta y cercana.
Hoy la Familia Vicentina reúne a numerosas congregaciones, asociaciones y movimientos presentes en todo el mundo. La Congregación de la Misión, las Hijas de la Caridad, la Asociación Internacional de Caridades y la Sociedad de San Vicente de Paúl son algunas de las expresiones más conocidas, junto a otras ramas y grupos laicales.
La tumba y las reliquias de san Vicente se veneran en París, especialmente en la capilla de la casa madre de la Congregación de la Misión, en la rue de Sèvres. Su corazón se conserva por separado en la capilla de las Hijas de la Caridad de la rue du Bac, lugar también vinculado a santa Luisa de Marillac y a la tradición de la Medalla Milagrosa.
En España la Familia Vicentina posee una presencia histórica muy amplia a través de los Paúles, las Hijas de la Caridad, parroquias, colegios, hospitales, residencias y obras sociales. En América Latina la expansión fue igualmente extensa, con comunidades dedicadas a educación, salud, evangelización rural, promoción social y atención a personas vulnerables.
En 2026 existe una particularidad litúrgica importante: el 27 de septiembre cae en domingo y corresponde al XXVI Domingo del Tiempo Ordinario. Según las normas de precedencia, el domingo prevalece sobre la memoria de san Vicente. Esto significa que la misa dominical no se sustituye por la memoria del santo, aunque san Vicente continúe siendo la figura propia del santoral del 27 de septiembre y pueda destacarse en contenidos devocionales y redes.
La vigencia de san Vicente de Paúl reside en haber comprendido que la caridad necesita tanto corazón como estructura. Una comida resuelve el hambre de un día; una red bien organizada puede acompañar durante meses o años. Para Vicente, la fe cristiana exigía ambas cosas: cercanía personal y capacidad de construir instituciones que hicieran la ayuda más estable, digna y eficaz.
Patronazgos y lugares
San Vicente de Paúl fue proclamado por León XIII patrono de las obras de caridad que se inspiran en su espíritu y Vatican News lo presenta como patrón de todas las Asociaciones de Caridad. Su nombre está unido internacionalmente a la Congregación de la Misión, las Hijas de la Caridad y la amplia Familia Vicentina. La Sociedad de San Vicente de Paúl, fundada en el siglo XIX por el beato Federico Ozanam y sus compañeros, lo escogió como patrono, aunque no fue fundada personalmente por él. Sus principales centros de devoción se encuentran en París: la capilla de la casa madre de la Congregación de la Misión conserva sus restos y la capilla de las Hijas de la Caridad de la rue du Bac custodia su corazón. En Francia su memoria está unida también a Clichy, Folleville, Châtillon y su localidad natal. En España y Latinoamérica existe una presencia muy amplia de los Paúles, Hijas de la Caridad, Sociedad de San Vicente de Paúl y otras ramas vicentinas, con obras en educación, salud, asistencia social y evangelización. Devocionalmente se le invoca especialmente por personas pobres, trabajadores y voluntarios de la caridad, sacerdotes dedicados a la misión y quienes sirven a colectivos vulnerables.
Atributos e iconografía
San Vicente de Paúl suele representarse como sacerdote francés del siglo XVII, con sotana negra, roquete o sobrepelliz sencillo y, en ocasiones, manteo. Los atributos más característicos son niños o personas pobres a quienes atiende, una bolsa o cesta de ayuda, un libro de reglas o cartas y un crucifijo. También pueden aparecer las Hijas de la Caridad o símbolos de servicio a enfermos y huérfanos. Para una imagen histórica conviene evitar hábitos religiosos que no correspondan a la Congregación de la Misión y presentarlo como sacerdote secular de su tiempo. La caridad organizada debe ser el centro iconográfico, no una escena sentimental exagerada.

Devoción y legado
La devoción a san Vicente de Paúl invita a convertir la compasión en servicio organizado. Su espiritualidad contempla a Cristo en las personas pobres y une oración, evangelización y promoción humana. Es especialmente apropiado pedir su intercesión por personas sin hogar, enfermos, familias empobrecidas, migrantes, víctimas de la guerra y quienes trabajan en instituciones de caridad. También inspira a voluntarios, trabajadores sociales, religiosos y laicos comprometidos con los pobres. Su ejemplo recuerda que ayudar bien exige cercanía personal, constancia, formación y organización.
Oraciones o escritos
San Vicente de Paúl no dejó una gran obra teológica sistemática, pero se conserva un amplio corpus de cartas, conferencias, consejos y reglas vinculadas a sus fundaciones. Las Reglas Comunes de la Congregación de la Misión condensan su espiritualidad misionera. También son fundamentales las conferencias dirigidas a los misioneros y a las Hijas de la Caridad, además de su extensa correspondencia. Sus escritos muestran un pensamiento muy práctico: oración, humildad, servicio, evangelización de los pobres y organización de obras duraderas. Para estudiar su vida son esenciales también las constituciones y archivos de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad.
Oración
Señor Jesús, que enseñaste a san Vicente de Paúl a reconocerte en los pobres y a transformar la compasión en obras concretas, danos un corazón atento a quienes sufren. Por su intercesión, fortalece a voluntarios, religiosos, sacerdotes y trabajadores de la caridad; concede dignidad, ayuda y esperanza a quienes carecen de lo necesario; y enséñanos a servir con humildad, organización y perseverancia. Amén.
Frases
- San Vicente comprendió que la caridad necesita corazón, pero también organización.
- Evangelizar a los pobres y servirlos formaban para él una única misión.
- La ayuda cristiana no termina en una limosna puntual: busca devolver dignidad y sostener a la persona.
- Su colaboración con santa Luisa de Marillac abrió un nuevo camino de servicio activo para mujeres consagradas.
- La Familia Vicentina continúa hoy una obra nacida del encuentro concreto con personas que sufrían.
Fuentes de consulta
Vatican News, santoral del 27 de septiembre: https://www.vaticannews.va/es/santos/09/27.html
Vatican News, «San Vicente de Paúl»: https://www.vaticannews.va/es/santos/09/27/s--vicente-de-paul--sacerdote--fundador-de-la-congregaion-de-la-.html
Congregación de la Misión, propio litúrgico de san Vicente de Paúl: https://dbcm.cmglobal.org/27-settembre/
Congregación de la Misión, Constituciones e historia fundacional: https://dbcm.cmglobal.org/en/constitution-en/
Hijas de la Caridad, historia de la Compañía: https://filles-de-la-charite.org/somos/historia/
Hijas de la Caridad, San Vicente de Paúl: https://filles-de-la-charite.org/en/family/saint-vincent-de-paul-2/
Vatican News, León XIV a la Sociedad de San Vicente de Paúl, 28 agosto 2026: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-08/papa-leon-xiv-audiencia-sociedad-san-vicente-paul-estados-unidos.html
Vatican News, Palabra del día 27 septiembre 2026, XXVI Domingo del Tiempo Ordinario: https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/09/27.html



