8FEB

memoria de santa Josefina Bakhita, religiosa canosiana

Santa Josefina Bakhita: de la esclavitud a la libertad en Cristo

Santa Josefina Bakhita (c. 1869-1947) nació en Darfur, fue secuestrada cuando era niña y sufrió años de esclavitud. Tras llegar a Italia conoció el cristianismo, obtuvo legalmente su libertad, recibió el bautismo y entró en las Hijas de la Caridad Canossianas. Su vida se convirtió en un testimonio extraordinario de dignidad recuperada, perdón y esperanza.

Santa Josefina Bakhita: de la esclavitud a la libertad en Cristo
Santa Josefina Bakhita: de la esclavitud a la libertad en Cristo
Fiesta

8 de febrero

Tipo de ficha

Santo o santa

Lectura

4 min

El significado de su nombre

El nombre Bakhita, que significa «afortunada» en árabe, le fue impuesto por sus secuestradores porque el trauma le hizo olvidar su nombre de nacimiento. En el bautismo recibió los nombres Josefina Margarita Fortunata. La Iglesia la conoce principalmente como Josefina Bakhita.

El personaje en la Biblia

Gálatas 5,1 proclama la libertad para la que Cristo nos ha liberado; Lucas 4,18 anuncia la buena noticia a los pobres y la libertad a los cautivos; Mateo 5,44 invita a amar y orar por los enemigos. Estos textos iluminan su itinerario desde la esclavitud hacia una libertad interior profundamente cristiana.

Vida y vocación

Bakhita nació hacia 1869 en la región de Darfur, en el actual Sudán. Cuando era niña fue secuestrada por traficantes de esclavos. El trauma fue tan profundo que olvidó el nombre que había recibido de su familia. Sus captores la llamaron Bakhita, «afortunada», nombre que conservaría toda su vida.

Fue vendida repetidas veces en los mercados de esclavos de Sudán. Sufrió trabajos forzados, golpes, humillaciones y mutilaciones rituales. Ella misma recordaría años después haber llevado en el cuerpo más de un centenar de cicatrices.

Finalmente fue adquirida por el cónsul italiano Callisto Legnani, con quien la situación mejoró de manera importante. Más tarde pasó al servicio de la familia Michieli y fue llevada a Italia. Cuando la familia tuvo que viajar, Bakhita y la hija pequeña quedaron temporalmente al cuidado de las Hijas de la Caridad Canossianas en Venecia.

Allí comenzó a conocer el cristianismo. Bakhita interpretó ese encuentro como el descubrimiento del Dios que, según su experiencia interior, había estado misteriosamente presente incluso durante sus años más oscuros. Cuando la familia Michieli quiso llevársela de nuevo, ella manifestó el deseo de permanecer con las religiosas.

La cuestión llegó a las autoridades civiles. En Italia se determinó que, conforme a la legislación aplicable y a las circunstancias de su adquisición, Bakhita no era legalmente esclava y podía decidir por sí misma. Este momento tuvo una enorme importancia en su vida: por primera vez pudo ejercer de forma reconocida su propia libertad.

Fue bautizada, confirmada y recibió la primera comunión en 1890, tomando el nombre de Josefina. En 1896 profesó como religiosa canosiana. Vivió principalmente en Schio, donde trabajó como cocinera, portera, sacristana y costurera, y se convirtió en una presencia muy querida por la población.

Durante la Primera Guerra Mundial y los años posteriores fue conocida por su serenidad, su sencillez y su capacidad de perdonar. Cuando le preguntaban qué haría si encontrara a quienes la habían esclavizado, respondía que se arrodillaría y besaría sus manos, porque a través de aquel camino había llegado a conocer a Dios. Esta afirmación debe entenderse como expresión personal de perdón y no como justificación de la esclavitud.

Murió en Schio el 8 de febrero de 1947. San Juan Pablo II la beatificó en 1992 y la canonizó en 2000. Su historia la convirtió en una figura universal contra la trata de personas y la esclavitud moderna.

Patronazgos y lugares

Es patrona y referente espiritual de víctimas de trata, esclavitud, violencia y explotación. También es especialmente venerada en Sudán, Sudán del Sur, Italia y dentro de la familia canosiana. Su memoria inspira iniciativas eclesiales contra la trata de personas.

Atributos e iconografía

Hábito canosiano, crucifijo, rosario, cadenas rotas y un lirio, con una puerta abierta a la luz como signo de libertad.

Devoción y legado

Su devoción está profundamente unida a la dignidad humana, la libertad, el perdón y la lucha contra toda forma de esclavitud. El 8 de febrero se ha convertido también en una fecha importante de oración y sensibilización contra la trata de personas.

Oraciones o escritos

No dejó una gran obra teológica, pero se conservan recuerdos autobiográficos, testimonios y frases transmitidas por las religiosas canosianas. Su vida fue documentada durante el proceso de beatificación y canonización.

Fuentes de consulta

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