Fruto de la bondad: hacer el bien como Dios lo hace

La bondad es el sexto fruto del Espíritu (Gal 5,22). San Pablo la presenta como el fruto de quien vive en la luz: «el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad» (Ef 5,9). No es solo no hacer daño: es hacer el bien, incluso a quien no lo merece, y vencer el mal con el bien (Rm 12,21).

Fruto de la bondad: hacer el bien como Dios lo hace
Fruto de la bondad: hacer el bien como Dios lo hace
Tipo de ficha

Fruto del Espíritu Santo

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Qué significa

En Gálatas 5,22 la Biblia de Jerusalén dice «bondad», y también la lista tradicional del Catecismo (n. 1832), que la distingue de la «benignidad». En la Biblia la bondad es ante todo un rasgo de Dios, y el cristiano la imita: «Sed más bien buenos entre vosotros, entrañables, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo» (Ef 4,32).

Por eso la bondad cristiana no es un buen carácter, sino la respuesta a la bondad recibida.

En la Biblia

Es el sexto fruto de Gálatas 5,22. San Pablo la sitúa en la vida nueva: «el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad» (Ef 5,9). La incluye entre las virtudes del cristiano: «Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia» (Col 3,12).

Y propone el criterio del bien sobre el mal: «No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien» (Rm 12,21). La imagen que el Evangelio da del servidor ejemplar es la del «siervo bueno y fiel» (Mt 25,21).

Cómo se nota en la vida

La bondad se concreta en obras. San Pablo la une a la justicia y a la verdad (Ef 5,9): no es un buen sentimiento, sino un bien hecho con rectitud. Y la pone al servicio del perdón: ser buenos «perdonándoos mutuamente» (Ef 4,32).

El criterio de Romanos 12,21 es exigente: no responder al mal con el mal, sino con el bien. La bondad es la manera de vivir la misericordia en lo concreto, que el Catecismo cuenta entre los frutos de la caridad (n. 1829).

El fruto y la virtud

La bondad es hermana de la misericordia. El Catecismo dice que la caridad «tiene por frutos el gozo, la paz y la misericordia» (n. 1829), y recoge la bondad en su lista de frutos (n. 1832). Santo Tomás de Aquino, al estudiar los doce frutos (Suma Teológica, I-II, q. 70, a. 3), los ordena según cómo la mente se relaciona consigo misma, con el prójimo y con lo inferior; la bondad se refiere al prójimo.

Cómo cultivarlo

Algunas formas de cultivarla: hacer cada día un bien pequeño y concreto sin esperar nada; responder a una ofensa con una buena palabra; ayudar a alguien que no puede devolver el favor; leer Ef 5 y examinarse sobre bondad, justicia y verdad; y encomendar a quien menos se quiere. Pedirla al Espíritu, que es quien produce el fruto.

Voces de la Iglesia

El Catecismo recoge la bondad en la lista de frutos (n. 1832) y la misericordia entre los frutos de la caridad (n. 1829). Santo Tomás de Aquino estudia los frutos del Espíritu en la Suma Teológica, I-II, q. 70. En la Escritura, los textos clave son Ef 5,9, Col 3,12, Ef 4,32 y Rm 12,21.

Fuentes de consulta

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