memoria de san Anselmo de Canterbury, obispo y doctor de la Iglesia
San Anselmo de Canterbury: el doctor de la fe que busca entender
Anselmo de Canterbury fue un monje benedictino nacido en Aosta, arzobispo de Canterbury entre 1093 y 1109 y doctor de la Iglesia. Se le considera el padre de la escolástica y es célebre por la fórmula «fe que busca entender» y por su argumento ontológico sobre la existencia de Dios. Defendió la libertad de la Iglesia frente a los reyes de Inglaterra.

21 de abril
Santo o santa
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El significado de su nombre
Anselmo viene del germánico ans-helm, «yelmo de Dios» o «protegido por Dios». Se le llama también Anselmo de Aosta, por su ciudad natal, y Anselmo de Bec, por el monasterio normando donde fue prior y abad.
El personaje en la Biblia
«Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pida» (1 Pedro 3, 15). Anselmo dedicó su vida a explicar la fe con la razón.
Vida y vocación
Anselmo nació en Aosta, en el Piamonte, en 1033, en una familia noble. Su vida se conoce en parte por la biografía de su discípulo Eadmero. Su padre, Gondulfo, era un lombardo de vida disipada; su madre, Ermenberga, era profundamente religiosa y le transmitió la fe.
Desde los quince años deseaba ser monje benedictino, pero su padre se opuso y tuvo una juventud inquieta que lo llevó a dejar su hogar. Estudió en Borgoña, en Avranches y finalmente en Bec, en Normandía, atraído por la fama del maestro Lanfranco. En 1060 ingresó en el monasterio de Bec.
Su carrera fue rápida. En 1063 sucedió a Lanfranco como prior de Bec y en 1078 fue elegido abad. En 1093 volvió a sucederle, esta vez como arzobispo de Canterbury. Aceptó el cargo con gran renuencia.
En Inglaterra se vio envuelto en la querella de las investiduras. Defendió la libertad de la Iglesia frente a los reyes Guillermo Rufus y Enrique I, que querían controlar los nombramientos eclesiásticos. Esa oposición le valió disgustos y destierros, pero también dio un nuevo impulso a sus escritos.
Como teólogo y filósofo inauguró lo que se llamó la escolástica. Su método se resume en «fides quaerens intellectum», la fe que busca entender: no se trata de quitar el misterio a los dogmas, sino de comprender, en la medida de lo posible, lo que se cree. Es famoso su argumento ontológico del Proslogion, que parte de la idea de Dios como «aquello mayor que lo cual nada puede pensarse». Fue también un gran defensor de la Inmaculada Concepción de María.
Anselmo murió el 21 de abril de 1109 en Canterbury. Fue declarado doctor de la Iglesia.
Patronazgos y lugares
Se le invoca como patrón de los teólogos y filósofos creyentes, y de quienes buscan comprender la fe con la razón. Es muy venerado en Aosta y en la diócesis de Canterbury.
Atributos e iconografía
Se le representa con mitra, báculo y palio de arzobispo, con un libro abierto y una pluma. A veces aparece con una barca, símbolo de la Iglesia que él defendió.
Devoción y legado
Su culto es antiguo y muy extendido en el mundo anglicano y católico. En Aosta y en Canterbury se conservan lugares que lo recuerdan. Es una figura muy respetada en la teología y la filosofía.
Oraciones o escritos
Sus obras principales son el Monologion, el Proslogion y el Cur Deus homo, entre otras. Escribió además tratados sobre la verdad, la libertad, el origen del mal y la concordia de la presciencia divina con la libertad humana.
Fuentes de consulta
- Martirologio Romano, 21 de abril.
- Vatican News, Santo del día, 21 de abril.
- Wikipedia, «Anselmo de Canterbury».




