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V domingo de Pascua

V Domingo de Pascua: la vid y los sarmientos

El quinto domingo de Pascua en el ciclo B proclama la imagen de la vid y los sarmientos: Jesús es la vid verdadera, nosotros somos los sarmientos y el Padre es el viñador. Permanecer unidos a Cristo es la condición para dar fruto. Es una invitación a vivir la Pascua como comunión con él.

V Domingo de Pascua: la vid y los sarmientos
V Domingo de Pascua: la vid y los sarmientos
Fiesta

25 de abril

Tipo de ficha

Fiestas y celebraciones litúrgicas

Lectura

3 min

El significado de su nombre

«Vid» traduce el griego ámpelos. En el Antiguo Testamento, Israel es con frecuencia la viña de Dios (Isaías 5, Salmo 80). Jesús aplica la imagen a sí mismo: él es la vid verdadera.

El personaje en la Biblia

Juan 15, 1-8: «Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador.» Primera lectura: Hechos 9, 26-31. Salmo 21: «El Señor es mi alabanza en la gran asamblea». Segunda lectura: 1 Juan 3, 18-24.

Vida y vocación

En el ciclo B, el quinto domingo de Pascua se proclama un fragmento del discurso de despedida de Jesús, en Juan 15, 1-8. Jesús dice: «Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador». Habla ya con el sentido de su partida: les anuncia que seguirá presente entre ellos y que su vida pasará a los discípulos.

El Padre corta todo sarmiento que no da fruto y poda el que da fruto para que dé más. Es una imagen de la purificación que Dios hace en la vida del creyente. Jesús añade que ya están limpios por la palabra que les ha dicho.

La clave del pasaje es el verbo permanecer. Jesús dice: «Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, tampoco vosotros si no permanecéis en mí». Sin él, los discípulos no pueden hacer nada.

El que permanece en Cristo da fruto abundante, y con ese fruto el Padre es glorificado. El fruto no es un éxito personal, sino el amor, la caridad y las obras de fe que brotan de la unión con Jesús. El sarmiento que se separa de la vid se seca y se echa al fuego.

La primera lectura, Hechos 9, 26-31, muestra a Pablo recién convertido, acogido por Bernabé entre los discípulos de Jerusalén. Es un ejemplo de quien permanece en la Iglesia. La segunda, 1 Juan 3, 18-24, recuerda que debemos amar de verdad, con obras y no solo de palabra, y que quien cumple los mandamientos permanece en Dios.

Patronazgos y lugares

Es un domingo para renovar la unión con Cristo en la oración y en la Eucaristía, y para pedir que la Iglesia dé fruto en caridad y en obras de fe.

Atributos e iconografía

La imagen de la vid se representa con un racimo de uvas, hojas de parra, sarmientos y a veces tijeras de poda. Es también un símbolo eucarístico, ligado al vino de la consagración.

Devoción y legado

La imagen de la vid aparece en el arte cristiano desde los primeros siglos, en catacumbas, mosaicos y vidrieras. La Eucaristía es la manera de permanecer en Cristo, y muchos cristianos recuerdan este domingo con una oración de acción de gracias.

Oraciones o escritos

El texto central es Juan 15, 1-17. Para profundizar se puede leer Isaías 5, 1-7, el canto de la viña, y el Salmo 80.

Fuentes de consulta

  • Evangelio según san Juan 15, 1-8.
  • Lecturas del V domingo de Pascua, ciclo B.
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