Ira y paciencia

«La ira es un deseo de venganza», dice el Catecismo (n. 2302), que la cuenta entre los siete pecados capitales (n. 1866). Santiago aconseja ser «tardo para la ira» (St 1,19) y Pablo pide revestirse de «mansedumbre, paciencia» (Col 3,12). Su virtud contraria es la paciencia, junto con la mansedumbre.

Ira y paciencia
Ira y paciencia
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Pecados capitales

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Qué es

El Catecismo, al explicar el quinto mandamiento, dice: «La ira es un deseo de venganza». Con santo Tomás matiza que desear la venganza como mal de quien debe ser castigado es ilícito, pero «es loable imponer una reparación “para la corrección de los vicios y el mantenimiento de la justicia”» (n. 2302; Suma Teológica, II-II, q. 158, a. 1, ad 3). Si la ira llega hasta «el deseo deliberado de matar al prójimo o de herirlo gravemente, constituye una falta grave contra la caridad; es pecado mortal» (n. 2302).

El Catecismo añade que «el odio voluntario es contrario a la caridad» (n. 2303).

En la Biblia

Jesús lleva el quinto mandamiento al corazón: «Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal» (Mt 5,22). Pablo escribe: «Si os airáis, no pequéis; no se ponga el sol mientras estéis airados, ni deis ocasión al Diablo» (Ef 4,26-27), y: «Toda acritud, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros» (Ef 4,31). Santiago: «la ira del hombre no obra la justicia de Dios» (St 1,20).

Los Proverbios elogian la contención: «Una respuesta suave calma el furor, una palabra hiriente aumenta la ira» (Pr 15,1); «El tardo a la ira tiene gran prudencia» (Pr 14,29). La virtud contraria aparece en las listas de Pablo: «desechad también vosotros todo esto: cólera, ira, maldad» (Col 3,8) y «revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente» (Col 3,12-13). Y entre los frutos del Espíritu: «paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre» (Ga 5,22-23).

La bienaventuranza de los mansos: «Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra» (Mt 5,4 en la Biblia de Jerusalén; Mt 5,5 en otras ediciones).

Cómo se manifiesta

Santo Tomás describe cómo se expresa la ira: en el pensamiento, como indignación y como un ánimo hinchado que va tramando venganzas; en las palabras, como griterío y, si llega a la injuria, como insulto al prójimo o blasfemia si es contra Dios; y en las obras, como riñas y ofensas al prójimo (II-II, q. 158, a. 7). Con Caín se ve el recorrido completo: «se irritó Caín en gran manera», y después «se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató» (Gn 4,5.8).

Por eso Santiago pide: «Que cada uno sea diligente para escuchar y tardo para hablar, tardo para la ira» (St 1,19).

Qué dice la Iglesia

El Catecismo enumera la ira entre los pecados capitales (n. 1866) y la trata en el quinto mandamiento (nn. 2302-2306). Recuerda las palabras de Jesús: «Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial» (Mt 5,44-45, en el n. 2303).

Sobre la paz dice que «no es sólo ausencia de guerra» y que es «obra de la justicia y efecto de la caridad» (n. 2304, citando Is 32,17 y Gaudium et spes 78). Cristo «dio muerte al odio en su carne» (n. 2305, citando Ef 2,16) y declara «bienaventurados a los que construyen la paz» (Mt 5,9).

La virtud que lo vence

La paciencia y la mansedumbre se aprenden en la escuela de Cristo, «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29). Algunas formas de vivirlas: callar o esperar antes de responder (Pr 15,1; St 1,19); no dejar que se ponga el sol sobre el enojo (Ef 4,26); rezar por quien nos irrita (Mt 5,44); y perdonar, como pide Pablo: «Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros» (Col 3,13).

En esta web tienes un libro entero para aprender a perdonar, y entre las obras de misericordia espirituales están perdonar las ofensas y soportar con paciencia a las personas molestas. Todas, en la landing de las obras de misericordia; el conjunto de los pecados capitales y sus virtudes, en la landing de los siete pecados capitales.

Para profundizar

Catecismo de la Iglesia Católica: n. 1866 (los pecados capitales) y nn. 2302-2306 (la ira, el odio y la paz). Santo Tomás de Aquino trata la ira en la Suma Teológica, II-II, q. 158, y la mansedumbre en la q. 157. Textos clave de la Escritura: Ef 4,26-32, St 1,19-20, Pr 14,29, Pr 15,1, Mt 5,21-22 y Col 3,8-13.

Fuentes de consulta

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