Día 16 · Una pausa para leer, reflexionar y orar

«Y ella, con amargura de alma, oró á Jehová, y lloró abundantemente.»
1 Samuel 1,9-18 · Reina-Valera 1909
🌅 Reflexión
Ana no llega ante Dios con una oración cuidadosamente preparada. Lleva consigo años de dolor, incomprensión y deseo. Su oración nace de las lágrimas porque hay momentos en los que el sufrimiento encuentra antes el llanto que las palabras.
El relato no presenta su dolor como una falta de fe. Ana se atreve a expresar lo que lleva dentro y, al hacerlo, deja de estar sola con su angustia. La oración sincera no necesita parecer serena. Puede contener deseo, cansancio, confusión y esperanza al mismo tiempo.
Después de hablar con Dios, algo cambia en ella. La situación todavía no se ha resuelto, pero ya no sostiene su dolor de la misma manera. Ha encontrado un lugar donde depositarlo y una confianza que le permite continuar.
Orar no siempre cambia inmediatamente las circunstancias. A veces cambia nuestra forma de atravesarlas y nos devuelve la posibilidad de dar el siguiente paso con dignidad.
💭 Pregunta para hoy
👣 Acción práctica
Busca un momento de intimidad y habla con Dios sin corregir tus palabras. Si te ayuda, escribe una carta de oración y termina entregándole aquello que no puedes controlar.
🙏 Oración
Dios que escuchas el corazón herido, recibe mis lágrimas y mis deseos.
No permitas que la vergüenza me impida presentarme ante ti con sinceridad. Tú conoces lo que no sé explicar y comprendes el dolor que escondo.
Dame consuelo para hoy y una confianza humilde para seguir caminando, incluso cuando todavía no vea la respuesta. Amén.
📖 Profundiza en la lectura
Lee el capítulo completo para comprender mejor el contexto de este versículo.
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