La justicia: virtud cardinal

El Catecismo define la justicia como «la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido» (n. 1807). Jesús llama bienaventurados a «los que tienen hambre y sed de la justicia» (Mt 5,6).

La justicia: virtud cardinal
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Virtudes

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Qué es

La justicia es una de las cuatro virtudes cardinales (Catecismo, n. 1805). El Catecismo precisa dos direcciones: «La justicia para con Dios es llamada “la virtud de la religión”. Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común» (n. 1807).

Santo Tomás la define como un hábito por el que el hombre da a cada uno lo que le es debido con una voluntad constante y perpetua (Suma Teológica, II-II, q. 58, a. 1).

En la Biblia

La ley de Israel exige imparcialidad: «Siendo juez no hagas injusticia, ni por favor del pobre, ni por respeto al grande: con justicia juzgarás a tu prójimo» (Lv 19,15), que el Catecismo cita al hablar de esta virtud. El profeta Miqueas lo resume: «tan sólo practicar la equidad, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios» (Mi 6,8).

Jesús la proclama bienaventuranza: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados» y «los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos» (Mt 5,6.10). Pablo concreta: «Dad a cada cual lo que se debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor. Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor» (Rm 13,7-8). Y Zaqueo ofrece un ejemplo: «Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo» (Lc 19,8).

Cómo se vive

El Catecismo describe al hombre justo, «evocado con frecuencia en las Sagradas Escrituras», por «la rectitud habitual de sus pensamientos y de su conducta con el prójimo» (n. 1807). Y cita a Pablo sobre las relaciones laborales: «Amos, dad a vuestros esclavos lo que es justo y equitativo, teniendo presente que también vosotros tenéis un Amo en el cielo» (Col 4,1).

Vivir la justicia es, por tanto, dar a Dios el culto debido, pagar lo que se debe, no defraudar, respetar los derechos de cada persona y buscar el bien común.

Qué dice la Iglesia

El Catecismo trata la justicia en el n. 1807, dentro de las virtudes cardinales. Santo Tomás la estudia en la II-II de la Suma Teológica, desde la q. 57 (el derecho) y la q. 58 (la justicia); en esta web, su sentido más hondo aparece en la bienaventuranza del hambre y la sed de justicia.

San Agustín, citado en el n. 1809, atribuye a la justicia el hacer «renunciar a todo otro vasallaje»: servir solo a Dios.

Cómo ejercitarla

Algunas formas de ejercitar la justicia: cumplir los compromisos y pagar lo debido; no hablar mal ni juzgar con parcialidad; respetar el tiempo y el trabajo de los demás; reparar lo que se ha dañado, como Zaqueo; y defender al que no tiene voz. Aquí tienes las bienaventuranzas y el artículo sobre Zaqueo.

La justicia se completa con la misericordia: las obras de misericordia, en la landing correspondiente. Y las virtudes cardinales, en la landing de las siete virtudes.

Para profundizar

Catecismo de la Iglesia Católica: nn. 1803-1810 (las virtudes humanas y las cardinales), n. 1807 (la justicia) y n. 1809 (san Agustín). Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica: I-II, q. 61 y II-II, qq. 57-122 (la justicia; la q. 58, a. 1, la define). Textos clave de la Escritura: Lv 19,15, Mi 6,8, Mt 5,6.10, Rm 13,7-8 y Lc 19,1-10.

Fuentes de consulta

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