Cetura, mencionada en la Biblia como esposa y concubina de Abraham tras la muerte de Sara, es una figura matriarcal fundamental. Este artículo analiza su identidad, sus seis hijos, el destino geopolítico de sus descendientes y sus complejas lecturas exegéticas y teológicas.
- Introducción
- Contexto narrativo en el libro del Génesis
- Estatus jurídico: ¿Esposa o concubina?
- Los seis hijos de Cetura y sus ramas genealógicas
- La dispersión de los descendientes de Cetura: la expulsión hacia el oriente
- Interpretaciones exegéticas y teológicas
- Síntesis histórica y legado de Cetura
- Conclusión: La memoria de una matriarca universal
- 📚 Bibliografía y fuentes de consulta
Introducción

En el vasto horizonte genealógico del libro del Génesis, la figura de Cetura ocupa un espacio tan sobrio en su extensión textual como profundo en sus implicaciones teológicas, históricas y geopolíticas. Conocida comúnmente en la tradición popular como la «segunda esposa» del patriarca Abraham, su aparición en el relato bíblico ocurre en un momento crucial de la narrativa patriarcal: tras la muerte y sepultura de Sara en la cueva de Macpela, y después de que Isaac hubiera asegurado la continuidad de la promesa divina al unirse en matrimonio con Rebeca.
Sin embargo, a pesar de la brevedad de los versículos dedicados a su figura —principalmente concentrados en el capítulo 25 del Génesis y en el primer libro de los Crónicas—, la presencia de Cetura plantea interrogantes fundamentales para la exégesis bíblica y la historiografía del Próximo Oriente Antiguo. ¿Cuál era su verdadero estatus jurídico dentro del entorno patriarcal: esposa plenipotenciaria o concubina? ¿Qué papel desempeñaron los seis hijos que concibió con Abraham en el mapa etnográfico de la península arábiga y el Levante mediterráneo? ¿Por qué la tradición rabínica clásica buscó equipararla con Agar, mientras que la crítica textual e histórica insiste en su identidad independiente?
Este artículo ofrece un análisis exhaustivo e interdisciplinar sobre Cetura esposa de Abraham. A través de un minucioso examen del texto masorético hebreo, la literatura rabínica, las fuentes historiográficas de la Antigüedad —como los escritos de Flavio Josefo— y los aportes de la arqueología y la geografía histórica, se desentraña el significado de una matriarca cuya descendencia dio forma a importantes confederaciones tribales del mundo antiguo, entre las que destaca la nación de Madián. Un recorrido necesario para comprender la dimensión global de la promesa de Abraham como «padre de una multitud de naciones».
Contexto narrativo en el libro del Génesis
Para comprender la irrupción de Cetura en el texto sagrado, es imprescindible analizar la estructura narrativa de la sección final del ciclo de Abraham en el Génesis. La historia de la salvación se ha articulado hasta el capítulo 24 en torno a una tensión dramática constante: la esterilidad inicial de Sara, la prueba de la fe, el nacimiento del hijo de la promesa (Isaac), el conflicto con Agar e Ismael y la garantía de una sucesión legitima a través de la cual se bendecirán las familias de la tierra.
Génesis 23 registra la muerte de Sara a los ciento veintisiete años de edad en Quiriat-arba (Hebrón) y la adquisición por parte de Abraham de la heredad del campo y la cueva de Macpela a los hijos de Het. Este acto no es un simple trámite funerario; representa la primera posesión legal y permanente de tierra por parte de la simiente patriarcal en Canaán. Posteriormente, el capítulo 24 está íntegramente dedicado a la búsqueda de una esposa para Isaac entre los parientes de Abraham en Mesopotamia, asegurando así que el heredero espiritual y material no se contamine con la imaginería religiosa ni con las alianzas matrimoniales cananeas.
Una vez que Isaac recibe a Rebeca en la tienda de su madre Sara y halla consuelo tras la pérdida materna, el capítulo 25 abre con un giro dramático que a menudo sorprende al lector desprevenido. El texto hebreo de Génesis 25:1 señala: «Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre era Cetura» (Va-yosef Avraham va-yikach ishah u-shemah Keturah).
Este evento se sitúa en la ancianidad avanzada del patriarca. Si consideramos las cronologías internas del texto —Abraham tenía cien años cuando nació Isaac (Génesis 21:5), Sara murió cuando Abraham tenía ciento treinta y siete (Génesis 23:1), e Isaac se casó a los cuarenta años (Génesis 25:20), lo que sitúa a Abraham en los ciento cuarenta años—, el matrimonio con Cetura y la subsiguiente concepción de seis hijos masculinos subraya una revitalización milagrosa del cuerpo del patriarca. No obstante, algunos eruditos y comentaristas clásicos sugieren una posible dislocación cronológica en la composición del texto, argumentando que los acontecimientos relacionados con Cetura pudieron haber ocurrido con anterioridad, pero fueron insertados al final de la vida de Abraham por razones estructurales y teológicas.
La sucesión tras la muerte de Sara

La muerte de Sara marca el fin de una era en el relato patriarcal. Sara no fue únicamente la esposa de Abraham; fue la matriarca elegida cuyo vientre, milagrosamente fecundado en la vejez, albergó al heredero del pacto. Durante su vida, la estructura familiar patriarcal estuvo fuertemente jerarquizada. El intento previo de solucionar la esterilidad mediante la unión de Abraham con Agar, la sierva egipcia de Sara, generó profundas tensiones domésticas y teológicas que derivaron en la expulsión de Agar y su hijo Ismael.
Con la muerte de Sara, el espacio de la matriarca principal queda formalmente vacío. Sin embargo, la llegada de Cetura no busca reemplazar el rol teológico único de Sara ni el estatus de Isaac como único heredero del pacto Abrahamico. El matrimonio de Abraham con Cetura cumple una función primordial en el cumplimiento de la dimensión cuantitativa de la promesa divina formulada en Génesis 17:5: «No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes».
Mientras que Sara es la madre de la línea mesiánica y de la promesa exclusiva ligada a latierra de Canaán, Cetura se convierte en el vientre del cual brota una profusión de pueblos y tribus que poblarán los vastos territorios del oriente. La sucesión, por lo tanto, se desdobla: la herencia espiritual y territorial en Canaán queda reservada unívocamente para Isaac, mientras que la fructificación biológica se expande a través de la descendencia de Cetura.
El significado del nombre Cetura

El análisis etimológico del nombre Cetura (en hebreo קְטוּרָה, Keturah) aporta valiosas claves sobre su origen, función simbólica e identidad dentro del contexto del Próximo Oriente Antiguo. La raíz consonántica triconsonántica K-T-R (קטר) en las lenguas semíticas está intrínsecamente ligada al humo, al acto de quemar incienso, a los perfumes y a las sustancias aromáticas.
En el hebreo bíblico, el sustantivo ketoret (קְטֹרֶת) designa específicamente el incienso sagrado empleado en el tabernáculo y en el templo, compuesto por una mezcla refinada de resinas aromáticas. De manera análoga, en arameo y en árabe, las raíces afines están asociadas con la fragancia (qutar) y con la evaporación de perfumes.
Desde una perspectiva historiográfica y geográfica, este nombre está directamente relacionado con la principal actividad económica y comercial de las regiones que habitarían sus descendientes: la ruta del incienso y las especias. Los descendientes de Cetura —especialmente pueblos como Madián, Dedán y Sheba— se asentaron en el noroeste de la península arábiga y el desierto del Negev, convirtiéndose en los grandes mercaderes de mirra, franqueza, incienso y especias exóticas que abastecían a todo el Creciente Fértil y el cuenca mediterránea.
En el ámbito de la exégesis alegórica y midrásica, el nombre también ha recibido interpretaciones de carácter moral. Los sabios del Talmud y del Midrash sugirieron que el nombre Cetura reflejaba la virtud de la mujer, cuyas acciones piadosas eran tan agradables y atadas a la santidad como el aroma del incienso sagrado que asciende hacia el cielo. Así, ya sea desde la filología semítica o desde la simbología teológica, el nombre de Cetura está indisolublemente unido a la fragancia, la riqueza comercial del oriente y la elevación espiritual.
Estatus jurídico: ¿Esposa o concubina?
Uno de los problemas textuales y jurídicos más complejos en torno a la figura de Cetura es la caracterización contradictoria de su estatus cónyugal en los propios libros de la Biblia hebrea. La terminología empleada varía según la fuente bibliográfica y el marco legislativo del Próximo Oriente Antiguo en el que se encuadren los relatos.
En el texto fundamental de Génesis 25:1, se utiliza el vocablo hebreo ishah (אִשָּׁה), traducido ordinariamente como «mujer» o «esposa»: «Abraham tomó otra mujer (ishah), cuyo nombre era Cetura». La palabra ishah es la misma denominación formal empleada para Sara, lo que a primera vista sugeriría un matrimonio pleno con todas las prerrogativas legales, sociales y patrimoniales que conllevaba la condición de esposa principal.
Sin embargo, solo unos versículos más adelante, en Génesis 25:6, el texto introduce una distinción categórica al referirse colectivamente a la descendencia colateral de Abraham: «Pero a los hijos de sus concubinas (pilegshim, plural de pilegesh) que Abraham tenía, les dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo…». Aquí, la narrativa bíblica agrupa a la madre de estos hijos (es decir, a Agar y a Cetura) bajo la categoría legal de pilegesh (פִּילֶגֶשׁ).
Esta caracterización secundaria se confirma de manera explícita en el libro posterior de las Crónicas. En 1 Crónicas 1:32, el redactor cronista, al sistematizar las genealogías de los patriarcas, escribe: «Los hijos de Cetura, concubina (pilegesh) de Abraham: ella dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa».
ABRAHAM Y SUS UNIONES: ESTATUS Y HERENCIA
Análisis jurídico, lingüístico y genealógico de Sara, Agar y Cetura en GénesisSARA
Receptor exclusivo del título de propiedad, la bendición patriarcal y la alianza abrahámica.
AGAR
Enviados al oriente con dones materiales para preservar la herencia única de Isaac (Gén. 21:14).
CETURA
Dotados en vida de Abraham y apartados de Isaac hacia la tierra del este (Gén. 25:5-6).
Análisis del término hebreo Ishah frente a Pilegesh
Para comprender esta aparente divergencia terminológica, es necesario examinar el significado profundo de los términos hebreos ishah y pilegesh en el contexto sociocultural de la Edad del Bronce.
- Ishah (אִשָּׁה): Es el término general para designar al ser humano femenino y, en el contexto matrimonial, a la esposa legítima. La unión bajo la categoría de ishah implica una alianza formal entre familias o un compromiso de convivencia permanente. En el caso de Sara, su condición de ishah era primaria y excluyente en términos de los derechos sucesorios de su primogénito.
- Pilegesh (פִּילֶגֶשׁ): Es un término no semítico introducido en el hebreo, cuyo origen filológico se rastrea en las lenguas indoeuropeas o anatolias (como el griego pallakís o el hitita panakas). Designa a una esposa secundaria o concubina. La pilegesh gozaba de un estatus legal reconocido y protegido dentro del hogar patriarcal: no era una mera esclava ni una prostituta, y sus hijos eran considerados legítimos representantes de la estirpe paterna. No obstante, existía una jerarquía jurídica insoslayable entre la ishah principal y la pilegesh.
El hecho de que Génesis 25:1 llame a Cetura ishah se debe a que, al haber fallecido Sara, Cetura asumió la condición de mujer o esposa de Abraham en el hogar. No obstante, en lo relativo a los derechos de herencia, a la línea de la alianza divina y a la estructura estricta de la familia abrahamánica, su estatus real se equiparaba al de una pilegesh. Por esta razón, el redactor de Crónicas, interesado en delimitar con absoluta claridad los linajes sagrados de Israel frente a los pueblos limítrofes, utiliza de forma deliberada el término pilegesh para evitar cualquier ambigüedad sobre la primacía sucesoria de Isaac.
El derecho patriarcal y la costumbre en el Próximo Oriente Antiguo

Las estructuras legales reflejadas en el ciclo patriarcal del Génesis encuentran notables paralelos en los códigos jurídicos contemporáneos del Próximo Oriente Antiguo, como las Leyes de Lipit-Ishtar, las Leyes de Eshnunna, el famoso Código de Hammurabi (siglo XVIII a.C.) y las Tablillas de Nuzi (siglos XV-XIV a.C.).
El análisis de estos documentos legales cuneiformes arroja luz sobre la situación de Cetura:
- Sucesión y derechos patrimoniales: En el Código de Hammurabi (leyes 170 y 171), se establece con claridad la diferencia entre los hijos de la esposa principal (hira) y los hijos de la concubina o esclava. Si el padre en vida reconoce a los hijos de la concubina como suyos, estos comparten la herencia de los bienes muebles tras su muerte. Sin embargo, el padre tiene la facultad legal de otorgar regalos o donaciones en vida a los hijos secundarios y apartarlos de la finca principal para proteger el patrimonio del heredero primogénito.
- El estatus tras la muerte de la esposa principal: En la costumbre mesopotámica y semítica occidental, si una esposa principal moría sin dejar más hijos pequeños que requirieran crianza, o si el señor deseaba ampliar su descendencia, podía tomar una nueva mujer. Si esta mujer no provenía de una familia aristocrática mediante un contrato de dote convencional (terhatum), su posición gravitaba naturalmente hacia la de una esposa de segundo rango (pilegesh).
En el relato bíblico, Abraham actúa en estricta conformidad con estas costumbres consuetudinarias de su época. Al reconocer a los seis hijos de Cetura, les otorga la legitimidad de su sangre, pero aplica la prerrogativa paterna de otorgarles donaciones en vida y separarlos del entorno de Isaac. De este modo, el texto bíblico demuestra que la conducta de Abraham no fue arbitraria ni fruto del encono familiar, sino un procedimiento legal plenamente inteligible y válido en el marco socio-jurídico del Próximo Oriente Antiguo.
Los seis hijos de Cetura y sus ramas genealógicas
La descendencia directa de Cetura se detalla en Génesis 25:2 y se repite sintéticamente en 1 Crónicas 1:32. El texto bíblico nombra a seis hijos nacidos de esta unión:
- Zimram (זִמְרָן)
- Jocsán (יָקְשָׁן)
- Medán (מְדָן)
- Madián (מִדְיָן)
- Isbac (יִשְׁבָּק)
- Súa (שׁוּחַ)
A diferencia de otras genealogías bíblicas que quedan reducidas a una mera lista de nombres sin proyección posterior, varios de los hijos y nietos de Cetura se convirtieron en los eponymos de influyentes confederaciones tribales, reinos y enclaves comerciales del Próximo Oriente Antiguo.
El texto bíblico profundiza de manera particular en la rama de dos de ellos: Jocsán y Madián.
Los descendientes de Jocsán: Saba y Dedán

Según Génesis 25:3, «Jocsán engendró a Saba y a Dedán». La aparición de estos dos nombres en la genealogía de Cetura presenta un fenómeno fascinante para la geografía histórica bíblica, ya que Saba (Sheba) y Dedán también aparecen citados en Génesis 10:7 dentro de la Tabla de las Naciones como descendientes de Cus (línea de Cam), y en Génesis 10:28 dentro de la línea de Joktán (semitas del sur).
Esta sobreposición o duplicidad genealógica refleja la complejidad de las alianzas tribales y el mestizaje cultural en la península arábiga. En el contexto de los descendientes de Cetura, Saba y Dedán representan los dos grandes polos del comercio caravanero del antiguo sur y noroeste de Arabia:
- Dedán: Identificado de forma unánime por la arqueología y la epigrafía con el oasis de Al-‘Ula (en el actual noroeste de Arabia Saudita). Dedán fue la capital del reino dedanita y posteriormente del reino de Lihyán. Las inscripciones dedanitas y minas de la Edad del Hierro confirman su rol estratégico como el centro logístico clave en la ruta del incienso que conectaba el sur de Arabia con el Creciente Fértil y Egipto.
- Saba: Asociado históricamente con los sabeos del sudoeste arábigo (el actual Yemen). Los descendientes de Jocsán representan la penetración de grupos semíticos del norte en las redes comerciales y los asentamientos del sur de la península.
El texto añade además que los hijos de Dedán fueron los asureos, los letuseos y los leumeos (Génesis 25:3), tres grupos tribales seminómadas que operaban como transportistas y protectores de las caravanas de mercancías valiosas a través del desierto.
Madián: la estirpe más relevante en la historia bíblica

De todos los hijos de Cetura, Madián (Midyan) es, con diferencia, el de mayor relevancia en el conjunto de las Escrituras Hebreas. Génesis 25:4 enumera a los cinco hijos de Madián: Efa, Efer, Hanoch, Abida y Elda.
Los madianitas se establecieron principalmente en la región al oriente del golfo de Aqaba (el noroeste de Arabia, conocido históricamente como la región de Hiyaz), aunque sus redes nómadas se extendían a través del desierto del Sinai, el Negev y las regiones del Transjordania.
La interacción entre Israel y la descendencia de Cetura a través de Madián es profunda y ambivalente a lo largo del relato bíblico:
- La venta de José: En Génesis 37:28 y 37:36, son mercaderes madianitas e ismaelitas quienes sacan a José del pozo en Dotán y lo venden a Egipto, evidenciando su dominio temprano sobre las rutas comerciales transfronterizas.
- Moisés y Jetro: Tras huir de Egipto, Moisés encuentra refugio en la tierra de Madián (Éxodo 2:15). Allí se casa con Séfora, hija de Jetro (también llamado Reuel), sacerdote de Madián. Fue precisamente en el territorio madianita, cerca del monte Horeb, donde Dios se le reveló a Moisés en la zarza ardiente. Jetro no solo ofreció hospitalidad a Moisés, sino que en Éxodo 18 aconsejó al líder de Israel sobre la descentralización del sistema judicial y ofreció sacrificios al Dios de Israel, reconociendo su grandeza por encima de todos los dioses.
- El conflicto en el desierto y la época de los Jueces: A pesar de este vínculo familiar inicial, las relaciones se deterioraron notablemente durante la estancia en el desierto. Los madianitas se aliaron con los moabitas para contratar al adivino Balaam contra Israel (Números 22), provocando el episodio de apostasía en Baal-peor (Números 25). Posteriormente, durante el periodo de los Jueces, los madianitas, utilizando camellos para incursiones relámpago, oprimieron a Israel durante siete años hasta que fueron derrotados militarmente por Gedeón en el valle de Jezreel (Jueces 6–8).
LA DESCENDENCIA DE CETURA Y LAS TRIBUS DEL DESIERTO
Génesis 25:1–4 / 1 Crónicas 1:32–33 — La expansión patriarcal hacia OrienteLOS SEIS HIJOS DE ABRAHAM Y CETURA
SEGUNDA Y TERCERA GENERACIÓN
SEGUNDA GENERACIÓN (LOS 5 CLANES MADIANTAS)
Clanes nómadas y comerciantes asentados entre el golfo de Aqaba, el Sinaí y el desierto arábigo.
Los otros hijos: Zimram, Medán, Isbac y Súa
A diferencia de Madián y Jocsán, la información bíblica sobre los otros cuatro hijos de Cetura es más reducida, restringiéndose fundamentalmente a los registros genealógicos. Sin embargo, la investigación filológica y la geografía histórica del Próximo Oriente Antiguo permiten rastrear sus huellas en topónimos y textos cuneiformes:

- Zimram: Vinculado tradicionalmente con la ciudad de Zabram o Zimri, una localidad situada al oeste de la Meca cerca del Mar Rojo, mencionada por geógrafos clásicos como Ptolomeo.
- Medán: A menudo asociado con el asentamiento de Madan en Arabia o con la tribu de los badanu, mencionada en los anales del rey asirio Tiglat-pileser III (siglo VIII a.C.) junto a otros pueblos del norte de Arabia.
- Isbac: Relacionado geográficamente con la región de Yasbuq o Jasbuqu, una franja territorial ubicada al norte de Siria o en el norte de Transjordania, citada en las inscripciones neoasirias de Salmanasar III.
- Súa: Su descendencia está estrechamente conectada con los suhitas (Suhu), una tribu aramea o semítica del noroeste que habitaba a lo largo del curso medio del río Éufrates, cerca de la frontera con Babilonia. Un dato de particular interés teológico y literario es la mención en el Libro de Job de Bildad el suhita (Bildad ha-Shuchi, Job 2:11), uno de los tres sabios amigos que acuden a dialogar con Job. Esto situaría la tradición sapiencial de Job en el trasfondo geográfico y cultural poblado por los descendientes de Cetura.
La dispersión de los descendientes de Cetura: la expulsión hacia el oriente
Uno de los versículos más significativos desde el punto de vista geopolítico y patrimonial dentro de la narrativa bíblica es Génesis 25:6. El texto establece la distinción final entre la simiente del pacto y las líneas secundarias:
«Pero a los hijos de sus concubinas que Abraham tenía, les dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental» (el-eretz kedem).
Este acto deliberado por parte del patriarca responde a un principio de prudencia patrimonial y teológica. Abraham distribuyó en vida bienes muebles, ganado y recursos económicos a los hijos de Agar y Cetura, asegurando su subsistencia y prosperidad, pero desvinculándolos formalmente de la tierra prometida en Canaán, la cual estaba destinada en exclusiva a la descendencia de Isaac.
La «Tierra Oriental» (Eretz Kedem) y la Geografía Histórica

El concepto hebreo Eretz Kedem (אֶרֶץ קֶדֶם) no designa un país delimitado por fronteras modernas, sino una vasta región geográfica y cultural que abarcaba el desierto sirio-arábigo, el Negev, la región de Transjordania y el noroeste de la península arábiga. En el imaginario bíblico, «los hijos del oriente» (Benei Kedem) eran legendarios por su sabiduría, sus rebaños y su capacidad de subsistencia en las inhóspitas rutas desérticas (1 Reyes 4:30; Job 1:3).
La dispersión de los descendientes de Cetura hacia estas regiones del oriente dio lugar a la formación de una red de pueblos seminómadas y sedentarios que controlaron estratégicamente las rutas de caravanas. La arqueología ha demostrado que, a partir de la Edad del Bronce Tardío y durante la Edad del Hierro, el noroeste de Arabia experimentó un notable desarrollo urbano y comercial, caracterizado por la producción de la llamada «cerámica madianita» (o cerámica pintada del Qurayyah) y por la explotación intensiva de minas de cobre como las de Timna y Faynan.
Flavio Josefo y los historiadores clásicos sobre los hijos de Cetura

El valor historiográfico de los descendientes de Cetura se extiende más allá de la literatura bíblica. En el siglo I d.C., el historiador judío Flavio Josefo recopiló tradiciones antiguas y análisis exegéticos en sus Antigüedades Judías (Libro I, Capítulo 15).
Josefo aporta detalles fascinantes sobre cómo la Antigüedad clásica y helenística concebía la dispersión de los ketureos:
- Asentamiento geográfico: Josefo afirma que Abraham distribuyó a los hijos de Cetura en colonias y que estos ocuparon las regiones de la Troglodytis (el litoral del Mar Rojo) y la parte de la Arabia Feliz que llega hasta el Océano Índico.
- Efrén y la campaña en África: Citando al historiador helenístico Cleodemo Malco (quien escribió una historia de los judíos), Josefo menciona que dos hijos de Cetura —Efer y Efrén (Efa)— participaron en una expedición militar junto a Hércules contra Libia y el norte de África. Según esta tradición, la propia ciudad de África (y por extensión el nombre del continente) habría derivado su denominación del nieto de Cetura, Efrén.
Aunque estas explicaciones etiologistas reflejan el deseo de los historiadores judíos del periodo helenístico por conectar las genealogías de la Biblia con la mitología y la geografía del mundo grecorromano, demuestran la enorme importancia que se le atribuía a Cetura como la gran matriarca de los pueblos nómadas, comerciales y guerreros del sur y oriente del mundo conocido.
Interpretaciones exegéticas y teológicas
La figura de Cetura no solo ha sido objeto de análisis histórico y geográfico; la exégesis rabínica, la patrística cristiana y la teología contemporánea han reflexionado ampliamente sobre su significado en el plan de la revelación.
La tradición rabínica: ¿Era Cetura la misma Agar?

En la literatura midrásica y talmúdica del judaísmo clásico existe un intenso debate sobre la verdadera identidad de Cetura. La postura más célebre y debatida es la que equipara a Cetura con Agar, la sierva egipcia de Sara que había sido expulsada años atrás con su hijo Ismael.
Esta identificación aparece formulada en el Génesis Rabbah (61:4), en el Targum Jonathan y es popularizada en el comentario bíblico medieval de Rashi (Rabí Shlomo Yitzchaki).
Argumentos de la postura que identifica a Cetura con Agar:
- Significado moral del nombre: Los sabios argumentan que se la llamó Cetura porque sus acciones eran tan agradables como el perfume del incienso (ketoret), o porque tras ser expulsada permaneció «atada» (katurah en arameo) en castidad, sin unirse a ningún otro hombre hasta que Abraham la volvió a llamar.
- Reconciliación de Abraham: Se interpreta que, tras la muerte de Sara y la boda de Isaac, Abraham buscó sanar las heridas del pasado volviendo a tomar a Agar, a quien honró cambiándole el nombre a Cetura para marcar una nueva etapa de arrepentimiento y restauración familiar.
- Uso del singular: En Génesis 25:6 se habla de los hijos de las «concubinas» en plural, pero la tradición oral sugiere que Agar e Ismael se reintegraron espiritualmente al entorno patriarcal antes de la muerte de Abraham.
Argumentos de la postura que defiende que eran personas distintas:
A pesar de la popularidad del Midrash, la propia literatura rabínica recoge una fuerte oposición a esta tesis. Rabí Nehemías, en el mismo Génesis Rabbah, y comentaristas medievales de la talla de Ibn Ezra, Rashbam y Nachmánides (Rambán), rechazaron categóricamente la identificación de Cetura con Agar, basándose en la estricta literalidad del texto hebreo (Pshat):
- Evidencia genealógica: Si Cetura fuera Agar, la Biblia habría utilizado el nombre que el lector ya conocía desde Génesis 16. Además, en 1 Crónicas 1:28-32 se distingue claramente entre los hijos de Agar (Ismael) y los hijos de Cetura (Zimram, Jocsán, etc.).
- Estatus jurídico diferente: Agar era una sierva egipcia (shifchah) otorgada por Sara, mientras que Cetura es presentada como una mujer libre (ishah) que luego es catalogada como concubina (pilegesh).
- Pluralidad textual: Génesis 25:6 utiliza explícitamente el plural pilegshim («concubinas»), lo que indica la existencia de al menos dos mujeres bajo esa categoría (Agar y Cetura).
La crítica bíblica y académica moderna coincide unánimemente con la postura de Rambán e Ibn Ezra: Cetura fue una persona completamente independiente de Agar, con su propia ascendencia y una función teológica y geográfica diferenciada en el texto.
La relevancia teológica en el relato bíblico
Desde la teología bíblica del Antiguo Testamento, la inclusión de Cetura y su numerosa descendencia no constituye un detalle genealógico menor o prescindible. Por el contrario, cumple varias funciones teológicas interconectadas:
- La universalidad de la promesa a Abraham: En Génesis 17:4-5, Dios cambia el nombre del patriarca de Abram («padre enaltecido») a Abraham («padre de muchedumbre de gentes»). Si bien la promesa del pacto mesiánico y la herencia de la tierra de Canaán se canalizan exclusivamente a través de Isaac (Génesis 17:19-21), las promesas de fructificación biológica y de origen de naciones se cumplen ampliamente a través de Ismael y de los seis hijos de Cetura.
- El Dios de las naciones periféricas: La narrativa bíblica demuestra un constante interés por definir la relación de Israel con sus vecinos geográficos y étnicos. Los edomitas (descendientes de Esaú), los moabitas y amonitas (descendientes de Lot), los ismaelitas y los madianitas o dedanitas (descendientes de Cetura) comparten todos un tronco común abrahamánico. Esta afinidad de sangre explica tanto la cercanía cultural como la trágica intensidad de los conflictos territoriales y religiosos descritos en el texto sagrado.
- El alcance de la bendición patriarcal: A pesar de ser enviados lejos de la tierra asignada a Isaac, los descendientes de Cetura no son maldecidos. Al contrario, son dotados de dones (mattanot) por parte de Abraham y prosperan extraordinariamente en las regiones desérticas, convirtiéndose en custodios de las grandes rutas de comunicación y comercio del antiguo Oriente.
Síntesis histórica y legado de Cetura
A través de la figura de Cetura, el texto bíblico conecta el mundo patriarcal de la Edad del Bronce con la compleja red de tribus y estados del desierto que interactuaron con Israel a lo largo de su historia posterior. La presencia de su linaje en la memoria bíblica subraya la interconexión entre la genealogía patriarcal y la geografía económica del Próximo Oriente Antiguo.
Aunque la historiografía bíblica centró su foco principal en la dinastía de David y en el pueblo de Israel asentado en Canaán, los descendientes de Cetura desempeñaron un papel decisivo en la transmisión cultural, el comercio transarábigo y los intercambios religiosos en la periferia del Creciente Fértil. Desde el santuario madianita de Timna hasta las prósperas inscripciones de Dedán y Saba, la huella de la segunda mujer de Abraham perduró durante siglos en la memoria de las naciones del oriente.
Conclusión: La memoria de una matriarca universal
Cetura permanece en las páginas de las Escrituras como una figura sobria pero de alcance providencial. Su aparición al final del ciclo de Abraham cierra la vida del patriarca no en el aislamiento o la decadencia, sino en un desbordamiento de vida y descendencia que atestigua el fiel cumplimiento de la promesa divina.
A través de la tensión textual entre su consideración como ishah (esposa) y pilegesh (concubina), el texto bíblico preserva el equilibrio jurídico e histórico necesario para salvaguardar la primacía de Isaac en Canaán sin desestimar la dignidad de los otros hijos del patriarca. Asimismo, la rica tradición exegética —desde las disputas rabínicas sobre su posible identidad con Agar hasta las crónicas helenísticas de Flavio Josefo— demuestra que la figura de Cetura continuó fascinando a los intérpretes de todas las épocas.
En última instancia, Cetura es la madre de los pueblos del desierto, la matriz de la que brotaron los mercaderes del incienso y los habitantes de la «Tierra Oriental». Su legado recuerda que la historia de la salvación, aunque centrada en una línea elegida, abraza un horizonte amplio donde las naciones periféricas también encuentran su origen en la casa de Abraham.
📚 Bibliografía y fuentes de consulta
Para la elaboración de este análisis sobre Cetura, la segunda esposa de Abraham, sus descendientes y su contexto histórico-exegético, se han contrastado y consultado fuentes primarias, académicas, históricas y religiosas relevantes. Las siguientes referencias respaldan los principales datos, interpretaciones y contextos utilizados en el artículo:
Textos primarios y religiosos:
- Biblia Hebraica Stuttgartensia (Génesis 25 y 1 Crónicas 1). Texto Masorético crítico. Sociedad Bíblica Alemana (Deutsche Bibelgesellschaft). Disponible en: Academic Bible.
- Génesis Rabbah (Bereshit Rabbah 61:4). Literatura rabínica midrásica clásica. Edición digital en Sefaria Library. Disponible en: Sefaria – Genesis Rabbah 61:4.
- Flavio Josefo. Antigüedades Judías (Libro I, Capítulo 15). Edición de Perseus Digital Library, Universidad de Tufts. Disponible en: Perseus Tufts – Josephus Antiquities.
Análisis bíblico y exegético:
- Wenham, Gordon J. Genesis 15–50, Word Biblical Commentary, Vol. 2. Word Books / Bloomsbury Academic. Disponible en: Bloomsbury Academic.
Investigación académica y contexto histórico:
- Center for Online Judaic Studies (COJS). Keturah and Her Sons: Genealogies and Historical Background. Disponible en: COJS Org.
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“Y Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre era Cetura, la cual le dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa.”




