Bienaventurados cuando os insulten por mi causa: la novena bienaventuranza
«Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa» (Mt 5,11) es la última frase de la serie y la única dirigida directamente a los discípulos: pasa de «ellos» a «vosotros». Muchas ediciones la cuentan como la novena bienaventuranza; otras la leen como ampliación de la octava. Es la única donde Jesús se nombra: «por mi causa».

Bienaventuranza
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El significado de las palabras
Mateo usa tres expresiones: oneidísōsin («os injurien, os reprochen»), diṓxōsin («os persigan») y eípōsin pân ponērón («digan toda clase de mal»), esta última con la precisión de que es falsa (pseudómenoi, «con mentira»). No se bendice cualquier ofensa, sino la calumnia sufrida por ser discípulo: héneken emoû, «por mi causa».
La respuesta es sorprendente: chaírete kai agalliâsthe, «alegraos y regocijaos». Agalliáomai es la alegría festiva que María expresa en el Magníficat (Lc 1,47).
En la Biblia
Lucas lo recoge con más dureza: «Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre», con la misma consigna: «saltad de gozo» (Lc 6,22-23). Ambos evangelistas añaden la misma razón: así trataron a los profetas.
Pedro dice lo mismo: «Dichosos de vosotros, si sois injuriados por el nombre de Cristo» (1 Pe 4,14). Santiago invita a considerar «un gran gozo» las pruebas (Sant 1,2). Y los apóstoles lo viven al pie de la letra: «contentos por haber sido considerados dignos de sufrir ultrajes por el Nombre» (Hch 5,41).
Qué enseña
Es la bienaventuranza dirigida a los discípulos de todos los tiempos. Jesús compara su suerte con la de los profetas, perseguidos por decir la verdad de Dios, y los coloca en su línea. La alegría que pide no es la de quien disfruta sufriendo, sino la de quien sabe que su recompensa está en los cielos (Mt 5,12).
El Catecismo señala que las bienaventuranzas muestran la caridad de Cristo y llaman a los fieles a participar en la gloria de su pasión y resurrección (n. 1717).
Un testigo que la vivió
San Esteban es venerado como el primer mártir cristiano. Los Hechos de los Apóstoles lo presentan como hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, elegido para servir a la comunidad y testigo valiente de Jesucristo. Mientras lo apedreaban, rezó: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado» (Hch 7,60). Su ficha en esta web cuenta su historia.
Cómo se vive hoy
Algunas maneras de vivirla: no devolver el insulto; no esconder la fe cuando incomoda; separar la crítica justa de la calumnia y aprender de la primera; alegrarse sin amargura de haber sido fiel. La alegría no borra el dolor: lo sostiene.
El cierre de las bienaventuranzas es la invitación de Jesús: «Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos» (Mt 5,12).
Voces de la Iglesia
El Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 1716-1717) presenta las bienaventuranzas como promesas que sostienen la esperanza en las pruebas y que se cumplieron en María y en los santos.
El papa Francisco comenta esta bienaventuranza en Gaudete et exsultate (nn. 90-94), y Benedicto XVI dedica el capítulo cuarto de Jesús de Nazaret (2007) al Sermón del monte.
Fuentes de consulta
- Biblia de Jerusalén (Desclée de Brouwer): Mateo 5,11-12; Lucas 1,47; 6,22-23; Hechos 5,41; 7,60; Santiago 1,2; 1 Pedro 4,14.
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1716-1729: https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c1a2_sp.html
- Papa Francisco, Gaudete et exsultate, nn. 67-94: https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html
- Benedicto XVI, Jesús de Nazaret (2007), capítulo 4.
- Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, I-II, q. 69: https://www.newadvent.org/summa/2069.htm
- San Esteban en esta web: https://jesushistoriaviva.com/santos/san-esteban-primer-martir-cristiano/
- Las nueve bienaventuranzas en esta web: https://jesushistoriaviva.com/las-bienaventuranzas/




