memoria de santa Casilda de Toledo, eremita
Santa Casilda de Toledo: la princesa de las rosas
Casilda fue, según la tradición, la hija de un emir musulmán de Toledo que ayudaba en secreto a los cristianos presos. Cuando la descubrieron, el pan que llevaba escondido se convirtió en rosas. Curada de una enfermedad en unos manantiales de Burgos, se quedó a vivir allí como eremita. Es muy querida en Castilla, sobre todo en la comarca de la Bureba.

9 de abril
Santo o santa
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El significado de su nombre
Casilda se ha relacionado con la palabra árabe qasida, «poema» o «canto». Los filólogos, sin embargo, prefieren verla como forma femenina de un nombre germánico con la raíz -hild, que significa «batalla». Es un nombre de origen discutido.
El personaje en la Biblia
«Tuve hambre y me disteis de comer, estaba en la cárcel y vinisteis a verme» (Mateo 25, 35-36). La vida de Casilda ilustra este pasaje del juicio final.
Vida y vocación
De Casilda se conservan pocos datos históricos y mucha tradición. Se dice que nació en Toledo en el siglo XI, probablemente entre los años 1007 y 1025, y que era hija de un emir musulmán de la ciudad. Los nombres de los reyes de Toledo de aquel tiempo, Ismail al-Zafir y su hijo Al-Mamún, hacen pensar que su padre fue uno de ellos, pero no hay certeza.
La tradición cuenta que Casilda se compadecía de los cristianos que su padre tenía prisioneros. Les llevaba comida a escondidas, oculta entre sus ropas. Un día la descubrieron y le preguntaron qué llevaba. Ella respondió que eran rosas, y al abrir el manto el alimento se había convertido en flores. Es el milagro de las rosas, el que más se representa en su iconografía.
Casilda enfermó, y según la tradición su padre pidió permiso al rey castellano para que acudiera a unos pozos de aguas medicinales, los lagos de San Vicente, cerca de Buezo, en la comarca burgalesa de la Bureba. Allí se curó.
Decidió no regresar. Se quedó en aquel lugar, se bautizó y vivió como eremita, dedicada a la oración y a la penitencia. Murió allí y fue enterrada junto al eremitorio. El Martirologio Romano la recuerda así: ayudó con misericordia a los cristianos presos y, ya cristiana, vivió como eremita.
En el siglo XV se levantó un santuario sobre su sepulcro, que pronto atrajo peregrinos. El lugar pasó a llamarse santuario de Santa Casilda. En 1750 sus reliquias se colocaron en una nueva urna, con una estatua yacente obra de Diego de Siloé. Hoy es patrona de la Bureba y de varios pueblos burgaleses, como Briviesca.
Patronazgos y lugares
Patrona de la comarca burgalesa de la Bureba y de la ciudad de Briviesca. La devoción popular le pide ayuda en la fertilidad y en las enfermedades.
Atributos e iconografía
Se la representa como una joven de rango, con corona o velo, con el manto o el regazo lleno de rosas, a veces con panes que se convierten en flores. La pintó, entre otros, Francisco de Zurbarán.
Devoción y legado
Su santuario, en Buezo (Salinillas de Bureba, Burgos), junto a los pozos que se asocian a su curación, es lugar de peregrinación. Conserva una capilla con exvotos. La devoción popular le atribuye ayuda en la fertilidad y en la sanación de enfermedades.
Oraciones o escritos
No dejó escritos.
Fuentes de consulta
- Martirologio Romano, 9 de abril.
- Vatican News, Santo del día, 9 de abril.
- Wikipedia, «Casilda de Toledo».




