La templanza: virtud cardinal

«La templanza es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados» (Catecismo, n. 1809). Es la cuarta de las virtudes cardinales. En el Nuevo Testamento se la llama «moderación» o «sobriedad»: «vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente» (Tt 2,12).

La templanza: virtud cardinal
La templanza: virtud cardinal
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Virtudes

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Qué es

El Catecismo explica que la templanza «asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreción y no se deja arrastrar “para seguir la pasión de su corazón”» (n. 1809). Y que «conduce a evitar toda clase de excesos, el abuso de la comida, del alcohol, del tabaco y de las medicinas» (n. 2290).

La castidad forma parte de la templanza: la templanza «tiende a impregnar de racionalidad las pasiones y los apetitos de la sensibilidad humana» (n. 2341). Santo Tomás estudia la templanza desde la q. 141 de la II-II de la Suma Teológica.

En la Biblia

El Antiguo Testamento la alaba: «No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena» (Si 18,30, citado en el Catecismo, n. 1809). En el Nuevo, Pablo escribe: «Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible» (1 Co 9,25). Pedro pide: «Sed sobrios y velad» (1 P 5,8). Y entre los frutos del Espíritu aparece el «dominio de sí» (Ga 5,23).

A Timoteo le recuerda que Dios «no nos dio […] un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y de templanza» (2 Tm 1,7). Y a Tito: «vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente» (Tt 2,12).

Cómo se vive

La templanza se vive en el uso de lo que se come y se bebe, en el dinero y los bienes, en el tiempo y en los apetitos. San Agustín, citado en el Catecismo, la liga al amor a Dios: amarle «con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente» es lo que «preserva de la corrupción y de la impureza del amor, que es lo propio de la templanza» (n. 1809).

El Catecismo recuerda que las virtudes humanas, adquiridas con actos deliberados y perseverancia, «son purificadas y elevadas por la gracia divina» y que «el hombre virtuoso es feliz al practicarlas» (n. 1810).

Qué dice la Iglesia

El Catecismo trata la templanza en el n. 1809, dentro de las virtudes cardinales, y vuelve a ella en el n. 2290 (los excesos) y en los nn. 2337-2346 (la castidad). Santo Tomás la estudia en la II-II, qq. 141-170; la q. 146 trata de la abstinencia, y la q. 148, de la gula.

En esta web, la templanza aparece como virtud contraria de la gula (gula y templanza) y vinculada a la castidad (lujuria y castidad) y al fruto del dominio de sí.

Cómo ejercitarla

Algunas formas de ejercitar la templanza: comer y beber con gratitud y sin exceso; dejar espacio al silencio frente a las pantallas y al ruido; cuidar el gasto; y entrenarse, como el atleta de Pablo, en pequeñas renuncias. La Cuaresma es un tiempo propicio; aquí tienes el artículo sobre la Cuaresma.

Las cuatro virtudes cardinales, en la landing de las siete virtudes.

Para profundizar

Catecismo de la Iglesia Católica: nn. 1803-1810 (las virtudes humanas y las cardinales), n. 1809 (la templanza), n. 2290 y n. 2341. Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica: I-II, q. 61 y II-II, qq. 141-170 (la templanza). Textos clave de la Escritura: Si 18,30, 1 Co 9,25, Ga 5,22-23, Tt 2,12 y 1 P 5,8.

Fuentes de consulta

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