Segundo Domingo de Cuaresma, ciclo B
Segundo Domingo de Cuaresma 2027: «Este es mi Hijo amado, escuchadlo»
El Segundo Domingo de Cuaresma de 2027 contempla la Transfiguración del Señor según san Marcos. Jesús lleva consigo a Pedro, Santiago y Juan a un monte alto, se manifiesta lleno de gloria y la voz del Padre proclama: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo». La liturgia sitúa esta revelación en el camino hacia la Pascua.

21 de febrero
Fiestas y celebraciones litúrgicas
3 min
El significado de su nombre
La palabra «Cuaresma» alude a los cuarenta días de preparación para la Pascua. La Transfiguración manifiesta anticipadamente la gloria de Cristo y fortalece a los discípulos antes de la pasión.
El personaje en la Biblia
Las lecturas del ciclo B son Génesis 22,1-2.9a.10-13.15-18, el sacrificio de Isaac y la fidelidad de Abraham; Salmo 115/116, «Caminaré en presencia del Señor»; Romanos 8,31b-34, donde Pablo proclama que Dios no escatimó a su propio Hijo; y Marcos 9,2-10, relato de la Transfiguración de Jesús ante Pedro, Santiago y Juan.
Vida y vocación
En el itinerario cuaresmal, el Segundo Domingo conduce desde el desierto y la prueba hacia una visión anticipada de la gloria pascual. El Evangelio de Marcos presenta a Jesús llevando a Pedro, Santiago y Juan a un monte alto. Allí sus vestidos se vuelven resplandecientes y aparecen Moisés y Elías, figuras que representan la Ley y los Profetas.
Pedro desea levantar tres tiendas, pero una nube los cubre y se escucha la voz del Padre: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo». Cuando la visión termina, los discípulos vuelven a ver únicamente a Jesús. Al bajar del monte, Él les pide guardar silencio hasta la resurrección.
La primera lectura, el sacrificio de Isaac, crea un fuerte paralelismo con la entrega del Hijo. Abraham aprende que Dios no desea la muerte del muchacho y recibe de nuevo la promesa. San Pablo, en Romanos, lleva la reflexión a su plenitud: Dios ha entregado a su propio Hijo por nosotros y nada puede separarnos de su amor.
La liturgia no propone la Transfiguración como una evasión del sufrimiento, sino como una luz para atravesarlo. La gloria de Cristo no elimina la cruz: revela hacia dónde conduce. La invitación central del domingo es escuchar al Hijo y caminar con Él hacia la Pascua.
Patronazgos y lugares
Al ser una celebración dominical, no posee patronazgos personales. Su significado alcanza a toda la Iglesia: invita especialmente a comunidades, catecúmenos y fieles que recorren el camino cuaresmal a renovar la escucha de Cristo y la esperanza pascual.
Atributos e iconografía
Monte alto; vestiduras blancas y luminosas; nube; Moisés y Elías; Pedro, Santiago y Juan; rayos de luz que descienden del cielo; Evangelio abierto; camino que desciende del monte hacia Jerusalén.
Devoción y legado
La espiritualidad de este domingo invita a la lectio divina del relato de la Transfiguración, a la adoración silenciosa y a renovar la escucha de la Palabra. La tradición cristiana ha visto en el monte una imagen de la oración que permite contemplar a Cristo para luego regresar al servicio cotidiano.
Oraciones o escritos
La celebración se fundamenta en los textos bíblicos de la Transfiguración y en la tradición litúrgica de la Cuaresma. No corresponde a escritos de un santo concreto.
Fuentes de consulta
- Leccionario de la Misa, Segundo Domingo de Cuaresma, ciclo B (Génesis 22,1-2.9a.10-13.15-18; Romanos 8,31b-34; Marcos 9,2-10).
- Misal Romano, tiempo de Cuaresma.




