La caridad: virtud teologal

«La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios» (Catecismo, n. 1822). Pablo la pone por encima de las otras dos: «Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad» (1 Co 13,13).

La caridad: virtud teologal
La caridad: virtud teologal
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Virtudes

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Qué es

El Catecismo dice que la caridad «es superior a todas las virtudes. Es la primera de las virtudes teologales» (n. 1826), y que anima a todas las demás: «El ejercicio de todas las virtudes está animado e inspirado por la caridad. Esta es “el vínculo de la perfección” (Col 3,14); es la forma de las virtudes; las articula y las ordena entre sí» (n. 1827). Santo Tomás explica que la caridad es la forma de las virtudes porque dirige los actos de las demás al fin último y les da su orden (II-II, q. 23, a. 8).

Jesús la hace su mandamiento nuevo (Jn 13,34), y el Catecismo recuerda que es «fruto del Espíritu y plenitud de la ley» (n. 1824).

En la Biblia

Jesús responde al maestro de la ley: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas» (Mt 22,37-40). Y a sus discípulos: «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros» (Jn 13,34), y «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15,13).

La parábola del samaritano la hace concreta: el que fue prójimo es «el que practicó la misericordia», y Jesús dice: «Vete y haz tú lo mismo» (Lc 10,37). Pablo escribe el himno de la caridad: «La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe […] Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta» (1 Co 13,4-7). Y Juan: «Dios es Amor» (1 Jn 4,8), «no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad» (1 Jn 3,18).

Cómo se vive

El Catecismo concreta lo que pide Jesús: amar «hasta a nuestros enemigos» (Mt 5,44), hacerse «prójimos del más lejano» (Lc 10,27-37), amar a los niños (Mc 9,37) y a los pobres como a Él mismo (Mt 25,40.45) (n. 1825). Sus frutos son «el gozo, la paz y la misericordia»; «exige la práctica del bien y la corrección fraterna; es benevolencia; suscita la reciprocidad; es siempre desinteresada y generosa; es amistad y comunión» (n. 1829).

Y da libertad: el cristiano no obra «como un esclavo, en el temor servil, ni como el mercenario en busca de un jornal, sino como un hijo que responde al amor del “que nos amó primero”» (1 Jn 4,19; n. 1828). San Agustín lo resume: «La culminación de todas nuestras obras es el amor» (citado en el n. 1829).

Qué dice la Iglesia

El Catecismo trata la caridad en los nn. 1822-1829, y la une a toda la vida moral. La caridad «asegura y purifica nuestra facultad humana de amar» y la eleva «a la perfección sobrenatural del amor divino» (n. 1827).

Santo Tomás la estudia en la II-II de la Suma Teológica, desde la q. 23. En esta web, la caridad aparece como virtud contraria de la envidia (envidia y caridad) y como fruto del Espíritu (el amor).

Cómo ejercitarla

La forma más concreta de ejercitar la caridad son las obras de misericordia: corporales y espirituales. En la web tienes las catorce obras de misericordia. Otras formas: leer y rezar el himno de 1 Co 13; perdonar; alegrarse con el bien de los demás; y dejar que la corrección fraterna nazca del amor.

La caridad se alimenta en la Eucaristía y en la reconciliación: aquí tienes la ficha de la Penitencia. Las tres virtudes teologales, en la landing de las siete virtudes.

Para profundizar

Catecismo de la Iglesia Católica: nn. 1822-1829 (la caridad). Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica: I-II, q. 62 y II-II, qq. 23-46 (la caridad; el a. 8 de la q. 23 sobre la forma de las virtudes). San Agustín, In epistulam Ioannis tractatus, 10, 4 (citado en el Catecismo). Textos clave de la Escritura: Mt 22,34-40, Jn 13,34-35, 1 Co 13, Lc 10,25-37 y 1 Jn 4,7-21.

Fuentes de consulta

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