Dar de beber al sediento: obra de misericordia corporal

Junto con el hambre, la sed es la necesidad más elemental, y Jesús la nombra en el juicio final: «tuve sed, y me disteis de beber» (Mt 25,35). El papa Francisco recuerda que de ella seremos preguntados: «si dimos de comer al hambriento y de beber al sediento» (Misericordiae Vultus, n. 15).

Dar de beber al sediento: obra de misericordia corporal
Dar de beber al sediento: obra de misericordia corporal
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Obra de misericordia

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Qué es

Dar de beber al sediento es aliviar la necesidad de agua de quien no la tiene, y por extensión atender lo más básico para vivir. El papa Francisco la nombra entre las obras corporales que hay que redescubrir: «dar de beber al sediento» (Misericordiae Vultus, n. 15).

El Catecismo no la enumera por separado, sino que agrupa las obras corporales «especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos» (n. 2447). La lista de catorce obras que usa la tradición, con esta incluida, es la que enumera santo Tomás (Suma Teológica, II-II, q. 32, a. 2).

En la Biblia

El texto base es el juicio final de Mateo: «Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis» (Mt 25,35). Los justos preguntan sorprendidos: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?» (Mt 25,37). Y el Rey responde: «cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40).

La Escritura no desarrolla esta obra en un pasaje propio; su lugar es esa lista del evangelio. Lo que sí deja claro es el criterio: el gesto hecho al necesitado se considera hecho a Cristo.

Cómo vivirla hoy

El Catecismo recuerda un principio que vale también aquí: «lo que ya se debe a título de justicia» no puede ofrecerse «como ayuda de caridad» (n. 2446, citando el decreto Apostolicam actuositatem, 8). Quien tiene sed por falta de agua potable o de medios no necesita solo un vaso, sino que se le reconozca su derecho.

Por eso esta obra se vive en lo cercano (el vaso de agua al que llama a la puerta, al trabajador, al enfermo que no puede levantarse) y también en lo grande: apoyar a quienes llevan agua a donde falta.

Qué dice la Iglesia

El Catecismo enseña que las obras de misericordia son «acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales» (n. 2447) y que Jesucristo «reconocerá a sus elegidos en lo que hayan hecho por los pobres» (n. 2443).

Francisco insiste en que esas palabras de Jesús son un criterio de juicio: «No podemos escapar a las palabras del Señor y en base a ellas seremos juzgados» (Misericordiae Vultus, n. 15).

Cómo ponerla en práctica

Algunas formas de vivirla: ofrecer agua o algo de beber a quien llama a tu puerta o trabaja en tu casa; llevar agua a un enfermo y quedarte un rato con él; apoyar una ONG o un proyecto parroquial de agua potable; y rezar pidiendo ver al sediento que tengo cerca y que no veo.

Todas las obras juntas, en la landing de las obras de misericordia.

Para profundizar

El Catecismo trata las obras de misericordia en el n. 2447 y el amor a los pobres en los nn. 2443-2446. Santo Tomás de Aquino las enumera en la Suma Teológica, II-II, q. 32, a. 2. El texto clave de la Escritura es Mt 25,31-46. El papa Francisco las presenta en la bula Misericordiae Vultus (n. 15).

Fuentes de consulta

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