memoria de san Eulogio de Córdoba, sacerdote y mártir
San Eulogio de Córdoba: sacerdote mozárabe y mártir
San Eulogio fue un sacerdote cordobés del siglo IX que vivió bajo el dominio musulmán de al-Ándalus. Fue maestro, escritor y defensor de los cristianos de Córdoba. Murió decapitado en el año 859 tras amparar a una joven convertida al cristianismo. Sus reliquias se veneran en Oviedo.

11 de marzo
Mártir o mártires
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El significado de su nombre
Eulogio procede del griego eulogía, formado por eu, «bien», y logos, «palabra», y significa «bendición» o «el que habla bien».
El personaje en la Biblia
Mateo 10,17-20 anuncia que los discípulos serán llevados ante gobernadores y que el Espíritu hablará por ellos; 1 Pedro 3,15 invita a dar razón de la esperanza con mansedumbre y respeto; y Apocalipsis 2,10 promete la corona de la vida a quien permanezca fiel hasta la muerte.
Vida y vocación
Eulogio nació hacia el año 800 en Córdoba, en una familia distinguida. Se formó en el colegio sacerdotal de la basílica de San Zoilo y en la escuela del abad Speraindeo, donde conoció a Álvaro, con quien mantuvo una amistad de por vida. Álvaro fue su primer biógrafo y escribió la Vida o pasión de san Eulogio hacia el año 860.
Se ordenó sacerdote y repartió su tiempo entre la oración en monasterios cercanos a la ciudad y el servicio pastoral. Era un hombre culto, preocupado por conservar la tradición cristiana en una ciudad en la que los cristianos eran minoría y vivían bajo reglas impuestas por los gobernantes musulmanes. En 848 emprendió un viaje hacia el norte y llegó a los monasterios pirenaicos. Volvió con libros de la tradición cristiana y clásica que no se conservaban en Córdoba.
A mediados del siglo IX, un grupo de cristianos cordobeses fue ejecutado tras pronunciar públicamente ofensas contra la religión del islam, lo que la ley castigaba con la muerte. Eulogio defendió a estos ejecutados y los presentó como mártires en escritos como el Memorial de los santos y el Documento martirial. Los historiadores debaten hoy cómo valorar este movimiento. Una parte de la comunidad cristiana de Córdoba y varios obispos lo vieron con recelo, porque ponía en peligro a toda la minoría cristiana.
Eulogio estuvo preso con el obispo Saulo hacia el año 851 y escribió en la cárcel algunas de sus obras. Fue liberado y siguió trabajando como sacerdote. A comienzos del año 859 había sido elegido arzobispo de Toledo, pero no llegó a ser consagrado. Ese mismo año fue detenido por haber ocultado en su casa a Leocricia, una joven hija de padres musulmanes que se había hecho cristiana. Ante el juez defendió su fe con valentía. Fue condenado y decapitado el 11 de marzo de 859. Leocricia fue ejecutada pocos días después.
En 883 el rey Alfonso III de Asturias obtuvo sus reliquias y las de Leocricia. Se trasladaron a Oviedo y hoy se veneran en la Cámara Santa de la catedral.
Patronazgos y lugares
Es venerado en Córdoba y en Oviedo. Se le considera modelo de los sacerdotes y de los cristianos que viven su fe como minoría.
Atributos e iconografía
Palma del martirio; libros y pluma de escritor; estola de sacerdote; torre de la antigua mezquita-catedral de Córdoba; espada; cruz; cámara de reliquias de Oviedo.
Devoción y legado
Su devoción se conserva en Córdoba y en Oviedo, donde sus reliquias están en la Cámara Santa de la catedral. Su figura invita a recordar a los cristianos que vivieron su fe como minoría en la Hispania medieval, y a rezar por la convivencia entre creyentes de distintas religiones.
Oraciones o escritos
Escribió el Memorial de los santos, el Documento martirial, el Apologético de los santos mártires (857), la Pasión de los santos mártires Jorge, Aurelio y Natalia, una carta al obispo de Pamplona Wiliesindo y algunos himnos.
Fuentes de consulta
- Martirologio Romano, 11 de marzo.
- Álvaro de Córdoba, Vida o pasión de san Eulogio (hacia 860).
- Vatican News, Santo del día, 11 de marzo.




