memoria de santas Perpetua y Felícitas, mártires de Cartago
Santas Perpetua y Felícitas: mártires de Cartago y testigos de la fe
Perpetua, una joven noble de Cartago, y Felícitas, su compañera esclava, fueron martirizadas en el año 203 durante la persecución de Septimio Severo. Su historia nos llega por la «Pasión de Perpetua y Felícitas», un texto antiquísimo que incluye el diario que Perpetua escribió en la cárcel. Sus nombres figuran en el Canon Romano de la Misa.

7 de marzo
Mártir o mártires
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El significado de su nombre
Perpetua viene del latín perpetuus, «continua, duradera». Felícitas es la «dicha» o la «felicidad», y la forma latina Felicitas era también un nombre muy común entre esclavas. Ambos nombres, en conjunto, pueden leerse como «felicidad perpetua».
El personaje en la Biblia
Mateo 10,32-33 recoge la promesa de Jesús a quien lo reconozca ante los hombres; Apocalipsis 2,10 anima a ser fiel hasta la muerte para recibir la corona de la vida; y Gálatas 3,28 afirma que en Cristo no hay esclavo ni libre, varón ni mujer, verdad que ellas vivieron juntas hasta el final.
Vida y vocación
Hacia el año 203, en Cartago, entonces provincia romana de África, el emperador Septimio Severo prohibió convertirse al cristianismo. Un pequeño grupo de catecúmenos fue arrestado. Entre ellos estaban Vibia Perpetua, una joven de buena familia de unos veintidós años, madre de un niño de pecho, y Felícitas, una esclava que estaba embarazada de ocho meses. Con ellas fueron detenidos Revocato, Saturnino, Secúndulo y su maestro Sáturo.
La «Pasión de Perpetua y Felícitas» conserva un texto excepcional: la primera parte es el diario que Perpetua redactó en prisión. En él cuenta cómo su padre, pagano, le suplicaba que renunciara a la fe por el bien de su hijo, y cómo ella respondía que no podía llamarse otra cosa que lo que era, cristiana. Cuenta también que recibió el bautismo mientras esperaba la sentencia y que logró que le permitieran tener a su hijo con ella en la cárcel.
En la cárcel tuvo visiones que ella misma anotó. En una de ellas ve una escalera de bronce, muy alta y estrecha, llena de armas a ambos lados y custodiada por un dragón. Sáturo sube primero y la anima a seguirlo. Perpetua pisa la cabeza del dragón y llega a un jardín donde la recibe un pastor. Entiende que su combate no será contra las fieras, sino contra el enemigo de Dios.
Felícitas temía no poder dar testimonio con sus compañeros, porque la ley romana impedía ejecutar a una mujer embarazada. Sus compañeros oraron y ella dio a luz una niña, a quien se encargó a una hermana cristiana. A los guardias que se burlaban de sus dolores de parto les respondió que en el martirio otro sufriría por ella. El texto subraya su serenidad.
Los condenados fueron llevados al anfiteatro. Perpetua y Felícitas fueron expuestas a una vaca furiosa y, malheridas, rematadas con la espada. La tradición recuerda que Perpetua guió ella misma la mano temblorosa del gladiador. El martirio tuvo lugar el 7 de marzo del año 203, según la tradición.
San Agustín recuerda que la «Pasión» se leía en las iglesias de África. Sus nombres se mencionan en el Canon Romano, la Plegaria Eucarística I, y su memoria sigue celebrándose el 7 de marzo.
Patronazgos y lugares
Son invocadas con frecuencia por las madres y por las mujeres que esperan un hijo. Sus nombres se mencionan en la Plegaria Eucarística I de la Misa.
Atributos e iconografía
Palma del martirio; escalera de bronce de la visión de Perpetua; dragón vencido; vaca del anfiteatro; niño de pecho junto a Perpetua; cadenas de prisión; corona de la vida.
Devoción y legado
Las santas Perpetua y Felícitas se veneraron muy pronto en Cartago, donde se levantó una basílica sobre su sepulcro. Su culto se extendió por toda la Iglesia y sus nombres entraron en el Canon Romano. Muchos fieles las invocan en el embarazo y en el parto, y como ejemplo de mujeres que vivieron la fe con libertad.
Oraciones o escritos
La
«Pasión de Perpetua y Felícitas»
(Passio Perpetuae et Felicitatis) incluye el diario escrito por la propia Perpetua en la cárcel, el relato de la visión de Sáturo y la narración final del martirio, redactada por un testigo. Es uno de los textos cristianos más antiguos escritos por una mujer.
Fuentes de consulta
- Martirologio Romano, 7 de marzo.
- Passio Sanctarum Perpetuae et Felicitatis (siglo III), con el diario de Perpetua.
- Vatican News, Santo del día, 7 de marzo.




