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Catorce obras, un mismo amor

Las obras de misericordia

Catorce maneras concretas de vivir la misericordia: siete para el cuerpo y siete para el alma. Jesús las pone como criterio del juicio final: «cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis».

«Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme»Mateo 25,35-36
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Qué son las obras de misericordia

Según el Catecismo, las obras de misericordia son «acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales» (n. 2447). No son un lujo para los más generosos: Jesús las nombra como señal de quienes le han servido.

La tradición las agrupa en catorce: siete corporales y siete espirituales. Santo Tomás de Aquino las enumera así en la Suma Teológica (II-II, q. 32, a. 2), y el papa Francisco pidió redescubrirlas en el Jubileo de la Misericordia (Misericordiae Vultus, n. 15).

El Catecismo (n. 2447) las enuncia con otras palabras: entre las corporales cita «dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos». Aquí seguimos los nombres de la lista de catorce que recoge Francisco.

Dónde se explican

  • CatecismoNn. 2443-2447: el amor a los pobres y las obras de misericordia.
  • FranciscoBula Misericordiae Vultus, n. 15: las catorce obras.
  • TomásSuma Teológica, II-II, q. 32: la limosna y las obras de misericordia.
  • MateoMt 25,31-46: el juicio final, donde Jesús las nombra.

Las siete obras corporales

Ayudan al prójimo en lo que necesita su cuerpo. Cada tarjeta lleva a su ficha: el significado, la Biblia, cómo vivirla y una oración.

Las siete obras espirituales

Ayudan al prójimo en lo que necesita su alma. Cada tarjeta lleva a su ficha con el mismo esquema.

Pide un corazón misericordioso

Padre misericordioso, que nos has mirado con ternura, enséñanos a mirar así a los demás. Danos manos para servir, palabras para consolar y un corazón capaz de perdonar. Que nada de lo que hagamos por el más pequeño pase de largo ante ti. Amén.

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