La fortaleza: virtud cardinal

El Catecismo dice que la fortaleza «es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien» (n. 1808). Es una de las cuatro virtudes cardinales. El Salmo lo expresa: «mi fuerza y mi cántico es Yahveh, él ha sido para mí la salvación» (Sal 118,14).

La fortaleza: virtud cardinal
La fortaleza: virtud cardinal
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Virtudes

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Qué es

La fortaleza, explica el Catecismo, «reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso a la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa» (n. 1808).

No es lo mismo que ser duro o temerario: es la firmeza al servicio del bien. Y no hay que confundirla con el don de fortaleza del Espíritu Santo, que tiene su propia ficha en esta web.

En la Biblia

El libro de Josué la presenta como mandato de Dios: «¿No te he mandado que seas valiente y firme? No tengas miedo ni te acobardes, porque Yahveh tu Dios estará contigo dondequiera que vayas» (Jos 1,9). Jesús da ánimo a los suyos: «En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33), y los libera del miedo: «no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma» (Mt 10,28).

Pablo escribe: «Todo lo puedo en Aquel que me conforta» (Flp 4,13), y «fortaleceos en el Señor y en la fuerza de su poder» (Ef 6,10). Y a Timoteo: «no nos dio el Señor a nosotros un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y de templanza» (2 Tm 1,7).

Cómo se vive

El Catecismo señala tres cosas que la fortaleza hace posibles: resistir las tentaciones, vencer el temor, incluso a la muerte, y defender una causa justa hasta el sacrificio (n. 1808). San Agustín, citado en el n. 1809, dice que el amor a Dios es «lo que le hace invencible a todas las incomodidades, que es lo propio de la fortaleza».

La fortaleza se ve en lo grande, como el martirio, y en lo cotidiano: cumplir un deber que cuesta, decir la verdad cuando incomoda, aguantar una enfermedad o una prueba sin perder la esperanza.

Qué dice la Iglesia

El Catecismo trata la fortaleza en el n. 1808, dentro de las virtudes cardinales. Santo Tomás la estudia en la II-II de la Suma Teológica, desde la q. 123, que trata de la virtud de la fortaleza.

El Catecismo recuerda también que las virtudes humanas «son purificadas y elevadas por la gracia divina» (n. 1810): la fortaleza cristiana se apoya en la fuerza de Dios, no solo en la propia.

Cómo ejercitarla

Algunas formas de ejercitar la fortaleza: empezar por lo pequeño, cumpliendo lo que cuesta cada día; pedir fuerza en la oración, como Pablo («Todo lo puedo en Aquel que me conforta»); no ceder al miedo ante la crítica o la presión; y perseverar en el bien aunque no se vean frutos. En la web tienes la ficha del don de fortaleza y la de la virtud contraria a la pereza, la diligencia.

Las cuatro virtudes cardinales, en la landing de las siete virtudes.

Para profundizar

Catecismo de la Iglesia Católica: nn. 1803-1810 (las virtudes humanas y las cardinales), n. 1808 (la fortaleza) y n. 1809 (san Agustín). Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica: I-II, q. 61 y II-II, qq. 123-140 (la fortaleza). Textos clave de la Escritura: Jos 1,9, Sal 118,14, Jn 16,33, Flp 4,13, Ef 6,10-11 y 2 Tm 1,7.

Fuentes de consulta

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