Quinto Domingo de Cuaresma, ciclo B, que la tradición llamó domingo de Pasión
Quinto Domingo de Cuaresma 2027: si el grano de trigo muere, da mucho fruto
El Quinto Domingo de Cuaresma de 2027 acerca la liturgia a la Pasión. Unos griegos piden ver a Jesús, y él responde con una imagen sencilla: el grano de trigo que cae en tierra y muere para dar mucho fruto. La Cuaresma se acerca a su meta, la hora de la cruz y de la gloria.

14 de marzo
Fiestas y celebraciones litúrgicas
4 min
El significado de su nombre
La palabra «Cuaresma» alude a los cuarenta días de preparación para la Pascua. Este quinto domingo se llamó tradicionalmente «de Pasión», porque desde aquí la liturgia mira de cerca el misterio de la cruz y en muchos lugares se velan las cruces y las imágenes.
El personaje en la Biblia
Las lecturas del ciclo B son Jeremías 31,31-34, la promesa de una alianza nueva escrita en el corazón; el Salmo 50 (51), «Oh Dios, crea en mí un corazón puro»; Hebreos 5,7-9, donde Cristo aprende sufriendo a obedecer y se hace causa de salvación; y Juan 12,20-33, los griegos que quieren ver a Jesús, el grano de trigo y la hora de ser elevado.
Vida y vocación
El Quinto Domingo de Cuaresma pone la mirada en la Pasión. La primera lectura, del profeta Jeremías, anuncia una alianza nueva. Dios no quiere ya una ley escrita en tablas de piedra, sino una ley grabada en el corazón: «Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo». Y añade: perdonará su culpa y no recordará su pecado.
El salmo responde con la oración de quien se arrepiente: «Oh Dios, crea en mí un corazón puro». La carta a los Hebreos presenta a Cristo como el sumo sacerdote que ofreció oraciones y súplicas con gritos y lágrimas, y que aprendió, sufriendo, a obedecer. De ese modo se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que lo obedecen.
El Evangelio de Juan cuenta que, durante la fiesta de Pascua en Jerusalén, unos griegos que habían subido a adorar piden a Felipe: «Señor, quisiéramos ver a Jesús». Felipe se lo dice a Andrés, y los dos se lo dicen a Jesús. Su respuesta cambia el tono del relato: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre».
Jesús explica ese misterio con la imagen del grano de trigo: si no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere da mucho fruto. Quien se ama a sí mismo se pierde, y quien se desprende de su vida la guarda para la vida eterna. Después se turba, pero no pide ser librado de esa hora, porque para eso ha venido. Una voz del cielo confirma: «Lo he glorificado y lo glorificaré».
Finalmente, Jesús habla de su ser elevado: «Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí». Juan añade que decía esto indicando cómo iba a morir. La cruz será el signo que reúne a todos los pueblos, judíos y griegos.
La invitación de este domingo es doble. Pide mirar a Jesús, que se entrega por amor, y pide aprender de él esa lógica: dar la vida es lo que da fruto. En muchas parroquias, desde este domingo se cubren con un velo las cruces y las imágenes, como preparación para la Semana Santa.
Patronazgos y lugares
Al ser una celebración dominical, no posee patronazgos personales. Es un día cercano a los catecúmenos que se preparan para el bautismo y a quienes atraviesan una etapa de entrega y renuncia.
Atributos e iconografía
Grano de trigo que cae en la tierra y espigas maduras; cruz cubierta con un velo morado; griegos que preguntan por Jesús; corazón nuevo; hoja de la alianza escrita; luz de la hora de la glorificación.
Devoción y legado
En muchos lugares, a partir de este domingo se velan las cruces y las imágenes con tela morada, como signo de la Pasión que se acerca. Es un buen momento para la lectio divina de Juan 12,20-33, para el sacramento de la reconciliación y para preguntarse qué hay en la propia vida que deba morir para dar fruto.
Oraciones o escritos
La celebración se fundamenta en los textos bíblicos del Quinto Domingo de Cuaresma, ciclo B, y en la tradición litúrgica del tiempo de Pasión. No corresponde a escritos de un santo concreto.
Fuentes de consulta
- Leccionario de la Misa, Quinto Domingo de Cuaresma, ciclo B (Jeremías 31,31-34; Hebreos 5,7-9; Juan 12,20-33).
- Misal Romano, tiempo de Cuaresma.




