memoria tradicional del Buen Ladrón
San Dimas, el buen ladrón: del Calvario al paraíso
San Dimas, conocido como el Buen Ladrón, es uno de los dos malhechores crucificados junto a Jesús. El Evangelio de Lucas lo presenta reconociendo la inocencia de Cristo, confesando su realeza y recibiendo la promesa: «Hoy estarás conmigo en el paraíso».

25 de marzo
Santo o santa
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El significado de su nombre
Los evangelios canónicos no transmiten su nombre. La denominación «Dimas» o «Disma» aparece en la tradición apócrifa, especialmente en el Evangelio de Nicodemo del siglo IV. Por eso conviene distinguir el dato evangélico —el malhechor arrepentido— del nombre transmitido por tradición posterior.
El personaje en la Biblia
Lucas 23,32-43 es la fuente principal: dos malhechores son crucificados con Jesús y uno de ellos reconoce su culpa, defiende la inocencia de Cristo y le pide que lo recuerde cuando llegue a su Reino. Jesús le responde prometiéndole el paraíso. Mateo 27,38.44 y Marcos 15,27.32 mencionan a los dos crucificados con Jesús, pero sin desarrollar el diálogo transmitido por Lucas.
Vida y vocación
De San Dimas no poseemos una biografía histórica independiente. Lo que puede afirmarse con seguridad procede del relato de la Pasión según san Lucas. Allí aparece como un condenado que, en el momento extremo de su vida, reconoce la justicia de su propia sentencia, proclama que Jesús no ha hecho nada malo y se dirige a Él con fe. Su petición —que Jesús lo recuerde al entrar en su Reino— constituye una de las confesiones más intensas del Evangelio en torno al misterio de la Cruz.
La tradición cristiana vio en este personaje un signo extraordinario de la misericordia de Dios: incluso en el último instante, el arrepentimiento sincero y la confianza en Cristo abren el camino a la salvación. Con el paso de los siglos recibió el nombre de Dimas o Disma en textos apócrifos. Es importante señalar que ese nombre no procede de los evangelios canónicos.
Su memoria tradicional se sitúa el 25 de marzo. Vatican News lo recuerda ese día como «Buen Ladrón» y señala expresamente que en el Evangelio apócrifo de Nicodemo del siglo IV recibe el nombre de Disma. La fecha coincide con la solemnidad de la Anunciación del Señor, celebración de rango superior en el calendario litúrgico.
Patronazgos y lugares
Es invocado tradicionalmente como patrono de los presos, condenados, personas privadas de libertad y moribundos. Su figura también acompaña pastoralmente a quienes buscan reconciliación, conversión y esperanza en situaciones límite.
Atributos e iconografía
Cruz lateral del Calvario, cuerda o cadenas rotas, cielo abierto o luz del paraíso, pequeña tablilla o rollo evangélico y, de forma discreta, los instrumentos de la Pasión. Debe evitarse representarlo con atributos no documentados históricamente.
Devoción y legado
La devoción al Buen Ladrón pone el acento en la misericordia de Cristo y en la posibilidad de conversión hasta el último momento. Su figura es especialmente significativa en la pastoral penitenciaria y en la oración por los moribundos. También invita a no identificar la santidad con una vida sin caída, sino con la acogida sincera de la gracia.
Oraciones o escritos
No existen escritos propios. La fuente canónica fundamental es Lucas 23,32-43. El nombre Dimas procede de tradiciones apócrifas posteriores, especialmente del Evangelio de Nicodemo.
Fuentes de consulta
- Vatican News, «Buen Ladrón», 25 de marzo: https://www.vaticannews.va/es/santos/03/25.html
- Vatican News, «St. Dismas», 25 March: https://www.vaticannews.va/en/saints/03/25/st---dismas.html
- Biblia, Lucas 23,32-43; Mateo 27,38.44; Marcos 15,27.32.




