Tronos: los ángeles de la justicia y la sede de Dios
Los tronos son el tercer coro angélico y cierran la primera jerarquía. Su nombre aparece en la carta a los Colosenses, junto a dominaciones, principados y potestades, y evoca la sede de Dios y su justicia. La tradición los relaciona con las ruedas de fuego del trono en la visión de Daniel y con la presencia de Dios, que se asienta y juzga con rectitud.

Coro angélico
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El significado de su nombre
«Trono» procede del griego thrónos, «asiento elevado», la sede de un rey o de un juez. Santo Tomás de Aquino explica que el nombre apunta a la elevación de este coro y a su capacidad de recibir a Dios en sí mismo, como quien porta su voluntad hacia las criaturas inferiores (Suma Teológica, I, q. 108, a. 5).
El personaje en la Biblia
Colosenses 1,16 afirma que todo fue creado en Cristo y para él, lo visible y lo invisible, y enumera «tronos, dominaciones, principados, potestades». Es el único pasaje del Nuevo Testamento que menciona a los tronos entre esas realidades. Daniel 7,9 describe a un Anciano que se sienta en su trono: «llamas de fuego» con «ruedas de fuego ardiente». Ezequiel 1,15-28 contempla ruedas llenas de ojos y, sobre ellas, un trono de zafiro. Apocalipsis 4 muestra el trono de Dios en el cielo, del que salen relámpagos y voces. En la Biblia el trono es símbolo de gobierno y de juicio recto: «justicia y derecho son la base de tu trono» (Sal 89,15; 97,2).
Vida y vocación
Los tronos solo se nombran en Colosenses 1,16, así que lo que se sabe de ellos procede sobre todo de la reflexión posterior de la Iglesia. La Escritura no describe su aspecto ni una misión concreta.
Pseudo-Dionisio los sitúa en la primera jerarquía, junto a serafines y querubines, como el coro que mejor refleja la sede de Dios. Gregorio Magno los entiende como aquellos en quienes Dios, por así decir, «se asienta» para ejercer su juicio. Santo Tomás de Aquino recoge esa idea: son el coro que recibe a Dios en sí y lleva su voluntad a los inferiores.
Por eso la tradición los vincula con la justicia divina. En la Biblia, el trono expresa a la vez el poder de Dios y su rectitud: su gobierno no es arbitrario, sino justo.
Algunos intérpretes han relacionado a los tronos con las ruedas de fuego de las visiones de Ezequiel y Daniel. Es una asociación de la tradición, no una identificación que haga la Escritura.
Frente a los serafines (amor) y los querubines (conocimiento), los tronos se asocian con la justicia y el juicio. Como siempre, esta ordenación en nueve coros es tradición teológica, no dogma de fe.
Atributos e iconografía
No hay descripción bíblica del aspecto de los tronos. El arte los representa como ruedas de fuego cubiertas de ojos y con alas, siguiendo a Ezequiel y a Daniel, o como tronos luminosos vacíos, signo de la presencia invisible de Dios. En el arte bizantino aparecen a veces como ruedas de llamas con ojos. Es una iconografía simbólica y variable, que cambia según la época y la escuela artística.
Devoción y legado
No existe una devoción litúrgica propia a los tronos. Su recuerdo invita a rezar por la justicia: por los jueces, los gobernantes y todos los que ejercen autoridad, tal como recomienda san Pablo (1 Timoteo 2,1-2), y a recordar que toda autoridad humana es limitada ante el trono de Dios.
Oraciones o escritos
Los tronos no tienen escritos propios. Lo que sabemos procede de Colosenses 1,16, de las visiones de Daniel y Ezequiel y de la reflexión posterior: Pseudo-Dionisio Areopagita (La jerarquía celeste, hacia el año 500), que los coloca en la primera jerarquía; Gregorio Magno (Homilías sobre los Evangelios, homilía 34), que los entiende como sede del juicio de Dios; y Santo Tomás de Aquino (Suma Teológica, I, q. 108), que explica el significado de su nombre. El Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 328-336) resume la doctrina sobre los ángeles sin recoger la división en coros.
Fuentes de consulta
- Biblia, Colosenses 1,16; Daniel 7,9; Ezequiel 1,15-28; Apocalipsis 4; Salmos 89,15 y 97,2.
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 328-336: https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2c1p5_sp.html
- Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, I, q. 108 (los órdenes de los ángeles): https://www.newadvent.org/summa/1108.htm
- Pseudo-Dionisio Areopagita, La jerarquía celeste.
- San Gregorio Magno, Homilías sobre los Evangelios, homilía 34.




