Acoger al forastero: obra de misericordia corporal
«Era forastero, y me acogisteis» (Mt 25,35). Abrir la casa y el corazón a quien llega de fuera es una de las obras que Jesús enumera en el juicio final. El Catecismo la recoge como «dar techo a quien no lo tiene» (n. 2447) y Francisco como «acoger al forastero» (Misericordiae Vultus, n. 15).

Obra de misericordia
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Qué es
Acoger al forastero es recibir como hermano a quien llega sin casa, sin red y sin lugar: el extranjero, el peregrino, el que no tiene techo. Las fuentes la formulan de dos maneras: el Catecismo habla de «dar techo a quien no lo tiene» (n. 2447) y el papa Francisco, en la bula Misericordiae Vultus, de «acoger al forastero» (n. 15).
Forma parte de las siete obras corporales y de las catorce obras de misericordia que enumera santo Tomás de Aquino (Suma Teológica, II-II, q. 32, a. 2).
En la Biblia
En el evangelio la dice Jesús así: «Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis» (Mt 25,35). Y el Rey responde a la pregunta de los justos: «cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40).
La carta a los Hebreos la propone como hábito de la comunidad: «Permaneced en el amor fraterno. No os olvidéis de la hospitalidad; gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles» (Hb 13,1-2). Isaías la une al verdadero ayuno: «a los pobres sin hogar recibir en casa» (Is 58,7).
Cómo vivirla hoy
La hospitalidad se vive de muchas formas: abrir la mesa a un vecino que llega nuevo, acompañar a una familia migrante en un trámite, o apoyar a quien necesita un techo. El Catecismo recuerda que el amor a los pobres «no abarca sólo la pobreza material, sino también las numerosas formas de pobreza cultural y religiosa» (n. 2444), y el forastero suele sufrir varias a la vez.
Francisco la liga con la conciencia cristiana: seremos preguntados si «acogimos al extranjero y vestimos al desnudo» (Misericordiae Vultus, n. 15).
Qué dice la Iglesia
El Catecismo la nombra dentro de la lista de obras corporales y las apoya en el mismo texto de Mateo: «dar techo a quien no lo tiene» (n. 2447; cf. Mt 25,31-46). En la bula del Jubileo, Francisco pide «romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo» (Misericordiae Vultus, n. 15) y recuerda que no podemos escapar a las palabras del Señor.
El texto de Hebreos añade una razón de fe: en el extranjero que recibimos puede estar presente Cristo, y la hospitalidad nos abre a esa presencia.
Cómo ponerla en práctica
Algunas formas de vivirla: dar la bienvenida a quien llega nuevo a la parroquia o al barrio; colaborar con Cáritas u otra entidad que acoja a migrantes y personas sin hogar; ofrecer una comida o un rato de conversación; y rezar por quienes hoy no tienen dónde dormir.
Todas las obras juntas, en la landing de las obras de misericordia.
Para profundizar
El Catecismo trata las obras de misericordia en el n. 2447. Santo Tomás de Aquino las enumera en la Suma Teológica, II-II, q. 32, a. 2. Los textos clave de la Escritura son Mt 25,31-46, Hb 13,1-2 e Is 58,7. El papa Francisco las presenta en la bula Misericordiae Vultus (n. 15).
Fuentes de consulta
- Biblia de Jerusalén (Desclée de Brouwer): Mateo 25,31-46; Hebreos 13,1-2; Isaías 58,7.
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2444 y 2447: https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a7_sp.html
- Papa Francisco, bula Misericordiae Vultus, n. 15: https://www.vatican.va/content/francesco/es/bulls/documents/papa-francesco_bolla_20150411_misericordiae-vultus.html
- Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II, q. 32: https://www.newadvent.org/summa/3032.htm
- Las obras de misericordia, en esta web: https://jesushistoriaviva.com/las-obras-de-misericordia/




