Virtudes: los ángeles de la fortaleza y los milagros
Las virtudes son el quinto coro angélico. Su nombre no se refiere a las virtudes morales, sino a la fuerza o poder, porque traduce una palabra griega que significa «potencia». La tradición las asocia con la fortaleza y con los signos y milagros que Dios realiza por medio de sus ángeles, y las coloca en la segunda jerarquía.

Coro angélico
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El significado de su nombre
«Virtud» viene del latín virtus, «fuerza, poder», con que la Vulgata tradujo el griego dýnamis (de ahí «dinamismo»). No designa las virtudes morales, como la prudencia o la justicia, sino la fuerza de Dios en acción. Santo Tomás de Aquino explica que el nombre significa una fortaleza viril e inquebrantable para cumplir las órdenes divinas sin temor (Suma Teológica, I, q. 108, a. 5).
El personaje en la Biblia
Efesios 1,21 menciona, junto a principados, potestades y dominaciones, el «poder» (en griego dýnamis, en latín virtus) y sitúa a Cristo por encima de todos ellos. En 1 Pedro 3,22 se dice que Cristo está a la derecha de Dios y que le están sometidos «ángeles, potestades y poderes». El Salmo 103,20 invita a bendecir al Señor a sus ángeles, «héroes poderosos que ejecutáis sus órdenes». Mateo 24,29 habla de los poderes de los cielos que serán sacudidos. La Escritura muestra además ángeles que fortalecen, como en la oración de Jesús en Getsemaní (Lc 22,43) o tras las tentaciones en el desierto (Mt 4,11), aunque no dice a qué coro pertenecen.
Vida y vocación
Las virtudes no tienen una historia narrada en la Escritura. La palabra aparece en pasajes de san Pablo y de san Pedro, y de ahí partió la reflexión de la Iglesia.
Gregorio Magno, en la homilía 34, explica que por medio de las virtudes se realizan signos y milagros en el mundo. Santo Tomás de Aquino las asocia con la firmeza para cumplir lo que Dios ordena. La idea es que no actúan por fuerza propia: reciben de Dios el poder y lo ejercen a su servicio.
Con las dominaciones y las potestades forman la segunda jerarquía: las dominaciones ordenan, las virtudes dan la fuerza para cumplir lo ordenado y las potestades mantienen el orden.
No hay que entender los milagros como espectáculos de poder. En la Biblia son signos que apuntan a Dios y a su Reino, y la Iglesia pide discernimiento antes de atribuir un hecho extraordinario a una intervención sobrenatural.
Como en los demás coros, esta ordenación en nueve niveles es tradición teológica, no un dogma de fe.
Atributos e iconografía
No hay atributos bíblicos. En el arte se suele representar a las virtudes como ángeles vigorosos, con armadura o escudo, columna o cetro, rodeados de luz, para expresar fortaleza. La imagen no es fija: cambia según la época y el artista.
Devoción y legado
No existe una devoción litúrgica propia a las virtudes. Su recuerdo invita a pedir fortaleza en la prueba y a confiar en que la fuerza viene de Dios, como recuerda san Pablo: «Todo lo puedo en aquel que me fortalece» (Filipenses 4,13).
Oraciones o escritos
Las virtudes no tienen escritos propios. Lo que sabemos procede de Efesios 1,21, 1 Pedro 3,22 y la reflexión posterior: Pseudo-Dionisio Areopagita (La jerarquía celeste, hacia el año 500), que las coloca en la segunda jerarquía; Gregorio Magno (Homilías sobre los Evangelios, homilía 34), que las vincula con los signos y milagros; y Santo Tomás de Aquino (Suma Teológica, I, q. 108), que explica el significado de su nombre. El Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 328-336) resume la doctrina sobre los ángeles sin recoger la división en coros.
Fuentes de consulta
- Biblia, Efesios 1,21; 1 Pedro 3,22; Salmo 103,20; Mateo 4,11; Lucas 22,43.
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 328-336: https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2c1p5_sp.html
- Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, I, q. 108 (los órdenes de los ángeles): https://www.newadvent.org/summa/1108.htm
- Pseudo-Dionisio Areopagita, La jerarquía celeste.
- San Gregorio Magno, Homilías sobre los Evangelios, homilía 34.




