Don de fortaleza: la fuerza que da el Espíritu

La fortaleza es el cuarto don del Espíritu Santo. El Papa Francisco la describe como el don con el que el Señor acompaña nuestra fragilidad y libera el corazón de la tibieza, las incertidumbres y los temores: «El Señor da la fuerza, siempre, no permite que nos falte».

Don de fortaleza: la fuerza que da el Espíritu
Don de fortaleza: la fuerza que da el Espíritu
Tipo de ficha

Don del Espíritu Santo

Lectura

3 min

Qué significa

Fortaleza no es solo la virtud humana del mismo nombre, sino un don que la lleva más allá: según Santo Tomás de Aquino, da la confianza de alcanzar el fin de la obra y de superar los peligros, algo que excede lo que puede la virtud humana (Suma Teológica, II-II, q. 139, a. 1).

En su catequesis del 14 de mayo de 2014, Francisco explica que debe ser «el tono básico» de la vida cristiana de cada día, y no algo reservado a situaciones extraordinarias.

En la Biblia

En Isaías, la fortaleza acompaña al consejo: «espíritu de consejo y fortaleza» (Is 11,2).

Antes de subir al cielo, Jesús promete: «recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos» (Hch 1,8). Pablo recuerda a Timoteo: «no nos dio el Señor a nosotros un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y de templanza» (2 Tm 1,7), y confiesa: «Todo lo puedo en Aquel que me conforta» (Flp 4,13), versículo que cita también Francisco.

Cómo actúa en la vida

Francisco habla de un don para la vida corriente: el Espíritu «libera el terreno de nuestro corazón» de la tibieza, de las incertidumbres y de los temores, y la fortaleza debe ser el tono básico de la vida cristiana de cada día.

Eso se aplica a lo cotidiano: perseverar en la oración, en el trabajo y en el cuidado de los demás, y dar testimonio de la fe cuando cuesta. No quiere decir ausencia de miedo ni de cansancio: quiere decir que el Señor, como afirma el Papa, «no permite que nos falte» la fuerza.

El don y la bienaventuranza

Santo Tomás relaciona la fortaleza con la cuarta bienaventuranza, «bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia» (II-II, q. 139, a. 2): lo difícil es hacer obras de justicia con un deseo que no se sacia, y para eso hace falta este don.

Las bienaventuranzas están recorridas en la página «Las bienaventuranzas» de esta web.

Cómo pedirlo

Algunas formas de pedirlo: rezar con Flp 4,13 cuando algo parezca demasiado grande; encomendar cada mañana una dificultad concreta del día; acudir a la Eucaristía y a la Confesión como fuentes de fuerza; y recordar que el miedo no es una falta de fe, sino algo que se entrega al Señor.

Voces de la Iglesia

El Catecismo enumera la fortaleza entre los siete dones (n. 1831). Francisco le dedicó la catequesis del 14 de mayo de 2014. Santo Tomás la estudia en la Suma Teológica, II-II, q. 139.

Fuentes de consulta

Scroll al inicio