Las mujeres de Romanos 16:Trifena, Trifosa, Pérsida, María y Julia

Romanos 16 conserva los nombres de varias mujeres de las primeras comunidades cristianas que, de otro modo, habrían desaparecido casi por completo de la historia. Entre ellas están María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia. Pablo no cuenta sus biografías, pero sus breves saludos permiten saber algo decisivo: varias habían trabajado intensamente en la comunidad y otras pertenecían a redes domésticas de creyentes en Roma. Después de este capítulo no volvemos a encontrar sus nombres con seguridad en el Nuevo Testamento. Reconstruir su historia exige, por tanto, leer con atención cada palabra y resistir la tentación de rellenar los silencios con tradiciones tardías o identificaciones sin pruebas.

¿Quiénes son las mujeres de Romanos 16?

El último capítulo de la carta a los Romanos contiene una larga cadena de recomendaciones y saludos personales. Pablo menciona hombres y mujeres de distintas procedencias, hogares y funciones dentro del movimiento cristiano.

Entre las mujeres aparecen diez figuras femeninas: Febe, Prisca, María, Junia, Trifena, Trifosa, Pérsida, la madre de Rufo, Julia y la hermana de Nereo. Ocho son mencionadas por nombre y dos —la madre de Rufo y la hermana de Nereo— permanecen anónimas. Algunas, como Febe, Prisca y Junia, reciben además un tratamiento más amplio en otros artículos de esta web. Aquí nos centraremos especialmente en cinco figuras mucho menos conocidas: María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia.

Todas aparecen únicamente en Romanos 16. No poseemos Evangelios, Hechos, cartas o documentos contemporáneos que permitan seguir con seguridad sus vidas después de esos saludos.

¿Cuándo conocemos por primera vez a estas mujeres?

Las cinco entran en la documentación cristiana con la carta a los Romanos, normalmente fechada hacia los años 56-58 d. C. Pablo escribe desde el entorno de Corinto mientras prepara un viaje a Jerusalén y proyecta visitar después Roma y, si es posible, Hispania.

María aparece en Romanos 16:6; Trifena, Trifosa y Pérsida en 16:12; Julia en 16:15. La distribución de los saludos sugiere que Pablo conocía una red extensa de personas relacionadas con las comunidades cristianas de Roma.

Durante décadas se discutió si Romanos 16 pudo haber circulado originalmente como una pieza destinada a otra ciudad, especialmente Éfeso. Sin embargo, la investigación textual contemporánea considera ampliamente que los saludos pertenecían a la carta enviada a Roma. Un estudio publicado en New Testament Studies en 2024 defiende precisamente que las personas saludadas en 16:3-16 deben entenderse como vinculadas a los destinatarios romanos.

Mujeres cristianas de las comunidades de Roma en el siglo I mencionadas en Romanos 16

Romanos 16 y las mujeres de las primeras comunidades

El capítulo resulta excepcional porque conserva numerosos nombres que no pertenecen a la élite política ni literaria del Imperio. Entre las personas identificadas en los saludos hay una presencia femenina muy significativa.

Los estudios sobre mujeres y cristianismo antiguo destacan que Pablo no se limita a nombrarlas como esposas o parientes. Varias reciben elogios relacionados con trabajo, colaboración, servicio o apoyo a la comunidad.

Esto no significa que todas desempeñaran la misma función. Romanos 16 muestra precisamente una red diversa: una diákonos y benefactora como Febe; una colaboradora como Prisca; Junia vinculada al lenguaje apostólico; y mujeres como María, Trifena, Trifosa y Pérsida, cuyo rasgo destacado por Pablo es su esfuerzo dentro de la vida cristiana.

María de Romanos 16:6

Pablo escribe: «Saluden a María, que ha trabajado mucho por ustedes». Es toda la información explícita que poseemos sobre esta mujer.

El verbo utilizado pertenece al vocabulario paulino del trabajo esforzado. No describe simplemente una presencia pasiva en la comunidad. Pablo la recuerda por haber realizado una labor considerable en favor de los creyentes.

No sabemos en qué consistía ese trabajo. Pudo incluir hospitalidad, enseñanza, asistencia a personas vulnerables, organización doméstica, actividad misionera, apoyo económico u otras tareas comunitarias. Elegir una sola posibilidad excedería la evidencia disponible.

¿Quién era esta María?

El nombre María era extremadamente común en el Mediterráneo del siglo I, especialmente entre las mujeres judías, aunque la forma latina Maria también estaba ampliamente documentada en Roma.

Los manuscritos antiguos muestran variantes entre formas griegas que pueden reflejar el nombre semítico Miriam y formas compatibles con el nombre latino. Por ello, incluso su origen étnico debe tratarse con cautela.

No existe base textual para identificarla con María Magdalena, María madre de Jesús, María de Betania, María madre de Juan Marcos u otra María conocida del Nuevo Testamento.

Lo más riguroso es reconocerla como una cristiana distinta, probablemente vinculada a las comunidades de Roma y conocida por Pablo por el esfuerzo realizado en favor de ellas.

María de Romanos 16 trabajando en favor de la comunidad cristiana de Roma

¿Qué significa que María «trabajó mucho»?

La expresión utilizada por Pablo tiene importancia porque el mismo campo verbal aparece en sus cartas para describir un trabajo serio en la misión y en las comunidades.

En Romanos 16, Pablo reserva este lenguaje de esfuerzo para varias mujeres. María «ha trabajado mucho»; Trifena y Trifosa «trabajan en el Señor»; Pérsida «ha trabajado mucho en el Señor».

Por eso no resulta adecuado reducir automáticamente esas frases a tareas domésticas menores. Tampoco podemos convertirlas, sin más datos, en títulos eclesiales formales. El punto seguro es que Pablo reconoce su actividad como trabajo cristiano digno de elogio.

Trifena y Trifosa en Romanos 16:12

Pablo saluda juntas a Trifena y Trifosa y las describe como mujeres «que trabajan afanosamente en el Señor».

Los dos nombres proceden de una raíz griega relacionada con delicadeza, vida cómoda o lujo. El contraste entre unos nombres de ese significado y el elogio de su trabajo ha llamado la atención de comentaristas desde hace mucho tiempo.

Más importante históricamente es que ambos nombres están documentados en el mundo romano. Material epigráfico muestra que una proporción significativa de quienes llevaban estos nombres eran esclavos o personas libertas.

Eso hace posible que Trifena y Trifosa pertenecieran al amplio sector servil o liberto de la sociedad romana. Pero sus nombres, por sí solos, no permiten demostrar su estatus jurídico individual.

¿Eran Trifena y Trifosa hermanas o gemelas?

La semejanza de sus nombres y el hecho de que Pablo las salude juntas han provocado una hipótesis frecuente: que fueran hermanas y, quizá, incluso gemelas.

Es una posibilidad razonable, pero Romanos no afirma ningún parentesco entre ellas. También podían ser amigas, compañeras de trabajo, miembros de una misma casa o simplemente dos mujeres estrechamente asociadas en la comunidad.

Por ello conviene presentar la relación familiar como hipótesis y no como dato biográfico.

¿Qué trabajo realizaban Trifena y Trifosa?

Pablo utiliza una forma verbal que indica que ambas trabajan en el Señor. No explica el contenido concreto de ese trabajo.

Puede tratarse de actividad misionera, atención a una comunidad doméstica, hospitalidad, enseñanza, asistencia material o una combinación de funciones.

El lenguaje es suficientemente importante como para que estudios dedicados a las mujeres de Romanos 16 incluyan a Trifena y Trifosa entre quienes participaban activamente en el ministerio de las comunidades paulinas.

Trifena y Trifosa trabajando en el Señor según Romanos 16:12

¿La Trifena de Romanos es la misma de los Hechos de Pablo y Tecla?

Un personaje llamado Trifena aparece también en los Hechos de Pablo y Tecla, un escrito cristiano apócrifo posterior en el que una mujer de rango real protege a Tecla.

No existe evidencia suficiente para identificarla con la Trifena saludada por Pablo en Romanos. El texto apócrifo pertenece a un periodo posterior y utiliza un nombre que ya existía en el mundo grecorromano.

La coincidencia es interesante para estudiar la recepción de nombres femeninos en la literatura cristiana, pero no completa la biografía de la mujer de Romanos 16.

Pérsida: «la querida» que trabajó mucho

Después de Trifena y Trifosa, Pablo añade: «Saluden a la querida Pérsida, que ha trabajado mucho en el Señor».

El saludo es especialmente cálido. Pérsida recibe una expresión de afecto y, como María, es elogiada por haber trabajado intensamente.

El texto no explica si Pablo la conoció personalmente durante un viaje, por medio de colaboradores o a través de redes entre las comunidades. Pero el lenguaje sugiere una valoración clara de su servicio.

¿Qué significa el nombre Pérsida?

El nombre griego Persís significa literalmente algo semejante a «mujer persa» o «la persa».

En la sociedad romana, los nombres geográficos o étnicos podían aparecer entre personas esclavizadas y libertas, a veces haciendo referencia real o simbólica a un origen oriental.

Una guía académica de la Society of Biblical Literature señala que el nombre puede sugerir un posible trasfondo servil. Pero esto debe formularse como posibilidad: no podemos demostrar que Pérsida naciera en Persia ni que hubiese sido esclava.

¿Era Pérsida una misionera?

Pablo afirma que trabajó mucho «en el Señor», expresión claramente religiosa. Esto demuestra una actividad significativa dentro del movimiento cristiano.

Sin embargo, la palabra «misionera» puede sugerir viajes evangelizadores que el texto no menciona. Es posible que su trabajo incluyera misión, pero también pudo desarrollarse dentro de una o varias comunidades de Roma.

La descripción más segura es que Pérsida fue una trabajadora cristiana especialmente apreciada por Pablo.

Pérsida y Julia como parte del legado de las mujeres mencionadas en Romanos 16

Julia de Romanos 16:15

Julia aparece cerca del final de la serie de saludos. Pablo escribe: «Saluden a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos».

A diferencia de María, Trifena, Trifosa y Pérsida, Pablo no añade un elogio individual sobre el trabajo de Julia. Su importancia se percibe por el grupo en el que está integrada.

La expresión «todos los santos que están con ellos» ha llevado a numerosos comentaristas a considerar que este conjunto podía constituir una pequeña comunidad o iglesia doméstica dentro de la red cristiana de Roma.

¿Julia era esposa de Filólogo?

Desde antiguo se ha supuesto con frecuencia que Filólogo y Julia podían ser matrimonio porque sus nombres aparecen juntos.

Pero Pablo no identifica su relación. Julia podía ser esposa, hermana, pariente, compañera de comunidad o una persona sin relación familiar con Filólogo.

Por eso no debe presentarse como «esposa de Filólogo» sin añadir que se trata de una conjetura.

¿Qué nos dice el nombre Julia sobre su posición social?

Julia era un nombre romano muy común. En principio podía asociarse al gran linaje de los Julios, pero la expansión del nombre entre esclavos liberados y sus descendientes hace imposible deducir un origen aristocrático.

La investigación epigráfica sobre los nombres de Romanos 16 ha señalado que muchas mujeres llamadas Julia en Roma pertenecían a familias libertas o descendían de personas liberadas por miembros de la gens Julia.

Eso hace plausible un origen liberto para la Julia cristiana, pero nuevamente no lo demuestra. El nombre por sí solo no permite decidir su riqueza, ciudadanía o posición dentro de una casa romana.

Una red de pequeñas comunidades en Roma

Romanos 16 no describe una única iglesia reunida en un gran edificio. El cristianismo romano del siglo I parece haber estado distribuido entre distintas redes domésticas.

Pablo menciona explícitamente la comunidad que se reúne en la casa de Prisca y Aquila y utiliza otras agrupaciones que pueden reflejar hogares o pequeños círculos de creyentes.

El grupo de Filólogo, Julia, Nereo, su hermana, Olimpas y «todos los santos que están con ellos» encaja bien en esa estructura descentralizada.

Por tanto, Julia puede ser estudiada no porque conozcamos su función concreta, sino porque su nombre queda preservado dentro de una de esas redes de cristianos romanos.

¿Eran estas mujeres esclavas o libertas?

Es una cuestión central en los estudios sociales de Romanos 16. Muchos de los nombres del capítulo aparecen frecuentemente en inscripciones asociadas con esclavos, libertos y hogares de las grandes familias romanas.

Trifena y Trifosa están bien atestiguadas entre personas de origen servil. Pérsida puede funcionar como nombre étnico compatible con ese contexto. Julia se encuentra abundantemente entre libertas y descendientes de libertos.

Sin embargo, la onomástica —el estudio de los nombres— ofrece probabilidades, no certificados individuales de estatus. Sería incorrecto afirmar como hecho que cualquiera de estas cinco mujeres había sido esclava.

Lo que sí muestra la investigación es que las comunidades cristianas de Roma incluían personas de posiciones sociales muy distintas y que el lenguaje de Pablo reconoce trabajo y pertenencia comunitaria sin detenerse a enumerar rangos civiles.

El verbo «trabajar» y el reconocimiento de Pablo

Un aspecto especialmente llamativo es la frecuencia con la que Pablo utiliza vocabulario de esfuerzo para las mujeres del capítulo.

María ha trabajado mucho; Trifena y Trifosa trabajan en el Señor; Pérsida ha trabajado mucho. Este patrón ha sido estudiado como evidencia de una participación femenina activa en la misión y en la vida cotidiana de las comunidades paulinas.

No debemos convertir automáticamente el verbo en un cargo oficial. Pero tampoco es razonable traducir esas mujeres en figuras decorativas o simples asistentes. Pablo recuerda precisamente su trabajo.

¿Conocía Pablo personalmente a todas estas mujeres?

No podemos demostrarlo en cada caso.

El tono de algunos saludos sugiere conocimiento personal. Pérsida es llamada «querida» y Pablo conoce suficientemente el trabajo de María como para elogiarlo.

También es posible que parte de la información procediera de colaboradores y redes de comunicación entre comunidades. Las cartas paulinas muestran una movilidad considerable de personas entre ciudades del Mediterráneo.

El capítulo demuestra, como mínimo, que Pablo poseía información concreta sobre numerosas personas que estaban relacionadas con los cristianos de Roma.

¿Qué ocurre con María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia después de Romanos 16?

Después de estos saludos, ninguna de las cinco vuelve a aparecer con seguridad en el Nuevo Testamento.

No conocemos sus edades, familias completas, lugares de nacimiento, fechas de conversión o circunstancias de muerte.

Algunas tradiciones y comentarios han intentado relacionarlas con personajes posteriores o con nombres encontrados en inscripciones, pero las coincidencias nominales no bastan para establecer una identidad histórica.

¿Cuándo se pierden en la historia?

Desde el punto de vista documental, su rastro se pierde en el mismo momento en que termina la serie de saludos de Romanos 16.

Esto no significa que sus actividades terminaran entonces. María pudo continuar trabajando en su comunidad; Trifena y Trifosa pudieron seguir activas durante años; Pérsida pudo mantener la labor que Pablo elogia; Julia pudo continuar en el grupo de creyentes con el que aparece asociada.

Significa únicamente que las fuentes conservadas dejan de seguirlas. La diferencia es importante: el silencio de los documentos no equivale al final de una vida.

¿Hay tradiciones antiguas fiables sobre sus últimos años?

No poseemos biografías antiguas fiables que permitan reconstruir los últimos años de estas cinco mujeres.

La semejanza entre algunos nombres bíblicos y personajes de literatura apócrifa o listas posteriores de santos generó identificaciones tradicionales. Pero cuanto mayor es la distancia cronológica respecto a Romanos, más necesario resulta distinguir memoria devocional de evidencia histórica.

En el caso de estas mujeres, el testimonio más temprano y seguro sigue siendo el propio texto paulino.

El legado de las mujeres de Romanos 16

El legado de María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia no consiste en grandes biografías conservadas, escritos propios o cargos documentados durante décadas.

Su importancia está en que Romanos 16 abre una pequeña ventana hacia el funcionamiento real de las primeras comunidades. Las iglesias no estaban formadas solamente por los grandes nombres que posteriormente dominarían la memoria cristiana.

Había personas que trabajaban, recibían viajeros, sostenían hogares, conectaban grupos, transmitían información, cuidaban a otros y mantenían comunidades pequeñas. Algunas de esas personas eran mujeres y Pablo consideró su labor suficientemente importante como para dejar sus nombres escritos.

La actualidad de María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia

Estas cinco mujeres continúan siendo relevantes para la investigación histórica porque obligan a mirar más allá de los dirigentes mejor conocidos.

Los estudios actuales sobre género, esclavitud, patronazgo, hogares y redes sociales utilizan Romanos 16 para reconstruir un cristianismo temprano mucho más diverso de lo que puede sugerir una lectura centrada únicamente en Pablo y los apóstoles.

También ofrecen una reflexión contemporánea sobre la memoria. Cuatro de ellas son elogiadas por su trabajo, pero no sabemos exactamente qué hicieron. Julia es nombrada dentro de una comunidad, pero desconocemos su función. Sus historias recuerdan que una parte enorme del trabajo que sostiene cualquier comunidad puede desaparecer de los registros aunque haya sido decisiva mientras ocurrió.

Qué sabemos y qué no sabemos de cada una

María: sabemos que Pablo la conocía o conocía su reputación y que había trabajado mucho en favor de los destinatarios. No sabemos cuál de las muchas mujeres llamadas María era ni en qué consistió exactamente su labor.

Trifena y Trifosa: sabemos que Pablo las presenta juntas y que ambas trabajaban en el Señor. Sus nombres pueden sugerir un contexto servil o liberto y quizá una relación estrecha entre ambas, pero no podemos demostrar que fueran hermanas o gemelas.

Pérsida: sabemos que Pablo la llama querida y afirma que había trabajado mucho en el Señor. Su nombre significa «persa» y puede tener implicaciones sociales, pero desconocemos su origen real y su estatus jurídico.

Julia: sabemos que aparece junto a Filólogo, Nereo, la hermana de Nereo, Olimpas y otros santos. Probablemente estaba vinculada a una pequeña comunidad romana. No sabemos si era esposa de Filólogo ni si había sido esclava o liberta.

Preguntas frecuentes sobre las mujeres de Romanos 16

Conclusión: cinco nombres contra el olvido

María, Trifena, Trifosa, Pérsida y Julia aparecen durante unas pocas líneas y después desaparecen de nuestras fuentes. Esa brevedad puede hacernos pensar que fueron figuras insignificantes, pero el propio Pablo obliga a una lectura distinta.

De cuatro de ellas destaca expresamente su trabajo. A Julia la conserva dentro de un grupo de creyentes que probablemente formaba parte de la red doméstica de Roma. No sabemos exactamente qué hicieron ni cómo terminaron sus vidas, pero sabemos que estaban allí.

Su legado comienza precisamente con ese hecho: los nombres de mujeres que trabajaron en las comunidades cristianas del siglo I sobrevivieron dentro de una carta que acabaría leyéndose durante casi dos mil años. La historia no nos permite completar sus biografías, pero sí recuperar la importancia que Pablo concedió a su presencia y a su trabajo.

Fuentes y estudios para profundizar

MUJERES QUE CAMINARON CON DIOS

LA IGLESIA PRIMITIVA · Libro V

Esta historia forma parte de Mujeres que caminaron con Dios · La Iglesia primitiva, un recorrido por las mujeres que ayudaron a edificar las primeras comunidades cristianas. La web profundiza en el texto, su contexto y sus interpretaciones; el libro invita a contemplar, meditar y caminar con cada historia.

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