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solemnidad de Santa María, Madre de Dios, en la Octava de la Natividad del Señor

Santa María, Madre de Dios: la Theotokos y Madre del Príncipe de la Paz

El primer día del año la Iglesia contempla a María como verdadera Madre de Dios, Theotokos, porque el Hijo que nació de ella es verdadero Dios y verdadero hombre. La solemnidad corona la Octava de Navidad y orienta el comienzo del año hacia Cristo, Príncipe de la Paz.

Santa María, Madre de Dios: la Theotokos y Madre del Príncipe de la Paz
Santa María, Madre de Dios: la Theotokos y Madre del Príncipe de la Paz
Fiesta

1 de enero

Tipo de ficha

Fiestas y celebraciones litúrgicas

Lectura

2 min

El personaje en la Biblia

Números 6,22-27; Gálatas 4,4-7; Lucas 2,16-21. Estos textos unen la bendición y la paz, la filiación divina y la maternidad de María en el misterio de la Encarnación.

Vida y vocación

La maternidad divina de María pertenece al núcleo de la fe cristológica. El Concilio de Éfeso, en 431, confirmó el título Theotokos, «Madre de Dios», para expresar que Jesucristo es una sola Persona divina en dos naturalezas, humana y divina. La tradición romana del 1 de enero está ligada a la Octava de Navidad. Tras la reforma litúrgica del siglo XX, la solemnidad quedó fijada en esta fecha en el calendario romano general. Desde 1968, el 1 de enero se celebra además la Jornada Mundial de la Paz.

Patronazgos y lugares

La solemnidad no corresponde a un patronazgo particular, sino a la veneración universal de María como Madre de Dios y Madre de la Iglesia. El 1 de enero está también profundamente vinculado a la oración por la paz en todo el mundo.

Atributos e iconografía

Virgen María con el Niño Jesús, manto azul o rojo según tradición artística, estrella, lirio, pesebre, resplandor sobrio y símbolos de paz como rama de olivo. Debe evitarse confundir esta solemnidad con una advocación mariana local.

Devoción y legado

Es un día especialmente adecuado para encomendar a María el nuevo año, las familias, la Iglesia y la paz del mundo. La oración mariana debe conducir siempre a Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Fuentes de consulta

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