memoria libre de san Juan XXIII, papa
San Juan XXIII: el papa que convocó el Concilio Vaticano II
San Juan XXIII (1881-1963), Angelo Giuseppe Roncalli, fue diplomático, patriarca de Venecia y papa desde 1958 hasta su muerte. Su pontificado, de menos de cinco años, quedó marcado por la convocatoria del Concilio Vaticano II, la renovación pastoral, el diálogo ecuménico y una intensa preocupación por la paz. Sus encíclicas Mater et Magistra y Pacem in terris forman parte de su legado más influyente. Fue canonizado por el papa Francisco en 2014.

11 de octubre
Santo o santa
8 min
El significado de su nombre
Juan procede del hebreo Yohanan, «Dios es misericordioso» o «Dios ha mostrado su favor». Su nombre de nacimiento fue Angelo Giuseppe Roncalli. Al ser elegido papa el 28 de octubre de 1958 escogió el nombre Juan XXIII. La Iglesia celebra su memoria el 11 de octubre por ser la fecha en que inauguró solemnemente el Concilio Vaticano II en 1962.
El personaje en la Biblia
La memoria litúrgica de san Juan XXIII propone textos del Buen Pastor: Ezequiel 34,11-16, Salmo 23, Juan 10 y Juan 21,15-17. Estos pasajes resumen el modo en que la Iglesia interpreta su ministerio: búsqueda de los alejados, cuidado pastoral y servicio. Su magisterio sobre la paz puede leerse también a la luz de Mateo 5,9: «Bienaventurados los que trabajan por la paz».
Vida y vocación
Angelo Giuseppe Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, cerca de Bérgamo, en una numerosa familia campesina; fue el cuarto de trece hijos. Entró en el seminario de Bérgamo en 1892 y desde la adolescencia comenzó a redactar notas espirituales que continuaría durante toda su vida y que serían publicadas como Diario de un alma.
En 1896 ingresó en la Orden Franciscana Seglar. Continuó sus estudios en Roma y fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904. Poco después se convirtió en secretario del obispo de Bérgamo, Giacomo Maria Radini Tedeschi, a quien acompañó estrechamente en su actividad pastoral y social.
La Primera Guerra Mundial interrumpió aquella etapa. Roncalli fue movilizado primero como sanitario y después como capellán militar. El contacto con heridos, soldados y familias marcadas por la guerra dejó una profunda huella en su sensibilidad pastoral.
En 1921 comenzó su servicio directo a la Santa Sede en la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. En 1925 fue nombrado visitador apostólico en Bulgaria y recibió la ordenación episcopal. Más tarde fue delegado apostólico en Bulgaria y, desde 1935, en Turquía y Grecia. Durante estos años desarrolló una gran experiencia de diálogo con cristianos ortodoxos, comunidades minoritarias y autoridades de contextos culturales muy diferentes.
Durante la Segunda Guerra Mundial se encontraba en Estambul. Distintas investigaciones han documentado sus esfuerzos diplomáticos y humanitarios en favor de refugiados y personas perseguidas, incluidos judíos que trataban de escapar del exterminio nazi. La forma concreta y el alcance de cada intervención son objeto de estudio histórico, pero su preocupación por salvar vidas está bien atestiguada.
En diciembre de 1944 Pío XII lo nombró nuncio apostólico en Francia, una misión especialmente delicada al terminar la ocupación alemana. Roncalli tuvo que desenvolverse en un ambiente de reconstrucción política y de tensiones en torno a varios obispos acusados de colaboración con el régimen de Vichy. Su estilo diplomático tendió a buscar soluciones prudentes y evitar rupturas innecesarias.
En 1953 fue creado cardenal y nombrado patriarca de Venecia. Pensaba que aquella sería la etapa final de su servicio pastoral. Sin embargo, tras la muerte de Pío XII, el cónclave lo eligió papa el 28 de octubre de 1958. Tomó el nombre de Juan XXIII.
Su pontificado sorprendió pronto por una intensa actividad. Convocó un Sínodo para la diócesis de Roma, puso en marcha la revisión del Código de Derecho Canónico y, el 25 de enero de 1959, anunció su decisión de convocar un concilio ecuménico. La iniciativa se convertiría en el Concilio Vaticano II.
El Concilio fue inaugurado solemnemente el 11 de octubre de 1962. En su discurso de apertura, Juan XXIII insistió en presentar la doctrina cristiana de un modo capaz de responder a las circunstancias contemporáneas y manifestó su preferencia por una actitud pastoral que evitara convertir la condena en el único lenguaje posible de la Iglesia. La fecha de aquella apertura explica que su memoria litúrgica se celebre el 11 de octubre.
Su pontificado estuvo también marcado por el diálogo ecuménico y por el magisterio social. En 1961 publicó Mater et Magistra, dedicada a cuestiones sociales y económicas. En abril de 1963 promulgó Pacem in terris, dirigida no sólo a los católicos sino «a todos los hombres de buena voluntad», y centrada en la paz, los derechos y deberes de la persona, la justicia, el diálogo y el orden internacional.
Juan XXIII ejerció un estilo pastoral cercano, visitando parroquias, cárceles y hospitales. Esa proximidad contribuyó a que recibiera popularmente el apelativo de «Papa bueno». Conviene, sin embargo, no reducirlo a una imagen de simple cordialidad: fue un hombre con larga experiencia diplomática, formación histórica y una visión precisa de las necesidades pastorales de la Iglesia.
Murió en el Vaticano el 3 de junio de 1963, mientras el Concilio permanecía abierto. Pablo VI continuó y llevó a término las sesiones conciliares. Juan XXIII fue beatificado por san Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000 y canonizado por el papa Francisco el 27 de abril de 2014, en la misma celebración en la que fue canonizado Juan Pablo II.
Sus restos son venerados en la basílica de San Pedro. Su legado permanece unido al Concilio Vaticano II, al ecumenismo, a la doctrina social y a la búsqueda de la paz. Pacem in terris continúa siendo uno de los textos más citados de su pontificado.
En 2026 el 11 de octubre coincide con el XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario. Según las normas de precedencia litúrgica, el domingo prevalece sobre una memoria libre. Esto no cambia la fecha propia del santo: simplemente significa que ese año la liturgia dominical ocupa el primer lugar.
Patronazgos y lugares
San Juan XXIII no posee un patronazgo universal formal sobre una profesión o país comparable al de otros santos. Su veneración está especialmente ligada a Sotto il Monte, Bérgamo, Venecia, Roma y a comunidades que llevan su nombre. Por su magisterio y trayectoria es una referencia espiritual para quienes trabajan por la paz, el diálogo ecuménico, la diplomacia y la renovación pastoral, aunque estas relaciones no deben presentarse como patronazgos jurídicos universales. Su memoria se ha difundido ampliamente en Europa, América Latina y otras regiones a través de parroquias, colegios y asociaciones bajo su advocación.
Atributos e iconografía
San Juan XXIII se representa como papa del siglo XX, de rostro anciano y afable, con sotana blanca, muceta roja o vestiduras pontificias sobrias. Son atributos apropiados un ejemplar de Pacem in terris, documentos del Concilio Vaticano II, una cruz pectoral y un libro de oración. Puede aparecer discretamente la basílica de San Pedro o el aula conciliar. Conviene evitar una estética imperial o excesivamente solemne que oculte su conocido estilo pastoral cercano.
Devoción y legado
La devoción a san Juan XXIII invita a rezar por la Iglesia, por la unidad de los cristianos y por la paz entre los pueblos. Su Diario de un alma muestra una espiritualidad construida durante décadas de oración, examen personal y dirección espiritual. Puede pedirse su intercesión por pastores, diplomáticos, comunidades en conflicto y quienes trabajan por el diálogo. Su cercanía pastoral recuerda que la renovación eclesial empieza también por escuchar y acompañar a las personas concretas.
Oraciones o escritos
Entre los escritos de san Juan XXIII destacan sus notas espirituales reunidas en Diario de un alma y sus ocho encíclicas. Mater et Magistra (1961) desarrolló la doctrina social de la Iglesia ante los cambios económicos contemporáneos. Pacem in terris (1963), dirigida también a todos los hombres de buena voluntad, reflexionó sobre paz, derechos, deberes, justicia y relaciones internacionales. Son igualmente fundamentales sus discursos de apertura del Concilio Vaticano II y numerosos textos pastorales y diplomáticos.
Fuentes de consulta
- Santa Sede, biografía de san Juan XXIII: https://www.vatican.va/content/john-xxiii/es/biography/documents/hf_j-xxiii_bio_20190722_biografia.html
- Vatican News, «San Juan XXIII, Papa»: https://www.vaticannews.va/es/santos/10/11/s--juan-xxiii--papa.html
- Santa Sede, textos litúrgicos para la memoria de san Juan XXIII: https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccdds/documents/rc_con_ccdds_doc_20140912_testi-liturgici-gxxiii_sp.html
- San Juan XXIII, encíclica Pacem in terris, 11 abril 1963: https://www.vatican.va/content/john-xxiii/es/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem.html
- San Juan XXIII, discurso de apertura del Concilio Vaticano II, 11 octubre 1962: https://www.vatican.va/content/john-xxiii/es/speeches/1962/documents/hf_j-xxiii_spe_19621011_opening-council.html
- Conferencia Episcopal Española, Calendario Litúrgico-Pastoral 2025-2026, 11 de octubre.




