Consolar al triste: obra de misericordia espiritual

San Pablo llama a Dios «Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación» (2 Co 1,3-4). Consolar al triste es dejar que el consuelo recibido de Dios pase a otros.

Consolar al triste: obra de misericordia espiritual
Consolar al triste: obra de misericordia espiritual
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Obra de misericordia

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Qué es

Consolar al triste es acompañar a quien sufre, llora o está abatido, sin darle respuestas fáciles. El Catecismo la nombra entre las obras espirituales: «Instruir, aconsejar, consolar, confortar» (n. 2447), y Francisco la enumera como «consolar al triste» (Misericordiae Vultus, n. 15).

Es una de las siete obras espirituales y de las catorce que enumera santo Tomás de Aquino (Suma Teológica, II-II, q. 32, a. 2).

En la Biblia

San Pablo da la clave en la segunda carta a los corintios: «¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios!» (2 Co 1,3-4).

El consuelo cristiano tiene dos pasos: recibirlo de Dios y compartirlo. Quien ha sido consolado está en mejores condiciones de consolar.

Cómo vivirla hoy

Se vive con presencia más que con palabras: estar, escuchar, no apresurar al que llora, no minimizar su dolor ni dar fórmulas. A veces consolar es sentarse al lado y callar.

El Catecismo la une a «confortar» (n. 2447), que añade el matiz de dar fuerza. Y Francisco, en la misma bula, pide manos que estrechen otras manos «para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad» (Misericordiae Vultus, n. 15).

Qué dice la Iglesia

El Catecismo recuerda que la compasión de Cristo por los que sufren «llega hasta identificarse con ellos» (n. 1503), y esa es la raíz del consuelo cristiano.

Francisco pide que «su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia» (Misericordiae Vultus, n. 15), lo que supone no apartar la mirada del dolor ajeno.

Cómo ponerla en práctica

Algunas formas de vivirla: llamar a quien ha perdido a alguien, sin esperar a que lo pida; visitar al que está solo; escribir una nota breve a quien atraviesa una mala etapa; acompañar sin prisa al que llora; y rezar con él si lo desea.

En esta web tienes oraciones para momentos difíciles que puedes compartir. Todas las obras juntas, en la landing de las obras de misericordia.

Para profundizar

El Catecismo enumera las obras espirituales en el n. 2447 y habla de la compasión de Cristo en el n. 1503. Santo Tomás de Aquino las enumera en la Suma Teológica, II-II, q. 32, a. 2. El texto clave de la Escritura es 2 Co 1,3-4. El papa Francisco las presenta en la bula Misericordiae Vultus (n. 15).

Fuentes de consulta

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