24MAR

memoria de san Óscar Arnulfo Romero, obispo y mártir

San Óscar Romero: obispo y mártir, voz del Evangelio entre los pobres

San Óscar Arnulfo Romero fue arzobispo de San Salvador y mártir. En un país marcado por la violencia, las desigualdades y la represión, su predicación se convirtió en una defensa evangélica de la dignidad humana, de los pobres y de las víctimas.

San Óscar Romero: obispo y mártir, voz del Evangelio entre los pobres
San Óscar Romero: obispo y mártir, voz del Evangelio entre los pobres
Fiesta

24 de marzo

Tipo de ficha

Mártir o mártires

Lectura

4 min

El significado de su nombre

Óscar es un nombre de origen germánico. Arnulfo procede también del ámbito germánico. En la memoria cristiana contemporánea, el nombre de Óscar Romero quedó unido al testimonio episcopal, la justicia y el martirio.

El personaje en la Biblia

Juan 10,11-18; Isaías 58,6-10; Mateo 5,9-12. Estos textos iluminan su ministerio como pastor que da la vida por sus ovejas, su defensa de los pobres y su fidelidad en la persecución.

Vida y vocación

Óscar Arnulfo Romero Galdámez nació en Ciudad Barrios, El Salvador, el 15 de agosto de 1917. En 1937 pasó al Colegio Pío Latino Americano de Roma, donde fue ordenado sacerdote en 1942. Regresó a El Salvador y desarrolló durante décadas un ministerio pastoral intenso. En 1970 fue nombrado obispo auxiliar de San Salvador, en 1974 obispo de Santiago de María y, en febrero de 1977, arzobispo de San Salvador. Muchos lo consideraban un obispo conservador, pero sus posiciones cambiaron con rapidez tras su nombramiento.

El 12 de marzo de 1977 fue asesinado en Aguilares el jesuita Rutilio Grande, amigo cercano de Romero, junto con dos campesinos. Aquel crimen marcó un antes y un después: Romero abandonó el silencio, pidió que se investigara y se convirtió en un crítico abierto de la violencia y la represión. Desde la catedral, mediante homilías dominicales difundidas por radio, denunció asesinatos, desapariciones, torturas y abusos, defendió la dignidad de las víctimas y pidió a todos los sectores abandonar la violencia. Su predicación no fue una adhesión partidista, sino una aplicación del Evangelio y de la doctrina social de la Iglesia a una situación concreta de injusticia.

En febrero de 1980 escribió al presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, para pedirle que no reforzara el apoyo militar a El Salvador. El 23 de marzo de 1980, en su última homilía dominical, se dirigió directamente a los soldados: les pidió, en nombre de Dios, que no obedecieran órdenes contrarias a la conciencia y que cesara la represión.

Al día siguiente, 24 de marzo de 1980, fue asesinado de un disparo mientras celebraba la Eucaristía en la capilla del hospital de la Divina Providencia, en San Salvador. En 1993, la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas señaló como autor intelectual del crimen al mayor Roberto d'Aubuisson. La Iglesia reconoció formalmente que Romero murió mártir por odio a la fe: fue beatificado el 23 de mayo de 2015 y canonizado por el papa Francisco el 14 de octubre de 2018, junto con Pablo VI.

Patronazgos y lugares

San Óscar Romero está especialmente vinculado a El Salvador y a la Iglesia latinoamericana. Su figura es referencia para obispos, sacerdotes, defensores de la dignidad humana, comunidades que sufren violencia y cristianos comprometidos con la justicia y la paz. Conviene hablar de estos vínculos devocionales sin atribuirle patronazgos universales que la Iglesia no haya establecido formalmente.

Atributos e iconografía

Vestiduras episcopales del siglo XX, cruz pectoral, Evangelio, mitra o báculo, micrófono o radio como referencia a sus homilías transmitidas, altar y elementos discretos vinculados a San Salvador.

Devoción y legado

Su espiritualidad fue profundamente eucarística, bíblica y pastoral. Entendió que el obispo debía permanecer junto a su pueblo, especialmente junto a quienes sufrían. Su memoria invita a unir oración, verdad, justicia, defensa de la vida y rechazo de toda forma de violencia.

Oraciones o escritos

No dejó una obra sistemática de teología en sentido académico, pero se conserva un vasto conjunto de homilías, cartas pastorales, diarios y discursos. Sus homilías dominicales constituyen una fuente fundamental para comprender su pensamiento pastoral, su lectura de la realidad salvadoreña y su espiritualidad.

Fuentes de consulta

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