7MAR

Cuarto Domingo de Cuaresma, ciclo B, llamado domingo «Laetare» (de la alegría)

Cuarto Domingo de Cuaresma 2027: tanto amó Dios al mundo

El Cuarto Domingo de Cuaresma de 2027 es el domingo «Laetare», la pausa de alegría en mitad del camino hacia la Pascua. El Evangelio de Juan nos lleva a la conversación de Jesús con Nicodemo y a una frase que resume el cristianismo: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único».

Cuarto Domingo de Cuaresma 2027: tanto amó Dios al mundo
Cuarto Domingo de Cuaresma 2027: tanto amó Dios al mundo
Fiesta

7 de marzo

Tipo de ficha

Fiestas y celebraciones litúrgicas

Lectura

4 min

El significado de su nombre

«Laetare» es la primera palabra latina de la antífona de entrada de este domingo, tomada de Isaías 66,10: «Alégrate, Jerusalén». Por eso se le llama domingo de la alegría. La Cuaresma, que significa «cuarenta días» de preparación para la Pascua, hace aquí un alto para anticipar el gozo pascual.

El personaje en la Biblia

Las lecturas del ciclo B son 2 Crónicas 36,14-16.19-23, la ruina de Jerusalén, el destierro y el decreto de Ciro que permite volver; el Salmo 136 (137), «Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti»; Efesios 2,4-10, donde Pablo afirma que estamos salvados por gracia; y Juan 3,14-21, la conversación con Nicodemo, la serpiente elevada en el desierto y el amor de Dios por el mundo.

Vida y vocación

El Cuarto Domingo de Cuaresma ocupa el centro del camino cuaresmal y la liturgia lo vive con una nota de gozo. Desde la antigüedad se le llama «Laetare», y la Iglesia permite en este día vestiduras de color rosa y un tono más luminoso, como señal de que la Pascua está ya cerca.

La primera lectura, del segundo libro de las Crónicas, recorre una historia dura: la infidelidad del pueblo, la destrucción de Jerusalén y el destierro en Babilonia. Pero termina con una noticia de esperanza. El rey Ciro de Persia permite que los desterrados regresen y reconstruyan el templo. Dios no abandona a su pueblo, ni siquiera cuando este se ha perdido.

San Pablo, en la carta a los Efesios, lo explica con una frase que resume el Evangelio: estamos salvados por gracia, no por nuestras obras. Dios, rico en misericordia, nos ha dado vida con Cristo cuando estábamos muertos por nuestros pecados. La salvación es un regalo que se acoge, y la vida cristiana consiste en vivir las buenas obras que Dios mismo ha preparado.

El Evangelio de Juan recoge parte del diálogo nocturno entre Jesús y Nicodemo, un maestro de Israel. Jesús recuerda el episodio del desierto, cuando Moisés levantó una serpiente de bronce para que quien la mirara quedara curado. De la misma manera, dice, tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. La cruz aparece como lugar de elevación y de salvación.

Después viene el versículo central: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él». Dios no envía a su Hijo para condenar, sino para salvar. El juicio consiste en que la luz ha venido al mundo y cada uno elige si la acoge o prefiere las tinieblas.

La liturgia de este domingo invita a la confianza. La Cuaresma no es un camino de miedo, sino de regreso. Se pide al creyente que mire a Cristo elevado en la cruz y que se deje alcanzar por un amor que llega antes que cualquier mérito.

Patronazgos y lugares

Al ser una celebración dominical, no posee patronazgos personales. Es un día especialmente cercano a los catecúmenos que se preparan para el bautismo y a quienes atraviesan una prueba y necesitan una palabra de esperanza.

Atributos e iconografía

Serpiente de bronce levantada sobre un asta; cruz; luz que rompe la noche; flores de color rosa; Evangelio abierto; Nicodemo que escucha a Jesús de noche; muros de Jerusalén y camino de regreso del destierro.

Devoción y legado

La devoción propia de este domingo es la contemplación de la cruz como signo del amor de Dios. Es un buen día para la lectio divina de Juan 3,14-21, para la confesión y para reconciliarse con quien se ha distanciado. En muchas parroquias se utilizan ornamentos de color rosa, en señal de alegría contenida.

Oraciones o escritos

La celebración se fundamenta en los textos bíblicos del Cuarto Domingo de Cuaresma, ciclo B, y en la tradición litúrgica del domingo

«Laetare»

. No corresponde a escritos de un santo concreto.

Fuentes de consulta

  • Leccionario de la Misa, Cuarto Domingo de Cuaresma, ciclo B (2 Crónicas 36,14-16.19-23; Efesios 2,4-10; Juan 3,14-21).
  • Misal Romano, tiempo de Cuaresma, domingo «Laetare».
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