Sábado de la Octava de Pascua
Sábado de la Octava de Pascua: id al mundo entero
El sábado de la octava de Pascua cierra la semana con el final del Evangelio de Marcos: Jesús resucitado se aparece a María Magdalena, a dos caminantes y a los Once, reprocha su falta de fe y los envía: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». La primera lectura muestra a Pedro y Juan sin miedo ante quienes les prohíben hablar.

3 de abril
Fiestas y celebraciones litúrgicas
3 min
El significado de su nombre
«Evangelio» viene del griego euangélion, «buena noticia». Marcos, el evangelista más breve, abre su libro con esta palabra y la cierra con el envío a proclamarla.
El personaje en la Biblia
Las lecturas son Hechos 4, 13-21, Pedro y Juan ante el sanedrín; el Salmo 117, «Te doy gracias porque me escuchaste»; y Marcos 16, 9-15, las apariciones de Jesús y el envío a los Once.
Vida y vocación
En la primera lectura, el sanedrín queda admirado de la seguridad de Pedro y Juan, que son hombres sin estudios. Reconocen que han estado con Jesús. Como no pueden negar la curación del paralítico, les prohíben hablar en nombre de Jesús. Pedro y Juan responden: «¿Es justo ante Dios obedeceros a vosotros en vez de a él? Juzgadlo vosotros. Nosotros no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído».
El Evangelio es el resumen final de Marcos 16. Jesús resucitado se aparece primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella va a contarlo a los que habían estado con él, que estaban llorando y de duelo, pero no la creen.
Después se aparece a dos de ellos que iban de camino al campo. Ellos vuelven a contarlo a los demás, y tampoco los creen. Por último, se aparece a los Once cuando estaban a la mesa. Les reprocha su incredulidad y su dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.
Entonces les da la misión: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». La buena noticia no es solo para los discípulos, sino para todos los pueblos.
El mensaje del día es doble: el Señor se presenta a quienes dudan y los envía a pesar de su poca fe, y los apóstoles no pueden callar lo que han visto. Es un buen modo de terminar la octava, preparando el domingo de la Divina Misericordia.
Patronazgos y lugares
Al ser una celebración litúrgica, no tiene patronazgos personales. Es un día de envío misionero y de oración por la evangelización.
Atributos e iconografía
Los Once a la mesa; Jesús resucitado en medio; María Magdalena anunciando la noticia; camino al campo con dos caminantes; un globo terráqueo o un horizonte abierto como símbolo del envío.
Devoción y legado
Es un buen día para rezar por los misioneros y por quienes anuncian el Evangelio en lugares difíciles, y para preguntarnos a quién podemos contar nosotros la alegría de la Pascua.
Oraciones o escritos
La celebración se fundamenta en los textos bíblicos del Sábado de la Octava de Pascua (Hechos 4, 13-21; Salmo 117; Marcos 16, 9-15). No corresponde a escritos de un santo concreto.
Fuentes de consulta
- Leccionario de la Misa, Sábado de la Octava de Pascua (Hechos 4, 13-21; Salmo 117; Marcos 16, 9-15).
- Misal Romano, Tiempo pascual.




